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Año 9 No. 2024 Jueves 21 de Febrero del 2008 | ||||||||||||
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Por Hamlett Estaremos atentos al “medio vuelto” que el equipo económico del gobierno dará hoy a los dos ex candidatos presidenciales que en un debate organizado hace dos semanas por el COSEP y AMCHAM criticaron duro las políticas económicas de la administración rojinegra. Lástima que los voceros del gobierno no llegaron a enfrentar cara a cara a sus adversarios y más lástima aún por esos ex candidatos que echaron a perder el primer esfuerzo del año de los organismos gremiales por debatir con seriedad el tema económico. Aún así, en dos partes, bien por los líderes empresariales que han propiciado un diálogo sobre el más importante asunto de nuestra agenda que nos permitirá tener una película más aproximada a la realidad. Sin embargo, el clima de este segundo debate está enrarecido por el reciente incidente judicial ocurrido con el pago de los Cenis y la decisión del presidente Daniel Ortega de lanzarse las trancas autorizando un aumento del 16.5% para los empleados de salud y educación sin consultar con la Asamblea Nacional. Si antes criticaron al juez Julio César Arias por “reformar” la ley del presupuesto de la república con una medida precautelar ni siquiera una sentencia- debe serlo más el presidente de la nación cuando impone unilateralmente su autoridad y hace polvos los escasos canales de comunicación con el Ejecutivo. Todas estas decisiones nos hacen pensar que el grupo que rodea al mandatario, con él a la cabeza, quieren romper con el Fondo Monetario Internacional lo antes posible. Por supuesto que no tiene lógica ni sentido hacer una cosa semejante porque sería derrumbar al país y meterlo en una crisis de la que no saldríamos fácilmente. ¡Qué hace Ortega! Eso lo sabemos todos, incluyendo al presidente Daniel Ortega, pero no entendemos porque quiere seguir cabalgando en el filo de la navaja y mantener en tensión a un país que está más estresado y fundido que un preso de Guantánamo. A todas luces hay fuerzas dentro del gobierno que están provocando al equipo económico, jugando a su desgaste y forzando la radicalización de la administración, un terreno en el que Ortega se sentiría cómodo. Aunque, y parafraseando el viejo anuncio radial de la Ferretería Richardson, famoso en los años 70, tenemos que preguntarle a ese grupito: ¿y los fierros patrón? No creo, por ser notoriamente perverso, el argumento de algunos mal pensados de que todo este teatro es hablado entre los sandinistas. Así, un día se ponen de acuerdo para sacar la resolución congelando el pago de fondos de los Cenis, y al siguiente va Antenor Rosales haciendo de bombero en un intento por apagar el fuego encendido en el tribunal. La cara visible, por ahora, del grupo radicalista es el diputado Gustavo Porras, de quien todos sabemos que ha venido escalando posiciones justamente por representar y actuar como vocero de los jefes del Ejecutivo. Y en esa línea ya se montó el ex diputado Roberto González, quien ha comenzado a dar fuego de apoyo a su colega sindicalista. No tiene balance Las presiones sobre el equipo económico no son nuevas. Recordemos que a mediados del año pasado, el presidente del BCN, Antenor Rosales, fue víctima de feroces ataques desde adentro del FSLN cuando encabezaba las negociaciones con el FMI. Bayardo Arce Castaño, asesor económico de la presidencia, no ha escapado a la ferocidad de sus correligionarios aunque, por razones de jerarquía, las presiones han sido menos evidentes. Recordemos que Arce fue “comandante de la revolución” y Rosales “comandante guerrillero”, niveles que aún dicen mucho a la militancia sandinista. En este punto, Ortega ha querido proyectarse como el “fiel” de una balanza que no existe. Ni es fiel o consecuente con las posiciones que predica en público ni puede serlo porque él piensa igual o al revés- que Porras o González. Cada vez que el equipo económico le salva el juego con el Fondo, la oposición en la Asamblea Nacional, haciendo un puente con los empresarios, como hoy en el debate que transmitirá Canal 12, ha sido Ortega quien dispara sobre las posiciones de los “moderados” del equipo económico. Nadie tragó el anzuelo de que el juez Arias se “libreteó” ordenando congelar el pago de los Cenis, quienes le conocen lo describen como un militante disciplinado. Un día después de la decisión, Ortega lo desautorizó confirmando el pago de los Cenis, pero, en los hechos concretos, el juez Arias no ha anulado su decisión que sigue vigente. No hay vuelta de hoja Luego de que Rosales apagara el fuego con el FMI y los empresarios, Ortega salió con la orden de aumentar el 16% a los maestros y trabajadores de la salud, pese a que él, personalmente, negoció con el presidente de la comisión económica de la Asamblea Nacional, Francisco Aguirre Sacasa, el acuerdo para superar la crisis de gobernabilidad de diciembre pasado. Es evidente que el presidente está empujando el acuerdo con el Fondo hacia el abismo, lo que significa ponerle una pistola en la sien a todos los nicaragüenses. El país no puede caminar con la comunidad donante que espera el boletín de notas del FMI para desembolsar el dinero. Eso está escrito en piedra. No hay vuelta de hoja. |
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