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Año 9 No. 2034 Jueves 6 de Marzo del 2008 | ||||||||||||
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Redacción Central El Fondo Monetario Internacional no aprobará más incrementos en la masa salarial del Estado por su incidencia en el gasto público y la inflación, aseguró ayer una fuente diplomática vinculada a la revisión del cumplimiento del programa económico y que durante dos semanas hizo una misión técnica cuya labor concluye hoy en Managua. La delegación tampoco verá con buenos ojos si el gobierno intenta cumplir su promesa de subir un 4.0% adicional al 12% ya aprobado en febrero pasado durante la discusión del Presupuesto General de la República del 2008. Esta última cifra es la única que el FMI apoyará, dijo la fuente, quien señaló que hoy podría ser la última oportunidad para que la delegación del gobierno consiga más flexibilidad de parte de los visitantes y convencerlos para que no se opongan al aumento prometido a maestros, trabajadores de la salud, policías y soldados. Sin embargo, el equipo económico del gobierno pasó con “buenas notas” el examen del Fondo Monetario Internacional aunque hoy será un día clave para saber qué preocupaciones y tareas dejará la misión técnica que durante doce días valoró el grado de cumplimiento del programa. Las conclusiones de los técnicos serán conocidas por el directorio del FMI que se reunirá en Washington en mayo próximo, que a su vez tendrá la última palabra. Bueno en lo macro Las primeras informaciones recibidas en nuestra sala de redacción indican que la misión valoró positivamente el ejercicio del periodo contemplado en la evaluación sobre todo en el desempeño macroeconómico. Sin embargo, han puesto un asterisco en el tema de la inflación que el año pasado superó el 16% y que constituye el principal reto para el 2008. La misión del FMI y el equipo económico, que conduce el presidente del Banco Central, Antenor Rosales Bolaños, están de acuerdo en que la inflación es el mal vencer este año. El gobierno iniciará mañana una ronda de consultas con economistas independientes y gremios sobre temas como la tasa de cambio y en general un plan para contener la inflación y reducirla a un dígito, pese a que todos los pronósticos indican que será prácticamente imposible, el Banco Central cree que puede mantener este indicador en un nivel menor al 10%. La preocupación acerca de la seguridad alimentaria de los nicaragüenses ha estado sobre la mesa de discusión. El Fondo y el gobierno también han discutido ampliamente temas vitales como los pronósticos de crecimiento, endeudamiento público, salarios, entre otros, Nicaragua es uno de los cuatro países latinoamericanos afectados por una “grave inseguridad alimentaria localizada”, según el informe “Perspectivas de cosechas y situación alimentaria”, producido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Publicado el 13 de febrero en Roma, el documento señala que “sufren inseguridad alimentaria localizada Haití, Bolivia y Nicaragua”. Para la FAO, un país en esta condición es aquel “con afluencia de refugiados, una concentración de desplazados internos, o zonas de combinaciones de malas cosechas con pobreza extrema”. Primer aporte El economista Néstor Avendaño invitado por el Banco Central de Nicaragua para un encuentro, el viernes próximo, con otros profesionales del ramo adelantó a Trinchera de la Noticia algunos de los criterios que expondría en el evento. Comentó que no asistirá a la reunión porque fue invitado tarde y sus múltiples compromisos. Avendaño dijo que la invitación del BCN es para discutir el deslizamiento de la moneda y el tipo de cambio oficial, así como sus repercusiones si fuese modificado. La propuesta del gobierno es reducir el deslizamiento anual del 0.5% al 0.3% “Lo más prudente es no tocar el tipo de cambio en estas condiciones de crisis internacional, presiones inflacionarias exógenas, precios altos del hidrocarburo, materia prima y alimentos subiendo”, comentó el economista. “No podemos hacer nada porque tenemos una grave limitante: la excesiva dolarización de nuestro mercado”, agregando que “primero debemos preparar las condiciones para que en un plazo determinado pongamos un tipo de cambio competitivo y estimulador de las exportaciones”. Avendaño es enfático diciendo: “No es con el tipo de cambio que vamos a superar los problemas estructurales” de la economía nicaragüense. Citó como ejemplo para apoyar su afirmación el caso de la energía en Nicaragua que depende en un 80% de los derivados del petróleo. “Simplemente cuando el petróleo se mueve afecta todos los costos de producción, toca los precios por tanto no podemos resolver este problema toral hasta que cambiemos el esquema de generación y distribución”, anotó. Avendaño está convencido de que el FMI “sabe que la debilidad del dólar es otro grave problema que tenemos en Nicaragua dada la excesiva dolarización oficial” que “afecta a los asalariados, eleva los costos de producción y encarece el costo de la vida. ¿Podremos resolver este problema moviendo el tipo de cambio? No. Es hacernos el harakiri en estas condiciones.” El economista planteó cuáles serían las condiciones necesarias para establecer un tipo de cambio diferente: 1) Acelerar al máximo la creación de reservas internacionales, 2) Acelerar la reducción de los déficits internos, especialmente del gobierno central que se aproxima al 5% del PIB. “No toquen el tipo de cambio, no sabemos la profundidad ni la extensión en el tiempo que durará la crisis de Estados Unidos. Hay que esperar dos trimestres seguidos en la caída de la producción EEUU para dar un dictamen final”, concluyó el analista. |
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