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| Año 9 No. 2011 Lunes 4 de Febrero del 2008 | |||||||||||||
Nota roja y autocensura Por Hamlett El programa IV Poder de 100% Noticias analizó este fin de semana la crisis que viven los telenoticieros locales dedicados a la información amarillista (nombre heredado de uno de los personajes pioneros de las caricaturas del periodismo norteamericano Yellow Kid), que también conocemos como noticia roja, y de sus pobres o escuálidos resultados comerciales versus los ratings de audiencia. Adicional a este fenómeno está ocurriendo un “realineamiento” de algunos de los telenoticieros de información general que se manifiesta en una especie de autocensura y complacencia con el régimen de turno. Son dos fenómenos coincidentes que a mediano plazo podrían terminar con los espacios de libertad de expresión de la televisión nacional o su mediatización. La semana pasada los medios electrónicos de comunicación comprobaron el grado de “sutileza” con que el régimen sandinista está sometiendo a los medios noticiosos, aún a los más recalcitrantes. TELCOR, la entidad estatal que otorga o retira las concesiones radioeléctricas, envió una “amable invitación” a las estaciones radiales y de televisión solitándoles encadenarse a Canal 4 para transmitir un “trascendental” mensaje presidencial. Y así fue, todas las televisoras y la mayoría de radioemisoras de la banda AM se encadenaron por casi una hora para escuchar al presidente Daniel Ortega a su regreso de Venezuela. Cooperar o… cooperar Nadie obligó a Canal 2 a transmitir el mensaje, que por si mismo había despertado interés nacional tras el anuncio de que Nicaragua y Venezuela integrarían un ejército muntinacional para defenderse de una posible agresión de Estados Unidos. Lo que debemos saber es que en menos de dos años vencerán las licencias asignadas por TELCOR a varias televisoras y sus dueños seguramente querrán renovarlas. El juego está claro: cooperás, transmitiendo “gratis” los discursos del presidente de la república, o atenete a las consecuencias. Los dueños de televisoras ya tienen una espada de damocles sobre sus cabezas porque el gobierno les ha anunciado que en el futuro podrían cambiar las reglas del otorgamiento de este privilegio estatal. Podrían no asignarlas más, una decisión que TELCOR toma casi automáticamente, si no que las pondrán a licitación. Eso significa que los dueños canal 2 podrían perder en menos de dos años su jugosa concesión -si van a una licitación- si otros empresarios deciden apostar fuerte y hacer una propuesta inalcanzable para los Sacasa Pasos. Entonces, o se alinean desde ahora o se quedarán sin nada a corto plazo. Otros ya lo hicieron Otros dueños de estaciones televisoras han sido más astutos porque decidieron -desde la campaña electoral- “amarrarse” con el sandinismo poniéndole a disposición sus espacios comerciales para transmitir los videos y spots del gobierno. Pero esto no es lo que le importa al Frente Sandinista. Hay suficiente dinero en las arcas del estado para comprar cualquier espacio de televisión incluyendo la costosa franja horaria de las 7 a las 9 de la noche, considerada prime time. Lo que el gobierno de Ortega quiere es controlar la agenda de los noticieros de televisión, limar el filo y reducir la fuerza de los otrora espacios antisandinistas, para convertirlos en medios oficiosos y sin garra. Después de un año sin publicidad gubernamental las finanzas de los medios están muy golpeadas. La partida que los dos últimos gobiernos asignaron a la TV local constituyó entre el 30% y el 40% de sus ganancias. El más importante flujo de ingresos de estas empresas son las campañas privadas de publicidad que pautan los grandes clientes (productos de consumo para el hogar, telefonía, licores y gaseosas, etc.). Para quedarse con la mayor parte de ese pastel (unos $20 millones de dólares anuales) los dueños de medios apostaron a atraer audiencias masivas con noticieros dedicados por entero a la transmisión de noticias amarillistas o rojas. Desde inicios de la presente década la competencia fue feroz. Casi todos los canales de televisión destinaron sus esfuerzos más importantes a transmitir noticieros descarnados o faltos de ética para llevar a las pantallas de los hogares noticias escabrosas y sin límites. Los ratings comenzaron a crecer exponencialmente no así los presupuestos publicitarios. En resumen, la noticia roja proveía televidentes en cantidades astronómicas pero no ingresos comerciales. El peligro en síntesis El colapso llegó con el año 2008. Este tipo de programas se ha quedado sin financiamiento así como los noticieros de información general que no tienen anuncios de gobierno desde el año paasado. Por eso es que hay una ola de despidos y recortes de espacios y costos en la televisión nacional. Conclusión: la asfixia publicitaria del gobierno, su poder para quitar u otorgar concesiones y el fracaso del modelo comercial de los noticieros rojos son, hoy en día, una amenaza grave a la libertad de expresión en los medios electrónicos. Y sus resultados serán la mediatización informativa y la autocensura en el corto plazo o sea caer en manos del orteguismo. |
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