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Año 9 No. 2011 Lunes 4 de Febrero del 2008


Reflexiones enero 2008

(La economía estúpido, la economía)

Por Peter R. Bernal
Primera parte

Aparentemente todo en el ambiente de la información está girando sobre el tema de la crisis economía mundial. Las noticias vaticinan problemas: inflación, devaluaciones de la moneda, alza en las tasas de intereses, cambios en política fiscal, incremento en los precios, fondos de inversiones, incremento de impuestos, la debacle en Francia de Société Générale, la posible recesión en los Estados Unidos de América y otros. Hasta en la política interna estadounidense, el tema económico se convirtió en el principal problema que enfrentan los votantes demócratas, republicanos e independientes, en las elecciones primarias, para seleccionar su nuevo presidente. Recuerdan la famosa frase que acuñó Bill Clinton en su campaña del 1992: “Es la economía estúpido...la economía”. Entonces reflexionemos en el importante tema y sus posibles soluciones.

¿Recesión en los Estados Unidos?

Aparentemente la economía americana, aparece ante una situación quizás desconocida para los Estados Unidos, EE.UU, pero no para países subdesarrollados. Tradicionalmente la inflación se definió como la consecuencia del aumento de los precios causada por un aumento de la demanda determinada por la expansión monetaria en un proceso de crecimiento económico. O sea inflación y recesión se percibían como situaciones antitéticas (que denota o implica antítesis).

La idea prevaleciente era que tal como propuso Cagan, una vez desatada la inflación la híper era una consecuencia irremediable, y en última instancia se producía la destrucción de la moneda. La hiperinflación alemana de la década del treinta era el caso paradigmático de esta tesis. América Latina mostró que la hiperinflación era un caso extremo y que se podía convivir, auque ineficientemente, con procesos inflacionarios controlados. Fue en nuestro medio que apareció por primera vez lo que en las economías desarrolladas parecía una contradicción lógica que era la posibilidad de inflación y recesión (stagflation).

Un aspecto ignorado en el análisis monetario de la inflación ha sido que el problema más grave de la misma, no es el nivel per se (dentro de ciertos límites) sino la modificación arbitraria de los precios relativos (ingresos relativos). A partir de esa cosmovisión equivocada se ha desarrollado la teoría de que la inflación es un impuesto y una consecuencia demagógica que grava más a los pobres. Esta apreciación es una falacia. En primer lugar porque los perjudicados por la inflación son los que tienen ingresos fijos. En segundo, el impacto de la misma se produce en los saldos monetarios no remunerados o con tasas de interés más bajas que la inflación.

Con respecto a que la inflación es un impuesto debe ser condicionado. Un impuesto por definición es una transferencia de ingreso del sector privado al público. Por tanto en el caso de la inflación este solo se produce si el aumento del gasto es más elevado que la tasa de inflación. Cuando por el contrario el gasto público aumenta menos que la inflación tal impuesto no se produce. Así de sencillo.

Otro aspecto trascendente de la inflación es el que se relaciona con la tasa de interés. Por su parte fue Irving Fisher quien por primera vez describió la tasa de interés real negativa. Es evidente que el impacto de la inflación es muy diferente según la tasa de interés real sea positiva o negativa (cuando la tasa de interés nominal es inferior a la tasa de inflación). En otras palabras podría decir que cuando la tasa de interés real es positiva, los comportamientos son similares a cuando los precios permanecen constantes.

Pero hasta aquí hemos ignorado otro factor determinante, que es la relación de la tasa de interés de mercado y lo que Knut Wicksell denominó la tasa natural. Aquella que representa la tasa de retorno de la actividad económica. A partir de este concepto desarrolló una teoría de los ciclos, según la cual cuando la tasa de interés supera la tasa de retorno cae la inversión y consiguientemente disminuye el nivel de actividad económica. Una tesis similar fue aceptada por Keynes cuando sostuvo la necesidad de que la tasa de interés fuese menor que lo que denominó la eficiencia marginal del capital.

El planteo de Wicksell trascendió a sus propias previsiones cíclicas. Ello se debió a que aparentemente la teoría monetaria estaba desvinculada con la política fiscal, o si se quiere del impacto del nivel del gasto en la economía. Por el contrario, el análisis se definió tan solo por el impacto del déficit, y así se dividió la escuela de Chicago y el keynesianismo, supuestamente creador del proceso inflacionario al proponer la expansión del gasto deficitario como instrumento para la recuperación de la actividad económica. Para evaluar la propuesta de Keynes en aquella oportunidad es necesario tomar en consideración dos puntos fundamentales. El primero es que ante la caída de los precios, era imposible bajar la tasa de interés real reduciendo la tasa de interés nominal: y el segundo que el nivel de gasto público en EEUU en la década del treinta no superaba al 7 p/c del PBI.

No se puede olvidar como bien lo recuerda Alan Greenspan en su libro “La Era de las Turbulencias” que en 1987 el DOW cayó un 25 p/c: A diferencia de la politica seguida en 1929, el Federal Reserve anunció su decisión de proveer la financiación necesaria al sistema bancario. Como señalara Schumpeter los mercados tienden a ser procíclicos y sobreactuar. Así vemos que los últimos datos respecto a los mercados accionarios muestran una tendencia creciente a la baja, pero lo verdaderamente importante es el nivel de ganancias de las empresas y sobre esto no hay información generalizada más allá de las perdidas que se produjeron como consecuencia de las crisis del “real estate”.

Al respecto es importante señalar que cuando sube el precio de los activos y las ganancias permanecen constantes la tasa de retorno disminuye. Consecuentemente en las medidas que estas se reducen por debajo de la tasa de interés caen los precios de los bienes raíces (real estate). Este proceso es lo que se denomina búrbuja. Tal búrbuja desaparece tan pronto la rentabilidad esperada de los activos supera la tasa de interés de mercado.

Ahora bien lo que si hay que tener en cuenta es precisamente el impacto del incremento del gasto, que como muy bien señala George Gilder en el libro “Riqueza y Pobreza”: “Es decir el gobierno afecta el costo de producción y en consecuencia suben los precios de los productos que refleja el impacto del costo del gobierno”. En otras palabras la expansión monetaria no es la determinante de los aumentos de precios sino que tal como señala Gilder es la que permite que continúe la actividad privada a pesar del costo del Gobierno.

El otro aspecto es el incremento de los precios de ciertos productos por escasez relativa o crecimiento de la demanda, o por causas políticas tal como es el caso del aumento del precio del petróleo, no es posible analizarlo en los términos de la teoría monetaria. En consecuencia podemos decir que EE.UU. estaría sufriendo una “stagflation” que aparentemente lo han reconocido hombres como Alan Greenspan. Entonces la política del Federal Reserve de bajar la tasa de interés tiene un impacto mayor del que parece. La tasa de interés de los fondos federales después de la última rebaja alcanza a 4.250 p/c. Es decir que si consideramos que la tasa de inflación se estima en un 2,8 p/c , la tasa real sería del 1,4 p/c anual.

Mañana: Foro Económico

Mundial en Davos, Suiza.

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