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Año 9 No. 2020 Viernes 15 de Febrero del 2008 | ||||||||||||
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Por Hamlett
Digo esto porque el presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua, CADIN, Mario Amador declaró a Trinchera de la Noticia que “los políticos deben dejar en paz a Nicaragua y contribuir al desarrollo de la empresa privada y la economía del país”. En el debate del pasado miércoles promovido por AMCHAM y COSEP escuchamos dos afirmaciones que estimularon esta reflexión. José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, llamó en tono conciliador a los debatientes a “no buscar culpables” cuando se trata de discutir un programa de carácter nacional que nos ponga en la ruta de conseguir tasas anuales de crecimiento del 7%, al menos. A su vez César Zamora Hinojos, presidente de AMCHAM, recordó que los empresarios (en esa ocasión era el COSIP) habían confiado y apoyado a los políticos en 1978 y 1979 cuando se unieron para botar a Somoza. Un año después, en 1980 fueron abandonados por los políticos que les pidieron ayuda para subir al poder. La empresa privada casi desapareció durante la revolución sandinista, fue martirizada y convertida en un objetivo político, los llamaron contrarevolucionarios, confiscaron y encarcelaron a sus dirigentes. Y a ellos no les quedó más camino que volverse Contras. ¿No fue acaso ese el comienzo de Arnoldo Alemán y Jorge Salazar? Apartidistas no apolíticos Hasta 1977 y 1978 los empresarios participaban de la política desde sus partidos, sus organizaciones estaban más dedicadas a promover a sus agremiados, hasta que Alfonso Robelo y la oposición antisomocista optaron por apoyar la aventura militar del Frente Sandinista. Luego de esa experiencia el sabor de la política quedó impregnado en el paladar de los empresarios. Temerosos de que volviese a ocurrir lo de 1979-1980 se volvieron promotores o mecenas de partidos y se involucraron directamente en política, hasta hoy en día. Los actuales dirigentes del sector privado parecen decididos a cambiar la misión y visión de sus organismos sin dar la espalda a la nación, sin cerrar los ojos ante los retos políticos y mucho menos ante los cambios mundiales. Apartidistas pero no apolíticos. El retorno del FSLN al poder es una fuerte tentación para que los empresarios se involucren en política partidista, pero ese es el terreno de los partidos. De allí que no pueden repetir un error tan caro como haber apostado por un candidato presidencial que terminó derrotado. El error de Erwin Krüger, ex presidente del COSEP, le ha costado mucha credibilidad y liderazgo al organismo. No repetir errores En una sociedad políticamente amenazada desde muchos ángulos, es difícil trazar una raya entre los políticos y los empresarios o bien enajenarlos de la lucha social. Sin embargo, es evidente que la clase política democrática debe escuchar con atención a la iniciativa privada, dialogar y reconciliarse con ellos, y unir voluntades en una sola dirección. No se trata de crear un matrimonio de conveniencia o una alianza de complicidad, si no de entender que las bases de nuestra nación están expuestas a un grave peligro y que la unidad de propósitos debe imponerse a los mezquinos intereses de grupos e individuos. Por eso critiqué al sandinista Mundo Jarquín y al liberal Eduardo Montealegre que echaron a perder el primer debate montado por COSEP y AMCHAM y la cordial invitación a abandonar sus trincheras y montarse en el carro de los empresarios. La pregunta sigue sin respuesta: ¿Qué debemos hacer para crecer a un 7%? Es obvio que la ausencia del gobierno en la discusión le restó peso, ya que no puede pensarse en un plan de nación al margen del Ejecutivo. En el descanso de una importante reunión entre los donantes y el gobierno en que discutían el futuro de la cooperación y los mecanismos de transparencia, el asesor presidencial Bayardo Arce comentó a la prensa que en junio próximo estará listo el primer plan nacional de desarrollo de la administración sandinista para fijar a la comunidad internacional los énfasis y dónde habrá que poner el dinero. Divorcio dañino Cuando preguntamos a los dirigentes empresariales sí ellos participan o están contribuyendo en ese plan no sólo se sorprendieron sino que dijeron que aún esperan que la Presidencia convoque al primer encuentro del 2008 con el sector privado. Volviendo al debate. Ese día vimos a Jarquín lanzándose contra el gobierno, los liberales y hasta contra los empresarios con toda clase de diatribas políticas, y al “paladín” de los empresarios Eduardo Montealegre llegar sin propuestas ni respuestas a preguntas básicas y muy sencillas. ¿Es esa la clase política que derrotará al sandinismo y nos sacará de la miseria? Con tanta discordancia, en esta torre de Babel, será difícil cambiar el rumbo de la historia y menos consensuar un plan que nos vuelva a colocar en la senda de crecimiento del 7% anual. |
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