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Año 9 No. 2036 Lunes 10 de Marzo del 2008 | ||||||||||||
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El ecuatoriano abandonó el salón mientras el colombiano hablaba… es que fue al baño Por Cecilia Téllez
Su similar de Colombia, Álvaro Uribe, se quedó atónito e interrumpió su discurso en el que presentaba argumentos en contra de las FARC, así como justificaciones de la incursión de su Ejército en territorio ecuatoriano la semana pasada. Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, recriminó la actitud de Uribe por interrumpir su discurso. El mandatario anfitrión de la XX Cumbre del Grupo de Río, el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández decretó un receso. No por mucho tiempo, dos minutos después de que Correa salió del recinto, la canciller ecuatoriana explicó: “el presidente (Correa) fue al baño, ahora regresa” y toda la audiencia recobró la calma. Instalado nuevamente en su sitio, Correa ofreció disculpas. Uribe recobró el aliento y nuevamente externó sus argumentos contra las FARC. Correa, quien con la camisa folclórica que portaba se sumó al grupo de los presidentes Evo Morales y Daniel Ortega en su peculiar vestimenta, pidió su “derecho a réplica” y volvió a emprenderla contra Uribe a quien le dijo: “Su insolencia le hace más daños al pueblo ecuatoriano que sus bombas asesinas”. El intercambio de acusaciones y reproches entre Correa y Uribe había alcanzado su momento más álgido. La tensión causaba estragos entre los Jefes de Estado participantes de la XX Cumbre del Grupo de Río que levantaban una ceja, acomodaban papeles o se llevaban la mano a la cabeza. SOLUCIONES. El presidente Felipe Calderón, quien durante el acre enfrentamiento verbal de los dos mandatarios escribía en una laptop datos que le eran proporcionados por la canciller Patricia Espinosa, llamó después a dejar atrás los agravios personales y buscar vías de entendimiento para solucionar la crisis andina. Propuso incluso que el Grupo de Río emitiera un aval sobre la acción emprendida por la OEA. Mientras Calderón hablaba, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez tomaba nota. Zurdo como Calderón, en ocasiones levantaba la vista sin alejar de su rostro la sonrisa ladeada, un tanto irónica, que lo caracteriza. El discurso que pronunció Calderón fue seguido por los medios que lo acompañan en su gira desde una modesta televisión en el salón de belleza del hotel en que se hospedó el presidente Chávez dadas “las fallas del audio y de imagen” en la sala de prensa habilitada para ello. La Cumbre comenzó con dos horas de retraso y aunque el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo a su llegada a República Dominicana que el tema del conflicto entre Ecuador y Colombia no estaba en la agenda de la reunión del Grupo de Río, toda la atención estuvo centrada en la crisis diplomática de esas dos naciones y de Venezuela. El segundo momento de zozobra en el cruce de palabras entre Uribe y Correa ocurrió cuando el presidente de Colombia se mostró molesto por la sonrisa del presidente ecuatoriano. “No se puede presentar lo que sucedió como una masacre”, dijo al referirse a la incursión de su Ejército en territorio de Ecuador en el que resultaron muertos varios integrantes del grupo armado las FARC y en el que al menos una mexicana resultó herida. TENSIÓN. José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, observaba serio y atento cualquier detalle. El discurso se extendía y Leonel Fernández pidió a su similar colombiano, Álvaro Uribe, concretar. Sus dichos no convencen a Correa, quien ya ha borrado su sonrisa, pero arremete: “Mis amigos dominicanos, tengan mucho cuidado. Si el presidente Uribe cree que hay otro Raúl Reyes en Santo Domingo, viene y los bombardea. Si le queda una computadora va a decir encima que tú eres el culpable del bombardeo”. Uribe interrumpió y Correa le pidió serenarse. Nuevamente Uribe lo interrumpe y eleva la voz: “No, no no. No me aplique el cinismo que tienen los nostálgicos del comunismo. No me aplique ese cinismo con que engañan a sus pueblos”. Durante su discurso, Correa expresó: “Yo no tengo manchadas las manos de sangre” y afirmó que todas las acusaciones presentadas por Uribe y su gobierno constituían una gran mentira. En varias ocasiones, Correa interrumpió su discurso para mostrar fotografías y mapas del lugar del ataque, también pidió que el Grupo de Río incluya en sus deliberaciones el “gravísimo problema creado por el gobierno colombiano”. “La región vive un momento excepcional de gravísimas consecuencias si no actuamos a tiempo”, agregó. Minutos después, Uribe admitió que el campamento atacado está en territorio ecuatoriano, pero dijo que el ataque se hizo “desde el espacio aéreo colombiano”. Ante la serie de acusaciones, el presidente Calderón tercer orador en esta Cumbre las atajó llamando a sus contrapartes a dejar atrás los agravios personales “porque causan más daño y erosionan la confianza. Debe haber un punto de inflexión en esta cadena de señalamientos que abren hondas heridas”, dijo el mandatario mexicano y arrancó aplausos de la concurrencia. En esta sesión de la Cumbre de Río, en la que a partir de esta fecha México asume la presidencia pro-témpore, las presidentas de Chile, Michelle Bachelet y de Argentina, Cristina Fernández, apelaron a que se resuelvan los diferendos en el seno de los organismos de la región. Chávez, quien se dio el lujo de cantar en la Cumbre de Río, se pronunció por encontrar un camino de paz; pidió que dejaran entrar a la madre de Ingrid Betancourt, candidata presidencial del Partido Verde Oxígeno colombiano y secuestrada por las FARC desde hace seis años y luego se enfrascó en una serie de rememoraciones históricas en las que dijo ser protagonista. |
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