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Año 9 No. 2029 Jueves 28 de Febrero del 2008



“No jueguen con fuego”

Por Hamlett
info@trincheradelanoticia.com

Hace mes y medio el presidente Daniel Ortega Saavedra tronó en la plaza de la revolución: “No queremos vernos en la obligación de tener que retirar de esos bancos los miles de millones que tiene colocados el gobierno, el Estado nicaragüense, y que le dan enormes beneficios”. Y a continuación agregó “no jueguen con el fuego”.

Este disparo fue el preludio de las negociaciones con los banqueros. El presidente del Banco Central llamó a los principales tenedores de los bonos, dos bancos: Los resultados fueron entregados el viernes pasado por el doctor Antenor Rosales a la Presidencia de la República.

En resumen, Rosales renegoció el plazo de pago de los Cenis, rebajó en un 1% la tasa de interés, con lo que consiguió liberar del presupuesto unos $12 millones de dólares anuales que podrán ser usados para mejorar el salario de miles de trabajadores del estado.

El proceso de renegociación no causó ruido pernicioso, se hizo sigilosamente y sin traumas para el sector financiero o la estabilidad del país. Pero, no le gustó al presidente Daniel Ortega quien ordenó una razzia contra los banqueros. Formó una comisión jefeada por el Procurador Hernán Estrada y les ordenó que volviesen a la carga para ver que más sacaban a los tenedores de los bonos.

Dicen que el fin justifica los medios y ojalá los “métodos” del mandatario sandinista -bizarros, desprovistos de elegancia, agresivos y ofensivos- dieran resultados positivos, a lo mejor “pasarían”, como decimos los nicaragüenses.

Los hechos hablan

Pero dudo mucho de su eficencia aunque los hechos parecen decir lo contrario. Por ejemplo, con un disparo similar así comenzó lo de la Esso y la transnacional cedió finalmente sus instalaciones en Corinto y hasta entregó la refinería de Managua. El bochinche con las petroleras fue muy jugoso para la Alcaldía capitalina y otras municipalidades y eso “validó” los grotescos métodos presidenciales.

Luego la emprendió contra Unión Fenosa, a la que prometió sacar del país durante la campaña electoral, y aún no lo ha logrado. Pegó contra un muro y por eso la agarró contra el presidente español J. L. Zapatero en la Cumbre Iberoamericana en la que salió mal parado el presidente Hugo Chávez.

Fue Ortega quien exasperó al Rey con sus reclamos fuera de lugar en una sesión pública de los gobernantes y cuando Chávez se unió al sandinista para darle fuego de apoyo se sacó el famoso “¡¿por qué no te callas?!”

La primera conclusión es que el presidente de la república tiene su proyecto político ideológico y no piensa cambiar o desviarse del rumbo. Los banqueros fueron los primeros en tenderle la mano, un día después de las elecciones de noviembre del 2006. La foto de los presidentes de los bancos más importantes de la nación saludando el triunfo de Ortega neutralizó la ola de reclamos y denuncias que ya alistaban los partidos políticos y los organismos observadores de derechos humanos.

Para ser justos, antes de esa fotografía la del presidente Jimmy Carter con Ortega sofocó las inquietudes internacionales especialmente a su embajada en Managua que apostó todo a Eduardo Montealegre.

Luego, amenazados

Algunos banqueros urgieron a Montealegre para que reconociese el triunfo de Ortega el lunes siguiente de la elección y uno de ellos lo acompañó hasta la tienda beduínica que el candidato sandinista había levantado en su casa para recibir a los visitantes.

Un año después, el diez de enero de 2008, los amenazó con sacar el dinero de los pensionados del INSS y de las cuentas del gobierno central de los bancos poseedores de bonos provenientes de los Cenis.

La segunda conclusión es que Ortega quiere relaciones de sumisión con los inversionistas y empresarios y aquellos sectores que considera están en la acera del capitalismo, al que tanto ha aprendido a odiar.

Dos meses después de comenzado el año 2008 ni siquiera responde a la invitación del COSEP para celebrar la primera reunión en la que además del saludo de año nuevo deben ser discutidos temas esenciales como la respuesta a la pregunta: ¿Qué hacemos para hacer crecer la economía al 7% anual?

El gobernante ha privilegiado el diálogo con sus organizaciones empresariales, que lo han acompañado desde los años 80, que no le dicen la verdad, más bien la ocultan, y que comparten el proyecto sandinista de cambiar el mapa social e institucional del país.

Mala imagen

Lo feo de este asunto es que la imagen del país sufre mucho. Afuera se mide a Nicaragua por la calidad de gobierno que tiene y como dice el Subsecretario de Comercio de Estados Unidos “el capital es cobarde”.

La inestabilidad y zozobra en que mantiene al motor económico del país –los empresarios- nos hace dudar de las intenciones de Ortega de querer mantenerse dentro del programa del FMI. Sabemos que quiere salirse pero no tiene otra alternativa. La pregunta es ¿cuánto aguantará Daniel Ortega?

Pronto encontrará el motivo para romper el vínculo con el Fondo y comenzar la conocida carrera de los años 80 nos llevó al fracaso del modelo económico sandinista y una inflación del cien mil por ciento anual.

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