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| Año 9 No. 2003 Miércoles 23 de Enero del 2008 | |||||||||||||
La política del tanteo Por Hamlett
De la estrategia de la fuerza ha pasado a una muy conocida en el parlamento nicaragüense, el halago o la compra. La primera terminó siendo un tiro por la culata porque de las presiones del Ejecutivo nació el bloque contra la dictadura, de cuya longevidad todos dudan pero que acercó a sus adversarios, aceleró la unidad liberal -que también está bajo el signo de la interrogación- y perdió batallas cruciales como los CPC y el control previo. Los sandinistas necesitan a nueve diputados para conseguir la mayoría simple del plenario y gobernar a sus anchas. Algunos diputados creen que pueden sacarle el jugo a su escaño pensando que dentro de poco habrá que elegir magistrados en los poderes del estado, leyes que le interesan al gobierno y al final del día los cargos de la próxima junta directiva legislativa. Es obvio que el FSLN quiere mantener el control de la presidencia parlamentaria y recuperar algunas comisiones como la económica, por ejemplo, que se ha vuelto mucho más importante de lo normal. ¿Dónde están esos nueve diputados y para qué los quieren? Este es el fondo del asunto porque en temas de alcance nacional, como el presupuesto, el presidente de la república no debería tener problemas si negocia por el bien de la nación. Pero sabemos que no lo hace así. Esta semana vimos un nuevo chamarrazo, la bancada que organiza el diputado Mario Valle, a quien se le conocen dos aspiraciones: o ser el próximo presidente del Parlamento o el candidato a alcalde del sandinismo para enfrentarse a Eduardo Montealegre. Lo primero no le será tan difícil, si le consigue los nueve votos al sandinismo, lo segundo será mucho más complicado porque Ortega no se atreverá a cederle la opción de la Alcaldía a un émulo del desaparecido Herty Lewites. Signos de interrogación ¿Podrá derrotar un candidato “independiente” a la línea orteguista a Montealegre y el liberalismo unificado? La respuesta depende de lo que el MRS haga en las elecciones, aunque el vaticinio es que éstos cosecharán el mismo fracaso de las municipales del pasado, aunque, y ojo, si consiguen un 9% ó 10%, en el mejor de los casos podrían complicarle el panorama a la fórmula roja. Quiero insistir que aún con una alianza PLC-ALN, más el PRN y el Partido Conservador, entre otros partidos, no hay que cantar victoria antes de tiempo con el triunfo de Montealegre, que es lo más cercano que los liberales habrán estado de reconquistar la Alcaldía de Managua. Volvamos a Mario Valle, quien luego de un arranque ruidoso el año pasado, regalando gasolina a los policías, donando su salario a grupos sociales y dándole una estocada a sus excompañeros del MRS, se quedó sin combustible a medio año. Dejó de brillar y se hundió en el anonimato aún y cuando tiene en sus manos un proyecto de ley que debió convertirlo en una estrella de los medios de información, me refiero a los temas de las frecuencias radioeléctricas y las exoneraciones fiscales. Valle no tiene el liderazgo que se requiere para juntar a nueve diputados a menos… a menos, que el Frente Sandinista le eche una manito muy poderosa, como la del poderoso caballero de la literatura y la poesía. No olvidemos que el método preferido del sandinismo son las presiones políticas y judiciales, no así la negociación. Ortega no dudará, como hoy nos lo demuestra Eduardo Montealegre, que apretará la soga puesta al cuello de cualquier diputado para conseguir sus planes. Sigue siendo el mismo Cuando el presidente Ortega se reunió con la bancada de ALN en la Asamblea Nacional dijo que no debían temer a sus discursos virulentos y sus habituales amenazas porque él es así y así había sido toda la vida. Es cierto que ese ha sido su estilo pero no tenemos porque soportarlo, menos que ahora es el gobernante y representante legal de nuestro país. Las primeras reacciones de los liberales al rumor de la bancada de Valle fueron las del directivo de ALN, Javier Vallejos, quien lo minimizó diciendo que ya había escuchado el mismo cuento el año pasado; y el jefe de bancada del PLC Maximino Rodríguez quien no descartó que sea un plan sandinista y que el diputado Valle sea la quinta columna del orteguismo en el Parlamento. Si la bancada de Yamilet Bonilla se mantiene con sus cuatro diputados, acercándose cada vez más al PLC, entonces no hay mucha tela que cortar en la Asamblea. El fantasma del pasado La lógica dice que Ortega puede negociar a una o dos bandas con ALN y PLC las leyes de su interés con la perspectiva de que la negociación es lo más recomendable y menos doloroso para la nación. Además a él le conviene más que a los demás. Lo contrario será volver a las prácticas del pasado en que la traición, la venta de votos y conciencias, productiva para algunos destructiva para la institucionalidad. |
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