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Año 9 No. 2031 Lunes 3 de Marzo del 2008



Juan Pablo II en Nicaragua

--- Vino hace 25 años llamando a la paz

--- Todo le hicieron y no lo mancharon

Por Emilio Núñez Tenorio
Trinchera de la Noticia

Hace 25 años llegó por primera vez a Nicaragua el Papa Juan Pablo II. Los preparativos comenzaron con la creación de varios comités de festejo para recibirlo en León y Managua en donde celebró una misa campal en la desaparecida Plaza 19 de Julio, hoy convertida en parqueo de camiones y depósitos de arena.

Desde semanas antes habían ocurrido fricciones entre el arzobispo Miguel Obando y Bravo con funcionarios del gobierno, especialmente con Sergio Ramírez Mercado, vicepresidente de la república, a quien encargaron la organización del magno evento.

Ramírez Mercado hizo todo lo posible para que la jerarquía católica nicaragüense no se involucrara en los preparativos y el recibimiento del Papa Karol Wojtyla. Los enfrentamientos verbales fueron a todos los niveles, se especuló que al final no tocaría tierra nicaragüense. Hubo toda clase de extremos. El gobierno revolucionario no toleró, por ejemplo, que fuese colocada una imagen de Cristo detrás del altar porque taparía los rostros de los mártires de la revolución sandinistas, los problemas ideológicos eran acentuados.

La homilía y oraciones del pontífice fueron boicoteadas por turbas que controlaban los micrófonos pidiendo la paz y una oración del Papa por los caídos, especialmente los jóvenes del servicio militar muertos en San José de las Mulas, días antes.

El ex ministro del Interior Tomás Borge Martínez diría, ya siendo diputado de la Asamblea Nacional que el vulgareo fue obra de Carlos Guadamuz, periodista asesinado posteriormente.

Elementos afines al gobierno desviaron medallas y rosarios que llegaron como souvenirs con procedencia de Venezuela, los bultos aparecieron días después en Bluefields. El pueblo se preparó lo mejor que puso para esa fecha trascendental, el Papa estaba consciente de que corría un enorme riesgo, Nicaragua estaba en guerra, varios sacerdotes habían desertado del control del Vaticano, unos fueron nombrados ministrosy otros desde la insurrección habían dejado la sotana para ser coroneles y generales del nuevo ejército.

Casi un millón de folletos circularon por todo el país y llegaron prácticamente a todo el pueblo. A radio Católica no le permitieron hacer una transmisión especial, aparte de la del gobierno, que obligó a los medios a encadenarse con la radio oficial La Voz de Nicaragua.

Las organizaciones políticas sandinistas insultaron al padre, interrumpiendo la eucaristía con gritos de “queremos la paz”, Juan Pablo II respondió con voz firme que retumbó por toda la plaza: “La primera que quiere la paz es la iglesia”.

Desde la noche anterior los organismos políticos partidarios ocuparon los mejores sitios de la plaza y no cesaron de gritar consignas como “En la montaña enterraremos el corazón del enemigo”, “Muerte al imperialismo”, “Patria libre o morir” o “Entre cristianismo y revolución no hay contradicción”.

Tan sólo llegar al aeropuerto internacional de Managua el Santo Padre regañó al cura trapense Ernesto Cardenal, quien le ordenó que arreglara su situación, y que decidiera si aceptara la orden del Vaticano que le mandó a renunciar al Ministerio de Cultura y dedicarse a la Iglesia.

En ninguna parte del planeta habían maltratado a un Papa tanto como en Nicaragua. El Coordinador de la Junta de Gobierno, Daniel Ortega Saavedra lo recibió en el aeropuerto luciendo su tradicional traje verde olivo militar.

El discurso del Comandante Ortega, tuvo como tema central amplios párrafos de la carta que en 1921 remitiera el Obispo de León, Monseñor Simeón Pereira y Castellón al cardenal norteamericano James Carl Simpson, entonces se vivía la ocupación norteamericana.

Solicita la solidaridad cristiana de los obispos estadounidenses para que ésta termine. “A 62 años de distancia -dijo Ortega - las palabras de Simeón Pereira y Castellón cobran vigencia, cuando esa misma política norteamericana no permite a este pueblo cerrar las heridas que ellos mismos le abrieron”.

Hizo referencia a los 27 muertos en combate, detalló las últimas agresiones de Estados Unidos a Nicaragua, la injusticia, el hambre, apoyo americano a El Salvador, le asegura al Papa que en Nicaragua la libertad religiosa se respeta. El pontífice respondió así: “En nombre de aquel que por amor dio su vida por la liberación y redención de todos los hombres, querría dar mi aporte para que cesen los sufrimientos de pueblos inocentes de esta área del mundo, para que acaben los conflictos sangrientos, el odio y las acusaciones estériles, dejando el espacio al genuino diálogo... Vengo también para lanzar una llamada de paz hacia quienes, dentro o fuera de esta área geográfica -donde quiera se hallen- favorecen de un modo o de otro tensiones ideológicas, económicas o militares que impiden el libre desarrollo de estos pueblos amantes de la paz, de la fraternidad y del verdadero progreso humano, espiritual, social, civil y democrático.”

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