|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
Año 9 No. 2026 Lunes 26 de Febrero del 2008 | ||||||||||||
|
|
Por Hamlett
Más allá de los discursos, el hecho político más importante de la jornada fue que su esposo le entregó el control del FSLN a su esposa a quien convirtió en la número dos del Congreso Sandinista, la más importante reunión de miembros de esa organización, encargada de tomar o ratificar las decisiones de cualquier otra instancia y, en consecuencia, el verdadero poder del Frente Sandinista. Con el silencio aprobatorio de todos los miembros de ese partido político, sin excepción, la familia Ortega Murillo ha eliminado cualquier reducto de oposición o posible disidencia dentro del FSLN a su control partidario. La Asamblea Sandinista votó ese día por resoluciones intrascendentes, como el calendario para escoger a sus candidatos a alcaldes, vice alcaldes y concejales, enterrando de paso la democracia interna que hace rato pasó a mejor vida en ese partido. Lo trascendente fue la selección de la directiva del Congreso, cuyos detalles son la esencia misma del cambio sordo ocurrido en esa fecha y que debe alertar a las fuerzas democráticas de que el proyecto político es de largo plazo, de contextura familiar y que contaminará la democracia que, más bien que mal, hemos construido en casi dos décadas. También debemos notar sobre el nuevo discurso que Murillo ensayó ese día en que expuso con meridiana claridad su plan partidario, en consecuencia, el del “nuevo” FSLN. Nuevo poder murillista La fecha de la Asamblea fue emblemática, 21 de febrero, el día en que mataron a Augusto C. Sandino tras una cena en casa presidencial con Somoza, en la que hablaron de paz y poner fin a las hostilidades militares. Debió ser un día para que reflexionaran sobre el sandinismo, pero el tema fue el “poder ciudadano”. En el discurso de Murillo por ejemplo, el concepto “poder ciudadano” fue citado en doce ocasiones y la palabra “sandinista” en igual número. El nombre de Daniel Ortega y el de Murillo fue mencionado en cuatro ocasiones, cada uno. Las demás referencias personales, unos cuantos por ciertos, fueron circunstanciales o saludos muy bien calculados para no herir susceptibilidades. La directiva del Congreso quedó presidida por Tomás Borge Martínez, la víctima de Murillo hace cinco años cuando comenzó a tejer pacientemente el proyecto familiar. Lo desplazó de todo liderazgo y cargo en el FSLN cuando ella tomó el control de los festejos del 19 de julio y de las campañas presidenciales de su esposo. Sin embargo, Borge es el símbolo del sandinismo histórico y su ubicación como presidente del Congreso es muy simbólica. Tomás lo sabe y tanto que cuando Ortega se ciñó la banda presidencial decidió que Nicaragua no sería su territorio y se fue lejos, como embajador en Perú. Un símbolo y nada más Borge, cada vez que ha llegado a Managua, ha asistido a actos públicos junto al alcalde Nicho Marenco o al precandidato Ever Cárcamo para tenderles una mano y decirle a Murillo y Ortega que esos dos cuadros no están solos. Pero, el antiguo Ministro del Interior, fundador del FSLN, ya no “pinta” más en el Frente Sandinista. Quedó para la historia como el ícono de una era sandinista que Murillo está demoliendo. La número dos del Congreso es Rosario Murillo, colocada en ese cargo por encima de Doris Tijerino, tan antigua como Borge (No. 3), Gladis Báez (No. 4), desplazó sin tener la trascendencia y peso interno de René Núñez, llamado en los años 80 el comandante No. 10 (No. 5), así como a Bayardo Arce, comandante de la revolución (No. 6), bajó al jefe de la bancada sandinista Edwin Castro (No. 7), a la otrora poderosa mano derecha de Ortega Lenin Cerna (No. 8) y a otro símbolo de los nuevos tiempos que vive el sandinismo, Lumberto Campbell, representante de la raza negra en esa composición de mestizos. Esta sola evidencia nos muestra quienes han subido y los que han bajado en el Frente Sandinista. René Núñez, secretario de la Dirección Nacional en los 80, el más poderoso de todos los cuadros inferiores a los nueve sigue siendo un miembro importante a quien ayuda su discresión y eficiencia. Pero ya no es el número dos ni el tres, es el quinto. El gran ausente es el alcalde Dionisio Marenco a quien han convertido en el mejor ejemplo de que la lealtad histórica al partido no cuenta porque lo de hoy es la fidelidad a la familia Ortega Murillo. Triunfo del proyecto familiar Arce está recuperando territorio por su papel en el equipo económico, en el que sigue salvando el desastroso juego económico del presidente Ortega, que si por él fuese ya estaríamos cabalgando de nuevo hacia una inflación del cien mil por ciento, un récord que hoy disputaba fuertemente Robert Mugabe en Zimbabwe. Los “nuevos” que pasaron la prueba del colador de Murillo son Edwin Castro, que debería haber quedado mejor rankeado y Lumberto Campbell. Un párrafo especial merece la figura de Cerna quien vio desaparecer a sus comandos electorales, hoy CPC, y que no cuenta con el peso de antaño. Perdió la puja con Murillo el 6 de noviembre de 2006 cuando la metamorfosis de Ortega, impulsada por su esposa, dio resultado. Conclusión: La mesa está servida para Murillo y sus hijos. |
|
![]() |
||||||||||
|
|
|
|
|||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
CopyRight® Trinchera de la Noticia, Managua. Tel. (505) 2400114, info@trinchera.com.ni
|
|||||||||||||
|
|
|
|
|
|
|||||||||