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Año 9 No. 2025 Viernes 25 de Febrero del 2008



Nueva Era financió libro Los Watergates Latinos

--- Los periodistas Fernando Cárdenas y Jorge González Patiño recibieron fondos del erario público para imprimir el libro

Por Ernesto Fernández T.
Trinchera de la Noticia

Como entre cielo y tierra no hay nada oculto han comenzado a salir a luz pública los tortuosos e inmorales procedimientos a que recurrió el ex presidente Enrique Bolaños Geyer y allegados para financiar la conspiración en que acusó de cometer presuntos graves delitos contra el patrimonio del Estado al ex-presidente de la República, Arnoldo Alemán Lacayo y a algunos miembros de su equipo de gobierno.

“Los Watergates Latinos” es un libro escrito por los periodistas Fernando Cárdenas y Jorge González Patiño, ambos de nacionalidad colombiana. El libro fue editado en los talleres de “Ediciones B Colombia, S. A.”. Consta de 7 capítulos, uno de los cuales está destinado a Nicaragua, específicamente, para relatar la forma en que Bolaños Geyer coludido con funcionarios de gobiernos extranjeros tejieron toda la tela de araña para presentar como corrupto al ex-gobernante liberal, omitiendo, claro está, los entretelones que condujeron a la firma del oneroso pacto Bolaños-Ortega, gracias al cual, Enrique Bolaños Geyer y Daniel Ortega Saavedra, sellaron una alianza política que preparó las condiciones necesarias y suficientes para que el Secretario General del FSLN, triunfara en los comicios de noviembre del 2006.

Los mencionados periodistas narran en el libro que siendo Vicepresidente de la República, Enrique Bolaños Geyer, estaba al tanto de todas las supuestas operaciones fraudulentas que realizaban Alemán Lacayo y Byron Jerez Solís, a quien señalan de ser costarricense de nacimiento y lo califican del “Vladimiro Montesinos” de Nicaragua”.

Lo que ahora se sabe es que las denuncias hechas por los periodistas investigativos de los diarios nacionales, identificados como Roberto Fonseca, Eduardo Marenco y Jorge Loaisiga, recibían filtraciones de esas operaciones, las que emanaban de las oficinas de la Vicepresidencia de la República.

Loaisiga renunció recientemente al diario La Prensa para trabajar en el Consejo de Comunicación que preside Rosario Murillo en el diseño de un periódico oficialista en que invertirán parte de las ganancias del negocio petrolero con Venezuela.

Por supuesto que los autores de ese libro omitieron mencionar que entre esos actos de corrupción estaban 40 mil 180 dólares que mensualmente recibía como sobresueldos el propio Enrique Bolaños Geyer y que de esta jugosa transferencia podía destinar alientos tangibles a quienes se hacían eco de las mencionadas “filtraciones”.

Sobre el mecanismo de esas filtraciones, los autores de “los Watergates Latinos”, dicen al respecto lo siguiente: “Aunque los periodistas son cautelosos al recordar esos tiempos, lo cierto es que esa nueva etapa de denuncias, que arrancó con el nuevo Gobierno, respondió a filtraciones judiciales. Las instancias judiciales, con la venia del poder ejecutivo, se dieron cuenta de que pasar información a los medios era una buena herramienta para destruir la reputación de Alemán”.

Sobre las actuaciones de Alberto Novoa Pérez, afirman que reconoció la labor de cajas de resonancia de la prensa local para desacreditar al caudillo, aprendiendo a filtrar información, porque me decían los periodistas que les interesaba algo. Las empatías lograron crear un clima y una atmósfera de confianza, pues ellos correspondieron al publicar pruebas que, de otra manera, se hubieran olvidado, sostuvo.

Sobre las intervenciones de funcionarios de un gobierno extranjero en los asuntos internos de Nicaragua, los periodistas colombianos dicen lo siguiente: “Lo que no estaba en los planes del congresista Alemán era que su caso ya había sido discutido en los más altos círculos del poder fiscalizador en Nicaragua. Por esos días, el recién nombrado procurador especial, Alberto Novoa, se reunió para tratar el tema con el nuevo presidente Enrique Bolaños, otrora delfín y vice-presidente de Alemán, además de un mimado de la embajada estadounidense. Con el guiño de los norteamericanos, para el novato mandatario valía la pena la jugada que atajara los bríos de liderazgo que mostraba un renovado Alemán desde su podio parlamentario”.

Según los autores del mencionado libro, por el peso de las pruebas, la juez Gertrudis Arias pidió a la Asamblea el desafuero de Alemán, correspondiendo al ex-comandante Daniel Ortega quitarle la coraza parlamentaria al ex-presidente y decirle que en política como en la vida no se debe confiar en nadie, menos en el enemigo. Pero no bastaba esa medida para derrumbar a Arnoldo. Tuvo que intervenir la embajada de los Estados Unidos, casi silenciosamente, para precipitar los acontecimientos. Estos tuvieron su génesis en la suspensión de la visa estadounidense de Byron Jerez, el “Montesinos” nica, en enero del 2002. “Jerez proscrito en Estados Unidos”, tituló “La Prensa”.

Naturalmente que en “Los Watergates Latinos”, los autores cuando se refieren al caso de Nicaragua, repiten todo lo que publicaron los medios de comunicación nacionales sobre todas las puñaladas florentinas que recibió el ex-presidente Alemán Lacayo, lo que no vale la pena repetir, más que los aspectos torales del proceso a que fue sometido, de las traiciones e ingratitudes que se dieron, de las violaciones del debido proceso y de las intervenciones de funcionarios de un gobierno extranjero en los asuntos internos de Nicaragua.

Ahora viene la pregunta del millón. ¿Colaboró Enrique Bolaños Geyer en el financiamiento de las investigaciones y publicación del capítulo correspondiente al caso del doctor Arnoldo Alemán Lacayo en “Los Watergates Latinos”? La respuesta es afirmativa. Fue el doctor Leandro Marín Abaunza, Secretario de la Presidencia de la República, el que estableció contactos con varios presidentes de empresas del Estado, solicitándoles dinero para cubrir los “gastos de una publicación extranjera”, en la que estaba muy interesado el Presidente de la República en ese entonces, Enrique Bolaños Geyer.

Varios fueron los contactados por Marín Abaunza, miembro prominente de la “Banda del Raizón”. Uno de ellos fue el Presidente de la Empresa Portuaria Nacional, en los últimos meses del 2004, el que pidió conocer más a fondo el asunto. Esto fue tomado como una evasiva y a partir de ese momento comenzaron contra él las intrigas del equipo de conservadores que coordinaban todo el trabajo sucio de Casa Presidencial, siendo los Coordinadores de tan nefasta actividades, Leandro Marín Abaunza, Ernesto Leal Sánchez y Frank Arana Icaza.

El que nos prepara este tipo de reportajes especiales lo contactó por teléfono y está dispuesto a revelar estas turbias maniobras de Enrique Bolaños Geyer, a quien considera el ingrato y traidor más grande de toda la historia de Nicaragua, porque después que ordenaba pagar determinados eventos y publicaciones, filtraba a los periodistas investigadores los datos necesarios para iniciar una serie de publicaciones escandalosas, presentando a quienes cumplían sus órdenes como corruptos.

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