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Año 9 No. 1997 Martes 15 de Enero del 2008 | ||||||||||||
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¿Y ahora qué? Por Hamlett Cinco días después de la firma de los acuerdos unitarios entre el PLC y ALN nos seguimos preguntando dos cosas: ¿Y ahora qué? ¿Resistirá las presiones de las fuerzas externas y de las ambiciones de grupo dentro de los liberales? Parece que la suscripción de los acuerdos, el miércoles pasado, y la aparición de Arnoldo Alemán tuvo un mayor impacto entre los demócratas que entre sus adversarios sandinistas o aquellos que aún no están a bordo del barco. Con la excepción del ex mandatario, quien nuevamente ha vuelto a la agenda de los medios, los líderes de las agrupaciones ahora reunidas alrededor del proyecto unitario parecen “entumidos”. Ojalá no sea una mala señal de que el acuerdo no está funcionando. Pero, es importante conocer lo que piensa el veterano jefe de los liberales, como lo expresa hoy en Trinchera de la Noticia, y entusiasma ver lo entusiasmado que él mismo está con el nuevo escenario. Durante años, los liberales han sido los principales detractores o destructores de sus correligionarios y este debe ser el primer mensaje que PLC-ALN deben transmitir a sus afiliados y al resto de la sociedad democrática. Es inevitable que las campañas electorales, primarias primero y municipales después, abran heridas viejas y nuevas. Liberales y alenistas tendrán que medirse en las urnas para escoger a sus candidatos a alcaldes, vicealcaldes y concejalías, provocando fricciones e irritaciones. Sabiamente los negociadores de ambos partidos políticos sacaron de la línea política a Eduardo Montealegre para preservarlo como el caballo ganador, que debe ser, en Managua ante los rivales que sacará el FSLN. En todas partes se cuecen habas Y no debe extrañarnos que esta batalla sea dura, no es poco ni fácil lo que ha ocurrido en los últimos seis años, por tanto muchos de los rencores saldrán a flote. De allí que las autoridades de ambos partidos deben establecer claras y firmes reglas del juego. Después de todo, si Barack Hussein Obama y Hillary Clinton ya están sacándose los trapos sucios en uno de los más reñidos choques que hemos presenciado en las primarias demócratas de la última década, imagínense lo que podría ocurrir en Nicaragua si los ánimos no son controlados. Eduardo Montealegre y Arnoldo Alemán deben sentarse, de una vez por todas, a resolver sus diferencias políticas en una plática franca y definitiva, que podría ser precedida de un encuentro personal y luego de una comparecencia seria ante la nación. Si el círculo íntimo de Montealegre le sigue diciendo lo que él quiere oír: “no te acerqués a Alemán porque te quemás… no te volvás a tomar más fotos porque vas a perder a los donantes… no te mezclés con el PLC porque tu imagen es más cristalina que el agua…” y cualquier otra sandez que seguramente le están diciendo, y peor aún si él les hace caso, entonces la unidad de los liberales podría estar pegada con chicle. ¿Es necesario que Alemán salga nuevamente abrazado con Eduardo? No en la forma pero si en el fondo. Dos líderes que hoy están unidos para restituir a los demócratas en el poder deben deponer sus resentimientos y calenturas personales, como un ejemplo de comportamiento político hacia los demás. Estoy convencido de que la división de los liberales tiene su base precisamente en problemas de índole personal que luego se volvieron trampas políticas. Estrategias y planes comunes Vi ayer a un presentador de televisión irse de espaldas y lanzar un profundo ooooooohhhh cuando Alemán le dijo que había hablado telefónicamente con Montealegre un día antes de su salida para asistir al acto de unidad del Holiday Inn. Es decir, nos asusta que Arnoldo hablé con Eduardo, pero no que cualquiera de ambos lo haga con el presidente Daniel Ortega. Realmente que los demócratas necesitan maduración y responsabilidad, o como dice un amigo mío, de supervisión adulta. Pero, debemos reconocer que Montealegre dio una de las más importantes señales de los últimos tiempos cuando desoyendo a sus asesores y acompañantes a la firma del acuerdo de unidad el pasado miércoles- decidió quedarse y suscribir el compromiso antes que irse como le recomendaron. Después de todo, hay avances importantes. Los liberales comparten una agenda común en la Asamblea Nacional y tienen un acuerdo para llevar candidatos únicos a las municipales. Falta ahora convencer a las otras fuerzas, especialmente a los MRS, de que no dividan el voto. Los liberales de diferentes tendencias deben presionar para que la ley de amnistía sea una realidad y así garantizarse el fin de las presiones sandinistas sobre sus líderes mientras crean una estrategia de oposición constructiva e inteligente. Cabeza fría, corazón ardiente Les doy un ejemplo: es demagógico hacer del presupuesto de la república el centro de batalla contra el sandinismo porque no es material para el juego político. El presupuesto es la garantía de la estabilidad económica y social del país, verlo de otra forma es actuar con irresponsabilidad. Todos esperan que el esfuerzo no sea echado a perder por los guerreristas o cabezas calientes, por los oportunistas e “infiltrados”. El pueblo tiene seis años esperando este paso, ahora hay que ver si la unidad aguanta las presiones y si es suficiente para ganar elecciones. |
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