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Año 9 No. 2031 Lunes 3 de Marzo del 2008 | ||||||||||||
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Las carretas se forran de "guate" para proteger del sol, lluvia y sereno a los promesantes y conforme los semovientes son alimentados se va desforrando la carreta del "guate". El doctor Ramón Valdez Jiménez, María Eugenia Cole y Mara Eugenia Valdez Cole es el equipo de Monseñor Alfonso Alvarado Lugo. Esta vez ingresarán al villorio 210 carreteras, el año pasado fue de 196. Los participantes tienen todo garantizado mediante padrinos, alimentación para la familia y la de los bueyes con Alberto Capriotti, Francisco Aburto y Francisco Gallegos. Los animales después de una larga caminata resultan con sus cascos reventados y eso es común que suceda dice Pedro Argueta, de Agrodistribuidora El Rescate, quien pone el botiquín para las enfermedades de los bueyes, sanados con una pomada y un protector en cada casco. La clínica Inmaculada del doctor Benjamín Barboza vigila la salud de los promesantes. Los niños son afectados de las vías respiratorias y estomacales a consecuencia del polvo, otras veces se han atendido partos. Hace dos años nació un niño y los familiares en agradecimiento al doctor Valdez Jiménez le pusieron Ramón Peregrino. Cada año se ven las manifestaciones de la presencia de Jesús del Rescate. Una señora sufrió siete derrames cerebrales, el diagnóstico médico era que quedaría como un vegetal, cuando pasó los exámenes de rigor de la ciencia médica humana, no hallaron rastro de haber sufrido tantos derrames cerebrales. A Francisco Rodríguez Valdez, le detectaron cáncer terminal en el cerebro y con oraciones y visitas al santuario sanó completamente. Una niña que hoy debe pasar de los veinte años nació sin ano, la sometieron a varias cirugías y los resultados fueron negativos. Los galenos se rinden ante la impotencia, la madre está vencida y después de tantos esfuerzos busca a Jesús del Rescate en Popoyuapa. Entre lágrimas y oraciones le dejaron sus esperanzas puestas diciéndole al final “que no dejara sufrir más a su pequeña hija, mejor que muera y terminar con el dolor”. Sentada en una vieja mecedora y con los ojos cargados de lágrimas la mujer se duerme, en el sueño le recomiendan hervir agua, luego empapar un trapo y ponerlo por algunos minutos en el vientre de la niña. Al despertar se dirige al fogón de leña, calienta el agua y pone el trapo. De pronto llega la sorpresa de que la niña estaba defecando como toda persona normal, el milagro se había producido. La familia Vivas González de Masaya sufrió un accidente viajando en su carreta, el que fue ocasionado por un automóvil. Algunos mueren en el percance y los que quedan vivos aún preguntan porque no perdieron la vida, si en las condiciones que el automóvil quedó, no debía quedar nadie vivo. Visitaron el santuario de Popoyuapa para dar gracias a Jesús del Rescate por lo inexplicable. González Vivas iban rumbo al lugar de las peregrinaciones. Todos apoyan a los promesantes Muchos salen de Carazo y Masaya y a disposición tienen una clínica veterinaria donde todo es gratis. La peregrinación más grande sale de Los Encuentros, Carazo con 56 carretas. De Masaya salen de diversos lugares, La Flor de la Camarona, cerca del mar. Doña Elena Silva Arreola de Potosí espera la caravana en el río Gil González con tres mil nacatamales, caridad que anteriormente hacia don Carlos Holmann con cuatro mil nacatamales y posiblemente este año repita este maravilloso gesto. Cada carretera tiene un padrino que les garantiza los gastos de la gira, nos dice María Eugenia Cole. Doña Yelba González, vendedora del mercado de Rivas, se ofrece para apadrinar cinco carretas, por costumbre siempre deja una nota: si alguien falta me la dejan a mi. Tres mil o cinco córdobas es el costo por carreta. Una cifra exacta de visitantes no hay, quizás 35 mil en una semana nos dice Maria Eugenia Valdez. Es llamativo el arribo de las carretas peregrinas, de igual manera la presencia de promesantes que no llegan en carretas, llegan a pie, o cualquier vehículo en esta semana de Dolores, también salen de Nancimí y Tola. La fiesta concluye el viernes de Dolores con una procesión que comienza en Popoyuapa hacia la ciudad de Rivas, regresando en horas de la tarde. Ramón Ernesto Valdez afirma que la imagen data de la época colonial, quizás contemporánea con la Sangre de Cristo, antiguamente estuvo en la ermita San Sebastián, destruida por el terremoto de 1848, la trasladaron al templo de San Francisco y terminaron de restaurarla los popoyuapeños quienes la protegen y esconden de ser necesario. En una oportunidad el obispo de Granada pretendía trasladarla a la Catedral de la Gran Sultana pero la gente no lo permitió. |
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