|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
| Año 9 No. 2006 Lunes 28 de Enero del 2008 | |||||||||||||
Maldito deber Por Hamlett
Aunque dejará Managua a mediados de año, las despedidas a Trivelli ya comenzaron y como pudimos apreciar ese día, en la inauguración de la sede diplomática, no estarán exentas de debate. El diplomático no mostró una señal de rectificación o arrepentimiento de sus actuaciones en el país, al contrario, lució muy seguro y hasta orgulloso de su gestión. Polemizó con la administración Ortega sobre el slogan del “poder ciudadano” diciendo que fue un invento de Abraham Lincoln, hace mucho tiempo, o que no le molesta el rótulo panorámico del presidente nicaragüense frente a las Piedrecitas. Trivelli hasta cometió un sutil desliz diplomático cuando llamó “imperio” a su país, llamándolo el “imperio de la libertad”. Así, el presidente Ortega y los dirigentes sandinistas quedan ahora eximidos de justificarse cuando vuelvan a llamar imperialistas a los gobiernos norteamericanos ya que así mismo los concibe su mismo representante en Managua. El vicepresidente Jaime Morales usó una antigua técnica de descalificación para responder a las desafiantes afirmaciones del diplomático, primero le dio una parte de razón, y a continuación le dijo que esa parte de razón no valía un comino y que él era un injerencista perdedor, que estuvo del lado equivocado en las elecciones nacionales, apoyando causas perdidas y que la verdad histórica era él porque era el vice ganador de la presidencia. Comparación obligada La comparación será obligada entre el pragmatismo oportunista de Morales Carazo y la lealtad al cargo y a las políticas del “imperio de la libertad” de Trivelli. ¿Es realmente el embajador de Estados Unidos un perdedor, un derrotado? ¿Es un ganador Morales Carazo? El punto de partida para responder a esas preguntas debería ser la capacidad de reconocer los errores y rectificar los errores pero ninguno de los dos mostró ese día una señal en esas direcciones. Morales Carazo está contento con la vicepresidencia y no parece importarle haber conseguido su éxito de la mano de Daniel Ortega. Cada vez que sale ante el público intenta demostrar que él es parte del establishment y de la presidencia, pero es tan evidente que la familia presidencial es un anillo de hierro impenetrable que nadie comprará el cuento. Después de todo, el vicepresidente de la república está en el último tramo de su vida política y poco o nada más podrá conseguir en el futuro. Tampoco escucharemos a Trivelli decir que “el imperio de la libertad” equivocó su estrategia en Nicaragua. No acostumbran hacerlo aunque el adelantado cambio de embajador por una persona de la entera confianza del Subsecretario de Estado John D. Negroponte, me refiero a Robert Callahan, augura modificaciones en la línea lo que también puede leerse como una rectificación o una nota de arrepentimiento. Alternativas ¿Quién de los dos, Trivelli o Morales Carazo, han jugado bien sus dados, con conciencia o profesionalismo? El embajador de Estados Unidos siguió un guión preparado mucho antes de que él fuese nombrado en Managua y aunque tuvo la oportunidad de influir para cambiar las cosas decidió actuar apegado a las órdenes, siguiéndolas al pie de la letra. Posiblemente Trivelli no tuvo alternativas aunque no dudo que personalmente comparta la errónea política que abrió las puertas del retorno a Ortega y al sandinismo. El vicepresidente Morales Carazo si tuvo opciones. Pudo rechazar la oferta de acompañar a Ortega como fórmula pero decidió transformarse y cruzar la raya. Es más, Morales Carazo luchó para convencer al líder sandinista de que él era la persona que más le convenía, más que cualquier otro militante del FSLN, empresario o personaje para ser su fórmula presidencial. No creo que Ortega no esté arrepentido de la decisión que tomó pero seguramente ya se dio cuenta que Morales Carazo no le agregó un solo voto porque no era la figura que se vendió ante él. Después de todo, Trivelli y Morales Carazo trabajaron desde distintas posiciones y lograron lo mismo, aunque a favor del primero debemos decir que fue el instrumento de la actitud de un gobierno que se ha equivocado por completo en los últimos seis años no sólo en Nicaragua sino que en América Latina. Caminos diferentes ¿Quién dormirá tranquilo hoy? ¿El que cree que cumplió con su maldito deber, probablemente sabiendo que estaba equivocado y que al final cargaría con la responsabilidad de la culpa de las equivocaciones o el que entregó todo aquello que hizo en su vida a cambio de un trono de oro laminado, a cambio de confites en el infierno? Dentro de seis meses, Trivelli tendrá un nuevo puesto en el Departamento de Estado, un escritorio en Washington, y Morales Carazo empezará a contar los días que le quedan en la vicepresidencia sinónimo de su retiro político. ¿O pensará regresar al liberalismo, a la Contra, al montealegrismo? No lo sabemos pero no lo descartemos. |
|
![]() |
|||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
CopyRight® Trinchera de la Noticia, Managua. Tel. (505) 2400114, info@trinchera.com.ni
|
|||||||||||||
|
|
|
|
|
|
|||||||||