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| Año 9 No. 2017 Martes 12 de Febrero del 2008 | |||||||||||||
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En una reunión con miembros del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), Ortega se refirió al tema. Mientras, el canciller Samuel Santos viaja hoy a Nueva York para entregar al secretario general de la ONU, Bam Ki-moon, una carta con la posición nicaraguense. Esta acción es para que prevalezca el derecho sobre la mar territorial y algunas formaciones que están alrededor de los cayos que centran las diferencias con Colombia, aseguró. Al recurrir a la ONU, Nicaragua fortalece su soberanía, dijo. El mandatario abordó el compromiso existente con Honduras y El Salvador para convertir la zona del Golfo de Fonseca en una zona de paz. Adelantó que hoy se reunen en Managua representantes de los tres países para conversar sobre las iniciativas que hay que adelantar para preservar la zona. Comenzaremos por los problemas ambientales, agregó. Tenemos que hacer esfuerzos conjuntos para limpiar esas aguas, lo que hablamos con los presidentes Manuel Zelaya y Antonio Saca, de Honduras y El Salvador, respectivamente, subrayó. Pero, el canciller los llama “trogloditas”
Desde el día cuando la Corte Internacional de La Haya determinó que el meridiano 82 no fijaba los límites entre Colombia y Nicaragua, se activaron las alarmas en los dos gobiernos. No tener fronteras marítimas establecidas con esa nación centroamericana suponía un riesgo para ambos países, pues cada uno, en ejercicio de su buena fe, continuaría patrullando las aguas en disputa y los pesqueros colombianos y nicaragüenses, que abundan en la zona, serían fuente de incidentes potenciales. Ni la Cancillería colombiana ni la nicaragüense acordaron una reunión para establecer las medidas parciales para esa zona y nunca se contempló un encuentro entre el presidente Álvaro Uribe y Daniel Ortega con el fin de fijar una política común que evitara que las relaciones entre los dos países llegaran al difícil punto en el que están en este momento. “Si bien es cierto que Ortega tiene un verbo encendido contra Colombia, y que Uribe le baja el tono a este tipo de declaraciones, aquí hay una clara ausencia de cancillerías de ambos países. Los dos ministros de Relaciones Exteriores debieron trabajar en cómo se iba a manejar este tema y cuál iba a ser el modus operandi en una zona tan rica en petróleo y recursos y tan dada a conflictos. Ahora ya es tarde”, explicó Marcela Balbi, politóloga nicaragüense. Se refiere a las encendidas declaraciones que se escuchan desde Managua. El presidente Ortega aseguró que “Colombia tiene que respetar” y que va a “defender a sus pescadores y el derecho que tienen de trabajar en la zona”. El contraalmirante de ese país, Juan Santiago Estrada, fue más allá y dijo que “si hay que derramar la sangre, hay que derramarla”. Para el experto en relaciones internacionales hondureño Pablo Márquez, este es un tema de mucha gravedad si se considera que el problema no se restringiría sólo a una confrontación local. “Es posible que Nicaragua, en caso de que la temperatura siga subiendo, tenga la tentación de llamar en su apoyo a naves de guerra de Hugo Chávez y eso sería gravísimo para la región”, explicó. Cita en la ONU Mientras la temperatura sube entre los dos países, Nicaragua decidió solicitar al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que exija a Colombia que se retire del meridiano 82, porque éste no constituye ningún límite entre ambas naciones, conforme a la sentencia preliminar de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El canciller Samuel Santos se reunirá este martes con Ki-moon para enviar este mensaje oficial a las Naciones Unidas. “Vamos a pedirle al secretario general que exija a Colombia que se retire de esas posiciones trogloditas y de fuerza”, afirmó el canciller, “para que los nicaragüenses en paz con el pueblo colombiano, podamos compartir esta zona”. Politizando el conflicto Sin embargo, no todos en Nicaragua están de acuerdo con el manejo que Daniel Ortega le está dando a la situación y muchos dicen que se están confundiendo las cosas. Alejandro Serrano Caldera, filósofo y analista político nicaragüense, aseguró a la prensa de su país que el diferendo con Colombia no debe ser contaminado con temas políticos. “Hay que seguir las instancias legales y cívicas internacionales y denunciar ante Naciones Unidas o ante la Corte, cualquier incumplimiento a la sentencia”, señaló. “Pero hay que separar una cosa de la otra. Cualquier otra que esté mezclada, como el ejército Alba, contaminaría el tema”, dijo. Por su parte, el asesor de la Cancillería, Mauricio Herdocia, señaló que amén del tono político de la queja y del respaldo político internacional de Ortega al presidente venezolano, Hugo Chávez, los reclamos del mandatario nicaragüense están jurídicamente soportados. “Creo que es fundamental que Nicaragua ejerza su derecho al este del meridiano 82. La idea colombiana de un límite en este meridiano nunca ha tenido una base legal. A Nicaragua le corresponden por lo menos 200 millas náuticas en conformidad con el derecho internacional”, enfatizó el especialista. Ex cancilleres colombianos consultados por El Espectador de Colombia coincidieron en afirmar que por el bien de las relaciones entre Colombia y Nicaragua es necesario que los dos países acuerden un modus operandi explícito y claro a la mayor brevedad posible en las zonas en conflicto, mientras la Corte se pronuncia a fondo sobre el tema. Monseñor Leopoldo Brenes, arzobispo metropolitano de Managua, pidió guardar los “tambores de guerra” alrededor del diferendo. “Los tambores de guerra hay que guardarlos. Hay que buscar los tambores de la paz. Hay que buscar el diálogo y buscar la mejor solución. La guerra nadie la quiere”, aseguró el prelado. |
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