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Año 9 No. 2022 Martes 19 de Febrero del 2008 | ||||||||||||
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Segunda Parte
Antes de que Bolaños tomara posesión envió un mensajero a Alemán, con la bendición de un sector de los republicanos de Washington, D.C., para ofrecerle tres embajadas: España, Portugal o República Dominicana y “las garantías de que no sería procesado por ningún delito y podría vivir su vida tranquila en el exilio siempre y cuando no regresara a Nicaragua a hacer política”. El ex presidente Alemán rechazó la oferta porque en el fondo era un “exilio” pactado y su muerte política. El plan del grupo nica-estadounidense era simple: tomar control del PLC para entregarlo a Bolaños, quien se convertiría en el gran elector, siendo su primer designado su ministro de Hacienda, Eduardo Montealegre. Pero Bolaños no aceptaba quedarse sólo con eso, aún si Alemán aceptaba exiliarse en Europa. Su objetivo personal era destruirlo sin pagar un costo algo. Por eso quería mandarlo al exterior y que allá, el grupo de halcones del Departamento de Estado se hiciese cargo de él. Pero, Arnoldo Alemán echó por tierra el plan cuando decidió enfrentar y defender su inocencia en Nicaragua. No hay antecedentes de una actitud semejante ya que Anastasio Somoza Debayle abandonó el país cuando los guerrilleros sandinistas avanzaban sobre Tipitapa, mientras Daniel Ortega se blindó con tres amnistías dictadas por la presidenta Violeta Chamorro, según lo acordado en el pacto de Toncontín, que cerraron cualquier posibilidad de procesarlo por crímenes de guerra, genocidio, latrocinios y malversación de 15 mil millones de dólares. El “sabueso” La actitud de Alemán llevó al grupo radical que manejó el Departamento de Estado entre 2001 y 2002, a elaborar una política, aún vigente, dirigida a encarcelar a Alemán, quitarle el PLC a cualquier costo y fundar la Nueva Era. En el marco de ese plan es que se produjo la reunión entre el ex Procurador de Enrique Bolaños, Francisco Fiallos, y William Nickerson, “El Sabueso”, un prestigioso abogado de Washington cuyo bufete tiene fama de contar con los buscadores de dinero ilegal más eficientes de los Estados Unidos. Nickerson estuvo en Nicaragua cuatro días para empaparse del caso, conocer el país y toda la llamada “corrupción de Alemán”. Entre el 5 y 6 de junio de 2003, Nickerson fue presentado a los medios de comunicación. En una reunión con sus anfitriones el abogado, ex Secretario de Estado Adjunto del Tesoro de los Estados Unidos de América, dijo “no puedo regresar a Washington, D.C. sin conocer algo de Nicaragua. Quiero ver, escuchar, palpar al pueblo. Quiero ver que me dice mi olfato de “sabueso” (dijo en tono de broma por lo que escribieron los medios)”. Así, Nickerson visitó zonas rurales y urbanas, se detuvo a preguntar y escuchar al pueblo. Algunas de sus preguntas fueron: ¿No hubo un Micth que destruyó Nicaragua? ¿Quién construyó ese puente? ¿Quién construyó esa carretera? ¿Quién construyó esa escuela? ¿Quién construyó ese centro de salud? ¿Había energía eléctrica aquí antes? ¿Había agua potable aquí antes? ¿Había telefonía aquí antes? “El Sabueso” regresó a Washington D.C. y organizó a uno de los mejores equipos de rastreo de dinero lavado que el mundo moderno de hoy puede preparar. “Estamos listos” Cuando Nickerson informó al ex procurador Fiallos que ya estaban listos para iniciar la tarea les comentó: “we are ready. We are the best, second to none”, lo que se traduce “estamos listos. Somos los mejores, no somos segundos de nadie”. El Procurador Fiallos redobló su campaña mediática para tender una “alfombra roja” a lo que debía ser el golpe maestro contra Alemán y el PLC. Bolaños pactó los 38 votos del FSLN para quitar la inmunidad al ex mandatario y eventualmente condenarlo. El ex Procurador General dijo al presentar a Nickerson que aunque hayan prescrito algunos delitos, les interesa que el pueblo conozca quiénes han usurpado ilícitamente el dinero del Estado. «Para eso primero hay que pasar por un proceso penal que permita la acción resarcitoria o si se decide ir por la vía civil tener una sentencia firme, para que surta efecto”, agregó. El punto básico, el disparo de largada, era el primer pago de los sabuesos. Fiallos anunció que un organismo financiero internacional se haría cargo de pagar la millonada que cobrarían los investigadores al inicio. Luego, ellos serían resarcidos aún más con un jugoso porcentaje del dinero obtenido. Presumiblemente, Bolaños dio su palabra al Banco Mundial de que los investigadores recuperarían fondos robados por Alemán aportados por esa institución. Fiallos presionó al entonces gobernador de Nicaragua ante