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| Año 9 No. 2000 Viernes 18 de Enero del 2008 | |||||||||||||
Reflexión sobre Venezuela Por Peter R. Bernal (*) Recuerdan cuando el general Charles de Gaulle perdió su último plebiscito, en 1969, en Francia, un caricaturista español lo dibujó frente a un general Francisco Franco minúsculo y ladino que le decía, con un tono de abuelo: “Esto te pasa por preguntón”. Así comenzó Gabriel García Márquez la columna que el 9 de diciembre de 1980 dedicó al triunfo del NO en el plebiscito uruguayo que marcó el principio del fin de la dictadura militar. El cuento de los generales que se creyeron su propio cuento, fue el título que el escritor colombiano, puso a su artículo, en el que sostuvo que el hecho de que “los gorilas uruguayos” terminaran “por creerse su propio cuento” explicaba el llamado a consulta popular. Según García Márquez, los militares cayeron en la “trampa de poder absoluto” y como les faltaba una “consagración popular” auto engañados por su visión trataron “de buscar una nueva legalidad ficticia con (ese) plebiscito providencial que les salió por la culata”. Algo parecido es lo que le pasó al presidente Hugo Chávez: hasta el momento, dueño absoluto del poder, cayó en la trampa, se creyó su propio cuento y le salió el tiro por la culata. Tal vez pensó, que aumentando los sueldos, como lo hizo, dando varios aguinaldos extras, prometiendo menos horas de trabajo y llamando traidores e imperialistas a los que optaron por el NO se aseguraba el triunfo y la “eternidad” en el sillón de Miraflores. Pero no fue así. Entre tantos Aló presidente, discursos con públicos complacientes y conferencias de prensa sin preguntas, Chávez se creyó que lo que decía era la verdad y que la gente se lo creía. Se confundió con los aplausos; tanto los de adentro como los “de afuera” los que, dicho sea al paso, a la hora de votar en Venezuela no sirven para nada. Pero ¿cómo es posible que Chávez, se lo haya creído? No puede ignorar que son aplausos financiados, pagados con petrodólares, pero que no reflejan la realidad. La realidad fue que el 51.7 % de los votantes dijeron NO. Ahora bien, Chávez no debería caer en la trampa (reelección sin límites) y otra vez creerse su cuento. Los votos del SI (49.3 %) representan menos del 28 % de los habilitados para votar. Se trata de un minoritario porcentaje integrado, sin duda, por gente de los comités bolivarianos y otros cuadros financiados por el gobierno y por la “boligarquía” chavista. Nadie se atrevería a negar, en cambio, que hay muy pocos “chavistas” en ese 44.11 % que se quedó en su casa y no votó en el referendo del pasado 2 de diciembre. La cuestión es que los venezolanos dijeron NO a Chávez, al igual que en noviembre del 80, los uruguayos le dijeron NO a los militares y en octubre de 1988 los chilenos le dijeron NO a Pinochet, quien, como el venezolano, pretendía continuar por un largo tiempo en la presidencia. Pero también en este aspecto existe el peligro de caer en la trampa y confundirse e ignorar la realidad. En Uruguay no bastó con el plebiscito. Fue la unidad de los dos partidos democráticos históricos Colorado y Blanco--, que cerraron filas frente al enemigo común lo que propicio la vuelta a la democracia. En Chile, la concertación entre socialistas y democratacristianos fue la que posibilitó la derrota final de Pinochet. Lo que ocurra en Venezuela, igualmente que en estos dos casos, dependerá de lo que haga la oposición. Otro punto, antes de finalizar esta reflexión, es lo dicho por el presidente Chávez, que rodeado de uniformados, negó que lo hubieran presionado para reconocer el triunfo del NO. Además, sangró por la herida, que le duele y mucho, diciendo que la oposición era m... y estaba llenando el triunfo de m... Confirmó que insistiría en la reforma constitucional y reto a sus partidarios, llamándolos “revolucionarios de pacotilla” y afirmando que lo habían dejado solo porque no fueron a votar. Insistió en que había sido derrotado por el imperio estadounidense, pero no, se equivoco otra vez, la derrota se la propinaron los venezolanos, que quieren vivir en democracia y los que padecen de todas las necesidades básicas en los ranchos de la periferia y están hartos de discursos grandilocuentes y la falta de soluciones concretas. El ejemplo más concreto de esto son los resultados electorales, en el famoso barrio emblemático de Petare, en los suburbios de Caracas, donde el NO sacó el 69 % de los votos, y allí, por supuesto no viven venezolanos que él llama oligarcas, traidores, ni mucho menos los imperialistas, allí vive el pueblo humilde. A pesar de todo esto, el ex ministro del Interior de Chávez, Luis Miquilena, dijo a una radio de Caracas que éste “estuvo a punto de vulnerar el triunfo del NO”. Todo indica que hubo una larga negociación, en la que el líder político del MAS, Teodoro Penkoff, jugó un papel clave, antes de que el país pudiera respirar tranquilo, evitando una violencia que hubiera sido incontrolable. Hay que tener demasiada inocencia o mala fe para, con los antecedentes de Chávez, suponer que podía aceptar un resultado proveniente de esas urnas que desprecia profundamente, como lo demostró en febrero de 1992, cuando intentó derrocar el gobierno electo popularmente de Carlos Andrés Pérez. No hay que esperar mucho de la comunidad interamericana, pero los venezolanos, de uniforme o de civil, están demostrando que pueden lidiar con el problema y construir un futuro digno y sin autoritarismo. Debe ser saludable, que el resultado venezolano, sirva de ejemplo a uno pocos países en nuestro hemisferio, donde el síndrome de la perpetuación del poder al estilo cubano, parece haber prendido a través de asambleas constituyentes y consejos ciudadanos. En conclusión, la conducta de la oposición y los votantes ausentes será la que determinara en el futuro si prospera el “por ahora no se pudo” o el “por qué no te vas”. (*) Periodista y columnista de Miami Herald (**)Datos, estadísticas, encuestas y opiniones: Niami Herald, Nacional, Universal, A.Gómez, D. Arbilla y Peter R. Bernal. 12/ 2007 |
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