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| Año 9 No. 2000 Viernes 18 de Enero del 2008 | |||||||||||||
El factor Alemán Por Ernesto Fernández T. Cuentan los viejos generales de la Guardia Nacional de Nicaragua, que una vez estaban sentados a orillas del Río Tamarindo con Anastasio Somoza García, platicando e ingiriendo unos cuantos tragos de whisky, cuando llegó una comisión de liberales nacionalistas a exponerle que un grupo de conservadores estaban organizando un movimiento armado para terminar con él y su régimen. Somoza García mantuvo la calma y ordenó otra ronda de tragos. Fue entonces cuando algunos de los militares presentes le pidieron su venia para proceder a detener a los conservadores revoltosos. El fundador de la dinastía sonrió y se expresó en los siguientes términos: “¿Cuándo han visto ustedes que una procesión se ponga en marcha si no la encabeza un santo milagroso?” Como algunos de los presentes no le entendieron, Somoza García se refirió a que no tenía ningún temor de ese movimiento armado, porque en las filas de la oposición a su régimen faltaba el equivalente político de ese santo milagroso, el dirigente que encabezara a todos los opositores a su gobierno y a sus pilares de sustentación, el Partido Liberal Nacionalista y la Guardia Nacional de Nicaragua. El ex-presidente de la República y líder del liberalismo constitucionalista, Arnoldo Alemán Lacayo, ha brindado en los últimos días declaraciones muy interesantes sobre la situación política nacional, llamando a la unidad de todas las fuerzas liberales y de otras tendencias democráticas, para presentarse unidos en las elecciones municipales de noviembre del año en curso, porque en caso contrario se repetirán los desastres electorales del 2004. Arnoldo Alemán Lacayo es un probado dirigente político de carácter carismático. Fue electo Presidente de la República en ejemplares comicios supervisados por observadores internacionales, haciéndose acreedor durante el ejercicio de las funciones ejecutivas como líder institucional de la nación nicaragüense. Por someter todos sus actos de gobierno al ordenamiento jurídico vigente, se hizo también acreedor al liderazgo legal de Nicaragua. De esta manera, satisfizo las exigencias del liderazgo integral establecidas por el sociólogo alemán, Max Weber, carismático, legal e institucional. Las palabras de Alemán Lacayo tienen probado peso específico en la vida política nacional. Ni siquiera las traiciones de Enrique Bolaños Geyer han logrado marginarlo del acontecer político nacional. Tampoco las ingratitudes de quienes simularon ser sus amigos y colaboradores para luego clavarle el clásico puñal florentino. Cuando habla de la necesidad impostergable de una Ley de Amnistía, sin nombres ni apellidos, que libere de chantajes a los dirigentes políticos de oposición, no lo hace buscando su beneficio personal, sino que sus llamados persiguen rescatar las instituciones nicaragüenses de las garras del FSLN. Liberados por completo de chantajes políticos todos los dirigentes políticos de oposición al sandinismo, puede seleccionarse entonces quien debe abanderar a todos los nicaragüenses que desean derrotar en las urnas a los candidatos del FSLN, tanto en las elecciones municipales del 2004 como en las generales del 2011. Arnoldo Alemán Lacayo, está hablando sin odios ni rencores para nadie, proyectándose como un verdadero factor de unidad liberal y democrática. Quienes lo consideran un árbol caído, se han convencido que tiene la nobleza del sándalo, porque perfuma el hacha que pretende herirlo y la dureza de las maderas que destruyen el filo del hacha esgrimida por ingratos y traidores. |
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