el Banco Mundial, Eduardo Montealegre Rivas, Ministro de Hacienda y Crédito Público, para que acelerara la burocracia del BM en Washington o que desembolsara dinero de este organismo multilateral financiero para darlo a los abogados. A fin de cuentas, ellos contaban con la repatriación de unos $150 millones de dólares o más para reponer los gastos y hundir a Alemán. Bolaños y Fiallos tenían en sus manos a uno de los mejores bufetes y sistemas del mundo para detectar el lavado de dinero proveniente del erario o del crimen organizado (en particular narcotráfico y terrorismo). La comunicación fue febril en esa época. La administración Bolaños estaba en su segundo año y aún no tenía nada, los famosos $150 millones o una prueba sólida del ilícito. Alemán ya había sido despojado de su inmunidad, condenado a prisión por un crimen “menor” e inexistente, el caso Canal 6, mientras la comunidad internacional mostraba los primeros indicios de impaciencia. Faxes, correos electrónicos, llamadas telefónicas iban y volvían entre Washington, D.C. y Managua. Después de un mes de trabajo el equipo de “sabuesos” en Washington, D.C. empezaba a inquietarse, ellos estaban listos pero Managua no daba ninguna señal. Fiallos se libreteó El BM no dio el dinero porque jamás lo ofreció. Montealegre no obtuvo la aprobación del Banco Mundial para desviar dinero de la cooperación para pagar a los sabuesos y Bolaños recurrió al mismo expediente de siempre: culpar a otros de sus errores. En reuniones sociales y de gabinete Bolaños comenzó a decir que “Fiallos se libretió”, “Fiallos se está paseando en todo”… “tenemos que quitar a Fiallos” convirtiéndolo en el chivo expiatorio del grave error que eventualmente le costó la cabeza. El grupo cercano al ex mandatario se volcó contra Fiallos a quien pidieron destituir y hasta sacarlo de Nicaragua por “ineficiente”. En una reunión con su gente, Bolaños tronó “no podemos contratar a los sabuesos porque no hay plata que rastrear”. En su despacho, el presidente vociferó: “Paco Fiallos se paseó en todo. Tenemos que parar esa contratación ya me dijeron los gringos que no podemos seguir con esto, nos van descubrir y Alemán se nos va a venir encima y nos va a aplastar con el partido”, gritaba Bolaños. No había nada A finales de 2003 e inicios de 2004, Bolaños y su grupo barajaron opciones, una de ellas la misma que habían propuesto al ex presidente Alemán, ofrecer a Fiallos una embajada con trono de oro pero largo para que cerrara la boca y no se le ocurriese decir la verdad. El trabajo de los sabuesos terminó porque simplemente no había nada que buscar. La conclusión de los investigadores que Bolaños escondió era que no existía tal dinero, ni cuentas bancarias en el exterior. En Washington supieron de la verdad pero el plan estaba escrito y en ejecución. Un nuevo jugador reclamaba su aplicación. APRE luego convertido en ALN y el PLC tenían a su nuevo líder, Eduardo Montealegre quien prometía derrotar al PLC y al Frente Sandinista. Y ellos decidieron jugársela. Los sabuesos y su enojo En Washington, Nickerson muy enojado llamó a Fiallos y le dijo: “Procurador, tenemos información de alto nivel en Washington, D.C. de que no hay dinero que rastrear, que esto es político. Queremos que de una vez por todas nos diga si es verdad o no lo que nos están diciendo”. Fiallos no tenía respuesta y se limitó a responderle: “Estamos esperando las gestiones del ministro Montealegre ante el Banco Mundial para que firmemos y procedamos”. Fiallos así los tuvo emgañados durante varias semanas hasta que “los sabuesos” en Washington, D.C. comprobaron que nunca habría cotratación porque “no existe dinero que rastrear”. Sin dinero robado y lavado la contratación de uno de los mejores equipos del mundo para rastrear dinero mal habido en el mundo del crimen organizado “no tenía razón”. Nickerson y su equipo de “sabuesos” comentó a un grupo de influyentes personajes: “Es una canallada lo que le están haciendo al ex presidente Aleman y su familia. Parece que lo único que lograrán es dividir al partido y facilitar el triunfo de Ortega”. Estos hechos reales de la historia de Nicaragua confirman lo que el ex presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, ha dicho “si encontraron a Hussein siete pies bajo tierra y a Kadaffy le pusieron un misil a tres metros del respaldar de su cama ¿Por qué no me demuestran mi culpabilidad? ¿En que banco, cuenta y país está la fortuna que dicen que me robé? Nunca la van a encontrar porque sencillamente no existe. Todo esto es una persecución política por querer imponer voluntades extranjeras ante posiciones de dignas y nacionalistas como liberales que somos.” |
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