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Año 9 No. 2028 Miércoles 27 de Febrero del 2008



La segunda oportunidad

Por Hamlett
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En marzo del año 2003, la Convención del PLC pidió a Eduardo Montealegre que renunciara al ministerio de Hacienda para unirse a su partido en protesta contra el presidente Enrique Bolaños, quien había desmantelado todo vestigio liberal en el gobierno central.

La oportunidad que le ofreció entonces el PLC fue desperdiciada por Montealegre. ¿Por qué? Porque él y sus asesores creyendo que era un intento del expresidente Arnoldo Alemán para humillarlo o someterlo a una especie de prueba de fidelidad perdieron de vista el bosque entero.

No lo vio como la posibilidad de constituirse en el líder del liberalismo, en el posible relevo de Alemán, quien se debatía entre la cárcel y su sobrevivencia. Eduardo pensó en su imagen y seguramente en su proyecto político y no en el PLC. Su argumento para rechazar la resolución de los convencionales es que lo hacía “por Nicaragua”, ya que ese momento se decidia el ingreso a la HIPC.

Todos sabemos que la decisión no dependía de Montealegre o Bolaños sino que de la comunidad internacional, no era un asunto de personas, o de imprescindibles, del non plus ultra de la hacienda pública. En esos días, Alemán le dijo que cuando la historia se refiera a este episodio nadie preguntará quién fue el ministro que logró terminar la tarea sino de quién fue el presidente de la república o la administración que alcanzó semejante obra.

Y tenía toda la razón. Muy pocos recordarán que el camino hacia el HIPC lo inició la presidenta Violeta Chamorro, lo completó hasta el 90% o más el presidente Alemán y lo remató el presidente Bolaños, a quien adjudicarán el completamiento de la misión.

Un asunto de oportunidades

Posiblemente, la renuncia de Montealegre no hubiese variado la posición de Bolaños y sus aliados en la tarea de demoler a Alemán y al PLC, a lo mejor hasta la hubiese agarrado contra él. Bolaños jamás reflexionó en lo que hacía porque estaba ciego a causa de la dosis de odio y venganza que guió su mano en contra de su antiguo mentor.

Pero, Montealegre sí pudo haber iniciado un sólido liderazgo tan sólo manteniendo su fidelidad al PLC o simplemente rechazando las políticas de la Nueva Era. El dilema shakesperiano de siempre “ser o no ser…”

Fueron tiempos de oportunidad en los que Alemán distribuyó su poder y autoridad política entre muchos liberales, algunos de los cuales capitalizaron la autoridad delegada mientras otros las desperdiciaron.

Cinco años después se le presenta una segunda oportunidad, y aunque las condiciones han cambiado, porque hoy pasa por una situación similar a la que Alemán comenzó a vivir en el año 2002, aún puede erigirse en un líder del PLC, reivindicarse con sus antiguos colegas, reunificar al liberalismo y ser cabeza de una marejada que puede barrer con 100 alcaldías en noviembre próximo.

Nadando contra la corriente

Eduardo Montealegre, hoy sin partido y con un fiscal que está reuniendo evidencias para enjuiciarlo, puede conseguir los 47 votos para pasar una ley de amnistía, sacudirse de las amenazas que penden sobre él y darle una paliza a los sandinistas en las municipales.

Debe aprender de la dura experiencia vivida por el doctor Alemán quien fue encerrado en la Modelo y luego en su hacienda. En los últimos cinco años aprendió a remar contracorriente aferrado a su partido; estando preso ganó medio centenar de alcaldías en 2004 y 26 diputados en el 2006, conserva el voto duro del PLC suficientes para ser un partido inevitable al que no puede descartarse cuando se hable de derrotar al sandinismo.

Los números no mienten, sólo una combinación de la fuerza electoral del PLC y la que debe conservar Montealegre, pueden ganar al FSLN en Managua y a nivel nacional. Es la única fórmula que puede frenar con claridad al sandinismo.

Después de 50 días

El momento de decisión ha llegado. Montealegre tuvo 50 días para meditar sobre los pro y contras, lo que gana o pierde en estas elecciones. Alemán no será culpado por lo que él haga ya que ha complacido casi todas sus exigencias comenzando con la candidatura sin discusión a la alcaldía de Managua.

El pacto quedó para el slogan de campaña ya que lo único que Alemán no aceptó es una alianza con el MRS y a correr en la casilla 13 del PLI ya que, después de todo, será inhibida porque no llena los requisitos electorales.

Todo entonces se reduce a decisiones, un terreno en el que Montealegre no ha demostrado firmeza, habilidad ni olfato. Si él no puede dar el paso en la dirección correcta ojalá Dios lo ayude o se apiade de nosotros.

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