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| Año 9 No. 2003 Miércoles 23 de Enero del 2008 | |||||||||||||
El Papa genera adhesiones y rechazos --- Ganó popularidad una figura polémica Roma Si la popularidad de un Papa se mide con las multitudes, puede decirse que sí, que Benedicto XVI ganó popularidad en Italia después de su histórica renuncia a ir a la Universidad de La Sapienza, un episodio que la gran mayoría deploró por la “intolerancia” y la “discriminación” demostrada por unos pocos hacia una voz distinta. Al respecto, las imágenes de ayer de la Plaza de San Pedro son más que elocuentes y hablan a las claras de una victoria del tímido Benedicto XVI. “La protesta contra el Papa fue de unos pocos: 67 profesores sobre un cuerpo docente de 4500, y unos 200 estudiantes de 150.000. Pero hoy vimos cuáles son las verdaderas proporciones: todo el país se solidarizó con el Papa que, por supuesto, ganó popularidad”, dijo Luigi Accattoli, uno de los máximos especialistas en temas vaticanos, del Corriere della Sera. “Benedicto XVI logró transformar un no contra su persona en una victoria, lo que seguramente representa un aumento de la popularidad”, coincidió por su parte Luigi Geninazzi, analista de Avvenire, el diario de la Conferencia Episcopal Italiana. “Es la primera vez que un Papa cancela una cita de este tipo, algo que representó una ofensa al papado y un no al Papa. Pero, con su figura tranquila y serena, ha logrado demostrar que su mensaje de diálogo y tolerancia es el que en verdad gana”, agregó. Para Geninazzi, sin embargo, algo así nunca hubiera ocurrido con Karol Wojtyla. “Para mí, él hubiera ido a la Universidad, hubiera enfrentado a los impulsores de la protesta y hubiera ganado sobre el campo. Juan Pablo II tenía un estilo totalmente distinto”, opinó. Geninazzi, que conoció personalmente al papa polaco y lo siguió en sus viajes por el mundo, recordó, por ejemplo, cuando hubo una inmensa protesta contra Juan Pablo II en Nicaragua en 1983, impulsada por el gobierno. “Las madres de los soldados sandinistas muertos por los contras le gritaban a Juan Pablo II «¡Háblanos de nuestros muertos!», y Juan Pablo II contestaba: «¡Silencio, que habla el Papa!». Esa vez Juan Pablo II sabía que iba a haber protestas, pero igual quiso ir a la misa en la explanada de Managua”, contó. Las dos únicas citas que pospuso Juan Pablo II fueron su viaje a Sarajevo y a Beirut, cuando se le advirtió que su presencia iba a poner en riesgo la seguridad de las personas que irían a verlo. En ambos casos, viajó más adelante. Pontificado crítico Para Marco Politi, vaticanista del diario La Repubblica, no se puede hablar de aumento de popularidad de Benedicto XVI, sino que hay que tener en cuenta el resultado de un sondeo, que se conoció en los últimos días. “El 57% de los italianos condenó el episodio de La Sapienza y el 48% afirmó que es un hecho que no tiene que ver con la oposición a la Iglesia o a la religión, sino con la figura de Benedicto XVI”, dijo. “Pero se trata de un episodio que no hubiera sido tan explosivo si en el mundo juvenil y en la opinión pública italiana no hubiera un malestar general por la continua intervención de la Iglesia en el campo legislativo”, agregó, al mencionar la cuestión de las parejas de hecho, tanto hetero como homosexuales, el testamento biológico, la píldora abortiva, la del día después, y la reciente reapertura de una campaña en contra de la ley que en Italia permite el aborto. Politi apuntó, por otra parte, que “la figura del Papa se ha secularizado, por lo que están quienes lo aman y quienes se manifiestan en su contra”. Para Giancarlo Zizola, autor de varios libros y vaticanista del diario Il Sole 24 Ore, la plaza llena de ayer fue “una nueva demostración de la decadencia y la debilidad espiritual de la Iglesia”. “¿Querían manifestar su apoyo al Papa? Para eso hay que rezar todos los días en la misa. No se hacen manifestaciones masivas en San Pedro, porque ésos son actos políticos, que forman parte de los juegos de poder”, dijo. “El problema no es la popularidad de Benedicto XVI, sino sus desafíos: este Papa se encuentra en una fase muy crítica y delicada de su pontificado, porque pretende gobernar a la Iglesia con su inteligencia, con un enfoque intelectual y académico que le costó problemas muy graves, que tiene muy poco que ver con el enfoque pastoral y humano que recomendaba el Concilio Vaticano II”, apuntó. “De esta manera -concluyó, apocalíptico-, Benedicto XVI pierde diversos sectores de la Iglesia, y pierde al mundo.” |
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