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Año 9 No. 2002 Martes 22 de Enero del 2008


Debaten papel del próximo embajador EEUU
  • “Hechura” de Negroponte no es buena señal para gobierno
  • Adelanto en presentación del placet advierte prisa estadounidense

Redacción Central
Trinchera de la Noticia

En los círculos diplomáticos y políticos hay un fuerte debate sobre la designación de Robert Callahan, hombre de confianza del Subsecretario de Estado John D. Negroponte, como embajador en Nicaragua.

Los comentarios advierten que hay “señales” importantes en este movimiento como haber solicitado con tanto tiempo de antelación, basado en los antecedentes, el plácet para Callahan, quien debería llegar al país poco después del medio año.

Los últimos tres embajadores debutaron oficialmente entre agosto, cuando llegaron al país, y septiembre. Aunque no hay una fecha establecida para la presentación del nombre a la Cancillería, generalmente ocurre tres meses antes, en promedio.

En esta ocasión habrá un cambio ya que al solicitar el plácet a mediados de enero, deberíamos tener al nuevo representante diplomático entre marzo y abril.

Una de las razones expuestas en este debate es el año electoral de los Estados Unidos, sin embargo, los especialistas la descartan porque nunca antes los protocolos estadounidenses se han visto alterados por la celebración de elecciones presidenciales.

Uno de los consultados dijo que la posición del embajador Paúl Trivelli “es comprometida porque si el traspaso de la sede ocurre hasta mediados de años el país estaría conviviendo con un representante que está de salida”.

Fuentes sandinistas dijeron que la Cancillería de Nicaragua solicitó a mediados del año pasado al Subsecretario de Estado para América Latina Tom Shannon que dejasen al embajador Trivelli por un año más en su cargo.

Los sandinistas apelaron a que la creación de la agenda bilateral entre ambas naciones, en especial el tema de los misiles Sam 7, requería de la atención de la embajada y que un cambio afectaría el diálogo.

¿Malas noticias?

Los analistas también coinciden que Robert “El Chele” Callahan –como le llamaban en Honduras- cambiará y quizás radicalmente las relaciones cálidas que hoy existen entre Estados Unidos y el presidente Ortega.

Negroponte es, por definición, el primer antisandinista después del desaparecido presidente Ronald Reagan por su labor en los años 80 construyendo el ejército de la Contra.

Hoy es además, por su experiencia en Irak, uno de los más duros adversarios del gobierno de Irán en Washington, D.C.

Callahan está muy vinculado a Negroponte de quien fue su vocero en Honduras en la primera mitad de los años 80 y en Irak, hace pocos años.

Actualmente es un diplomático de carrera del Departamento de Estado que está en el servicio bajo un programa de la Universidad de George Washington, que lo ha llevado a dictar charlas en varias partes del mundo, escribir artículos para los medios y servir como un frente de defensa de las políticas estadounidense en Irak.

También es conocida su posición anti iraní. «Ningún iraquí quiere ver al nuevo Gobierno sometido ante Irán», afirmó el portavoz de EEUU en Bagdad cuando se pronunció sobre ese tema.

Cuando Negroponte, como administrador de Irak, convocó a elecciones del primer gobierno de la nación ocupada, Callahan declaró que «Estados Unidos trabajará con el gobierno que elijan los iraquíes. Sea cual sea su color político» llamándolas las «primeras elecciones iraquíes en 40 años».

De cara a la muerte

  • Incidente cerca del convoy de Callahan

T. Christian Miller, reportero del diario Los Ángeles Times, relató en el año 2005 una historia en la que se describe cómo el futuro embajador en Nicaragua estuvo cerca de un atentado dinamitero de los grupos insurgentes de Iraq.

Aquí parte del reportaje:

En Iraq, los guardias de seguridad privados se han visto involucrados en decenas de tiroteos, sin ser llevados a juicio a pesar de que se ha determinado que en al menos una ocasión provocaron una muerte cuando no respetaron los procedimientos apropiados según entrevistas y documentos obtenidos por Times.

En Iraq se encuentran miles de guardias privados fuertemente armados, bajo contrato con el gobierno norteamericano y compañías privadas. La conducta de ese personal de seguridad ha sido uno de los temas más polémicos en la reconstrucción de Iraq. La semana pasada un diario británico publicó un llamado video de trofeo que muestra a guardias privados en Iraq disparando contra vehículos civiles mientras escuchan una canción de Elvis.

Los guardias operan en un área legal turbia. De acuerdo a una ordenanza emitida por la Autoridad Provisional de la Coalición instituida por Estados Unidos que gobernó Iraq hasta junio de 2004, los guardias sospechosos de mala conducta deben ser enjuiciados en sus países de origen. Los contratistas son inmunes ante los tribunales iraquíes y de momento no han sido juzgados en Estados Unidos, dejando pocas opciones a los iraquíes que buscan justicia por tiroteos injustificados.

Un incidente en mayo ilustra la situación.

Robert J. Callahan, reiniciando su gira como portavoz de la embajada estadounidense en Iraq, volvía a sus oficinas en la Zona Verde –bajo control norteamericano- cuando su convoy viró hacia una amplia arteria que cruza el barrio de Masbah de Bagdad, dijeron oficiales estadounidenses y testigos iraquíes entrevistados por el Times.

En ese mismo momento, Mohammed Nouri Hattab, 32, se dirigía hacia el norte en su Opel. Estaba ganándose unos dólares como taxista, llevando a dos pasajeros que había recogido momentos antes.

Hattab levantó la vista y vio un convoy de cinco coches salir velozmente de una calle lateral frente a él.

Empezó a aminorar para detenerse a unos 15 metros del convoy cuando oyó un estallido de fuego de ametralladoras, dijo.

Las balas atravesaron el capó de su Opel, dijo Hattab, le perforaron la espalda y agujerearon el pecho de Yas Ali Mohammed Yassiri, que estaba en el asiento de atrás, matándolo. El segundo pasajero libró sin heridas graves. El convoy continuó a toda velocidad, dejando un caos tras su paso.

Hattab contó que era la tercera vez desde la invasión americana de 2003 que los estadounidenses le habían disparado. En la primera ocasión, las tropas norteamericanas que dispararon por error contra él le pidieron más tarde disculpas, contó.

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