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| Año 9 No. 2002 Martes 22 de Enero del 2008 | |||||||||||||
La oposición Por Hamlett
Lo de 1979 fue el resultado de una lucha guerrillera y del agotamiento del modelo dictatorial como las asonadas de los años 90, en una de las cuales redejaron reducida a cenizas las oficinas de la Alcaldía de Managua y fueron provocadas por el Frente Sandinista para mantener en jaque a los gobiernos. Los sucesos del 22 de enero de 1967 demostraron que la vía armada para sacudirse de los regímenes impositivos no es juego de niños, que el pueblo nicaragüense es sumamente explosivo y sensible ante las injusticias, por tanto, una “solución” de este tipo no es un camino fácil aunque han sido necesarias para terminar con dos dictaduras. No olvidemos que la Constitución Política establece en sus primeros artículos el derecho al levantamiento armado, a la insurrección. Sería una broma si alguien nos dice que es un derecho a reglamentar. Hay un debate abierto, hoy en día, sobre el papel de la oposición y el qué hacer frente al sandinismo debido a que los partidos democráticos o de derecha no tienen una estrategia común para enfrentarse al régimen de Ortega. Falta madurez Se han intentado algunas fórmulas y la que mejor resultado ha dado hasta hoy es la oposición parlamentaria que acumuló en el primer año de gobierno un notable palmarés de éxitos contra Ortega. Los sandinistas están haciendo de todo para evitar lo inevitable, la unidad de los liberales con las fuerzas demócratas y seguramente harán más en el futuro. Lo preocupante es que ante el asedio del régimen, que está usando hasta el último de sus recursos para que no marche esa unidad en las elecciones municipales hacen falta mentes frías y maduras para elaborar e implementar una estrategia funcional y razonable. La derecha continúa inmersa en una torre de babel en la que afortunadamente ya comienzan a verse algunas luces de entendimiento y de lenguaje común. Los partidos han puesto en marcha sus estrategias de oposición muy similares en el fondo aunque muy diferentes en la implementación. El PLC ha expuesto su tesis de la oposición responsable basada en dos premisas: respetar los compromisos de la nación y de los demócratas, especialmente con la estabilidad macroeconómica, y evitar que el sandinismo haga más desmanes en nombre de la Constitución y las leyes. ALN tiene un planteamiento similar aunque le falta consistencia, una veces parece ser un satélite del MRS, para no que no lo vean cerca del PLC, y en otras se acerca tanto al sandinismo que parece andar buscando como pactar a oscuras. El MRS sólo tiene un objetivo: oponerse per sé a todo lo que el régimen de Ortega haga, sin matices, es blanco contra negro, no importan las consecuencias. El pueblo los empuja Las bancadas emergentes de Yamilet Bonilla y Eliseo Núñez tienen intereses específicos que negociar con Daniel Ortega y no harán mucho más para pelearse con el sandinismo. La diferencia estriba en que el grupo de Bonilla tiende a acercarse al PLC mientras Núñez buscar definir la suerte de su partido, el MSL, integrándose a la nueva bancada colaboracionista que jefeará el diputado sandinista Mario Valle. Adicionalmente, los liberales tienen conflictos internos que llevan más inestabilidad a sus planes de oposición por la naturaleza misma de los miembros de estos partidos y la falta de supervisión adulta. Sin embargo, poco a poco y empujados por el pueblo antisandinista los demócratas no sólo han comenzado a unirse sino que a articular mejor un frente de batalla al autoritarismo gubernamental. Hace dos semanas, el corresponsal de AP en Nicaragua, Filadelfo Alemán, sorprendió a todo mundo con un reportaje en el que cinco ex jefes de la Contra, que ahora se dedican a sus fincas, dijeron que podrían volver a las armas si los liberales no se unían. Una semana después, en declaraciones a Trinchera de la Noticia monseñor Juan Abelardo Mata, obispo de Estelí, reveló tener conocimiento de tres grupos armados que operan en el norte y centro del país cuyas intenciones parecen superar la actividad delincuencial. ¿Señales a tomar en cuenta o fanfarronadas de los presuntos nuevos rebeldes? No lo sabemos con certeza pero no lo descartemos. El camino está hecho El sandinismo está quejándose de que la alianza parlamentaria Bloque contra la Dictadura le da una connotación (dictadura=somocismo) que ellos rechazan porque alegan que no vivimos bajo un régimen de ese tipo, aunque muchas de las decisiones de Ortega caen en esta definición. El 2007 nos dejó la lección de que sí se puede articular una oposición constructiva, seria y firme ante Ortega, siempre y cuando los intereses personales y de grupo no enturbien los planes. |
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