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Año 9 No. 2032 Martes 4 de Marzo del 2008



Falleció “Moralitos”

  • Murió en Miami y fue sepultado en Cementerio Woodlawn Park South
  • La muerte de los hermanos Tejada y del capitán Fernando Cedeño

MORALES, Oscar, de 79 años, natural de Nicaragua. Servicios hoy a las 11:00 a.m. Cementerio Woodlawn Park South. Funeraria Caballero Rivero Woodlawn, Kendall.

Con esta pequeña esquela el diario El Nuevo Herald de Miami informó ayer lunes de la muerte de uno de los personajes más polémicos de los años 60: el mayor GN Óscar Morales Sotomayor, conocido como Moralitos.

Estigmatizado como uno de los oficiales más crueles del gobierno somocista, el mayor Morales fue recordado por la muerte del capitán Fernando Cedeño y su involucramiento en el asesinato de David Tejada Peralta.

Hace tres años, Trinchera de la Noticia publicó un reportaje sobre estos sucesos y que reproducimos en parte:

13 de abril de 1970:

«Moralitos asesina al Capitán Fernando Cedeño»

David Tejada Peralta, segundo de la izquierda, junto a Danilo Aguirre, su hermano Sergio, Manolo Morales Peralta y otros antisomocistas.
En abril de 1969, Oscar Morales Sotomayor asesinó en la carretera a León, cerca de El Tamarindo, al médico y militar Fernando Cedeño, quien había declarado en su contra durante el proceso por la muerte del Teniente David Tejada Peralta, dirigente estudiantil.

El capitán y médico Fernando Cedeño fue quien hundió a Moralitos con su testimonio ante la Corte Militar montada para procesar al oficial. El ex-Teniente David Tejada, había muerto como consecuencia de la golpiza que le propinaron en las cárceles de la Curva en donde fue interrogado y golpeado personalmente por el mayor Óscar Morales. Su muerte ocurrió un viernes de Dolores, el viernes 5 de abril de 1968.

Tejada, en su carácter de dirigente estudiantil y su hermano René, habían tenido roces con «Moralitos», que culminaron con la captura, golpiza y posterior fallecimiento en las cárceles de la Tercera Compañía que jefeaba Morales.

El capitán Cedeño, en su declaración ante la Corte Militar, denunció que Moralitos, quien era su Comandante Militar, rechazó trasladar a los hermanos Tejada al hospital para atenderlos por los múltiples golpes.

Al contrario, ordenó al capitán Cedeño que, como médico militar, los revisara personalmente. Cedeño testimonió que los jóvenes reos habían sido golpeados fuertemente y que esa fue la causa de la muerte de David.

Sus declaraciones radiodifundidas nacionalmente desde la Corte Militar, convirtieron a Cedeño en un héroe nacional y a Morales en un asesino que fue condenado a prisión.

El caso que adquirió ribetes sumamente dramáticos tenía como versión oficial del acusado de que Tejada había sido lanzado al Volcán Santiago de Masaya, en la luna llena del Viernes Santo. Otra versión indicaba que un médico militar y otros oficiales habían inyectado gasolina y quemado el cadáver, cuyos restos fueron enterrados en el cuartel «Mokorón» que controlaba Morales y que estaba situado en las alturas de la loma ubicada frente al Recinto Universitario de la UNAN.

En las aulas universitarias y en la familia sólo sabían que éste había desaparecido. Alguien dijo que los hermanos Tejada andaban en el mar. Otro contó que los habían visto en el restaurante Munich discutiendo con un militar.

La protesta no se hizo esperar, las voces exigiendo presentar a los jóvenes ex militares, estudiantes universitarios estremeció al gobierno somocista.

Morales fue acusado por la Fiscalía Militar representada por el Coronel José Ramón Silva Reyes. Moralitos fue condenado a prisión por la muerte de David Tejada.

Pero, Silva Reyes y Cedeño, el testigo principal, se convirtieron en víctimas de las amenazas y atentados del asesino. Por sus vínculos con importantes jefes militares, Moralitos no llegó a estar encarcelado. Fue un reo de confianza en su natal León.

Cedeño y su familia denunciaron que el Mayor Morales circulaba libremente. Una vez Silva Reyes denunció que éste había tratado de matarlo a él. La Guardia Nacional desmentía una vez y otra vez las denuncias de los testigos y reiteraba que el Mayor Morales se encontraba reo en el Fortín de Acosasco de León. Así pasaron dos años.

La venganza

El Mayor Oscar Morales Sotomayor y sus compañeros de armas consideraban que el testimonio de Cedeño en su contra, era una traición militar. Así, avisados en León por militares de alto rango que protegían a Morales, de que el capitán Cedeño iba para Chinandega y luego para León decidieron montarle una emboscada.

Morales estaba en la finca de un militar cercana al balneario de El Tránsito y de allí salió armado a esperar la pasada de Cedeño por la zona. Lo encontró cuando éste regresaba a Managua, a la altura del km. 56 y le disparó con su rifle militar. Cedeño fue cazado como un animal. Todo sucedió en segundos.

«Moralitos» se había vengado. El médico militar que había declarado en su contra, era ya un cadáver. Cedeño fue un fácil blanco para el asesino. No llevaba armas y tenía lesionada una pierna, por eso manejaba un vehículo automático. Sólo lo acompañaba su esposa. Morales se bajó de su jeep para cerciorarse que Cedeño había muerto. Luego se cuadró como militar, ante la viuda, la «tranquilizó» y se fue.

«El se bajó, empujó a Fernando y él se cayó. Me dijo que era eso lo que quería comprobar. Se montó de un brinco en su jeep que ya tenía la trompa hacia León y se fue», relató la viuda ante los periodistas.

«Un rencor que nunca se apagó» título en portada el diario La Prensa del miércoles 15 de abril de 1970. Una foto del médico y Capitán de la Guardia Nacional, Fernando Cedeño Flores, muerto y más abajo la foto de Morales.

La Oficina de Leyes y Relaciones de la Guardia Nacional, a cargo del Capitán Aquiles Aranda, intentó tranquilizar a la población anunciando que ahora sí, Morales estaba ya preso en León. Sin embargo, Moralitos nunca aparecía.

Un nuevo caso

Posteriormente los nombres de «Moralitos» y Cedeño aparecieron vinculados en los medios periodísticos y legales. En esa ocasión, la viuda, Doris Pineda de Cedeño, pidió un juicio civil para Morales. Y lo obtuvo.

El juez fue el ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, Magistrado Guillermo Vargas Sandino, entonces Juez Primero del Distrito del Crimen de Managua.

Ante el juzgado, la viuda dijo que «Moralitos parecía estar cazando venados con nosotros». En ese momento, la hija del oficial, Carmen de apenas diez años estremeció a los presentes al no poder contenerse y gritarle «asesino», a Moralitos, en su cara.

En el juicio, Morales fue defendido por los abogados Carlos Olivas y Bonifacio Sandoval. Esta vez fue condenado a 18 años de prisión. Luego, el médico Flavio Morales, hermano de «Moralitos» solicitó que éste recibiera cuidados psiquiátricos. Dijo que él escuchaba la voz de Cedeño. Dos años después, tras el terremoto de 1972, amigos militares de «Moralitos» le ayudaron a huir a Guatemala.

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