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Año 9 No. 2036 Lunes 10 de Marzo del 2008



Relaciones de vieja data

  • Los lazos de grandes personajes colombianos con el régimen sandinista
  • Libro de Virginia Vallejo levanta polvareda en EEUU
  • De Pablo Escobar a las FARC, el M-19, Noriega y Cuba: el primer capítulo del affaire Irán – Contras

Primera parte
Redacción Central
Trinchera de la Noticia

Esta la primera revelación escrita de Virgina Vallejos, la ex amante del lord de las drogas Pablo Escobar Gaviria, destapando en un libro detalles ocultos de las extrañas vinculaciones de gobernantes, capos, líderes de izquierda y hasta del actual presidente colombiano en los años 80. Muchas de las afirmaciones que leerán a continuación fueron extraídas por la autora de los documentos desclasificados de la CIA y el gobierno de Estados Unidos en los últimos 15 años.

La historia inicia con la expansión del narcotráfico y la búsqueda de rutas alternas ante el descubrimiento y acercamiento de los operativos del Departamento Antidroga de Estados Unidos (DEA) a los carteles de la droga de Colombia. Es mediado de los 80. Nicaragua en plena guerra, los sandinistas desesperados buscando dinero para sus armas y para controlar la escasez del país ante el bloque económico de Estados Unidos. Es marzo de 1984, tiempos también de elecciones en Nicaragua.

Virginia Vallejo, una periodista, presentadora de televisión de Colombia en la primera mitad de los 80 se enamora del personaje (en ese momento político) de Pablo Escobar Gaviria, el capo mayor del cartel de Medellín y posteriormente se enrola con él en una relación amorosa que lleva al Escobar a tenerle confianza y le revela casi toda su vida y movimientos ante el compromiso que ella sería su biógrafa.

Pero más allá de ser su biógrafa y ser la cara más bonita de la televisión colombiana en ese momento, es la relación que ésta lleva debajo de las sábanas con Escobar, para que éste le confíe todos los pormenores de rutas y hasta meterla en ciertos asuntos en sus gestiones internacionales.

Confianza

Vallejos, revela en su libro “Amando a Pablo Odiando a Escobar” de la casa editorial Random House Inc. impreso (¡gratuitamente!) a finales del año 2007, que dada las circunstancias de que ella lo conoce a él cuando aún era político y que jamás reveló ninguno de sus secretos y por el amor que él le profesaba, es que le tuvo mucha confianza y hasta en cierto momento hasta pedirle permiso para ausentarse por días para reunirse con líderes políticos del mundo.

El capo contaba con más de una decena de pasaportes, entre ellos uno extendido por el Gobierno Sandinista de la época como muestra de la amistad que los gobernantes nicaragüenses tenían con el movimiento guerrillero M-19 de Colombia, y a su vez, estos con Pablo Escobar.

Más que una pretensión novelesca y romántica de Vallejos hacia Pablo, se le escapa de sus manos muchas revelaciones que hicieron que la DEA la fuera a traer a Colombia en un avión expreso a mediados del 2006 para que testificara en contra de otro capo mayor del cartel de Cali, Colombia, los hermanos Rodríguez Orejuelas y que actualmente pasan una condena menor por confesarse culpables. Esta confesión, hizo que Vallejos no declarara ante un jurado en Estados Unidos el año pasado, pero tampoco evitó que le contara en detalle muchos movimientos de Escobar en Centroamérica en los ‘80 a la DEA y a la inteligencia Americana.

Elecciones en Nicaragua

En marzo de 1984 la Junta de Gobierno de Nicaragua nombró a los miembros del Consejo Supremo Electoral, que funcionó desde ese momento como cuarto poder del Estado revolucionario. “En sus manos quedó toda la responsabilidad de llevar a término el proceso electoral. En ocho meses de trabajo intenso y variadísimo los miembros del Consejo cumplieron con esa nada fácil tarea. Como nadie en Nicaragua conocen ellos las bambalinas de las elecciones”, dijo la Revista Envío en su momento.

Ese mismo mes, Pablo Escobar Gaviria le dice a Virginia Vallejos que se retirará de la política en Colombia, donde fungía como diputado suplemente ante el parlamento colombiano.

Una de las razones de peso para que Escobar se retirara de la política, es que la ruta del Cayo Norman con Carlos Lehder esta en serios problemas y tarde o temprano va a caer porque su socio (Lehder) está causando serios problemas al Gobierno de Lynden Pindling en las Bahamas.

“Ya he hecho contactos, los sandinistas que están desesperados por plata y me están ofreciendo lo que yo quiera para que utilice a Nicaragua como punto de escala y base para la distribución de la mercancía hacia Miami. En unas semanas vamos a ir juntos tú y yo a Managua y estrenaremos uno de mis pasaportes. Quiero que conozcas a la Junta y me digas qué opinas de ellos. Tú sabes que yo veo venir los problemas con meses de anticipación…”, le revela Pablo Escobar a Vallejos.

En el año 1981, el capo y los grandes traficantes de droga, hacendados, órganos policiales y de inteligencia de Colombia, habían fundado un grupo denominado Muerte a los Secuestradores (MAS).

Ese marzo de 1984, Vallejos le pregunta a Escobar que cómo hacían para que los fundadores del MAS se entendieran con un Gobierno comunista tan cercanos a los grupos guerrilleros de Colombia como el M-19 y las FARC.

“Cuando estemos allá (en Managua) vas a comprender todo”.

Pero finalmente Vallejos no fue a Managua en esa fecha; pero sí relata lo que le contó Pablo sobre lo que habló con los sandinistas. Escobar llegó una mañana a despedirse y contarle que se iba a Panamá y Nicaragua.

“Las personas que le sirven de enlace con la Junta Sandinista le han rogado que por ningún motivo vaya a viajar acompañado de una periodista de televisión. Me dice que sólo se demorará una semana” y le promete a su ex amante un viaje a Cuba posteriormente para conocer a Fidel Castro.

El capo manda a Vallejos a Nueva York esa semana “que es mucho más chic que Managua” y le encarga que compre todos los ejemplares de la revista Forbes donde figura como el séptimo hombre más rico del mundo con tres mil millones de dólares.

Mañana:

– ¿Y los sandinistas son los que te van a presentar a Fidel Castro?
– Sí, pero más adelante, dizque cuando vean si primero nos entendemos.
– ¿Y para qué quieres conocer a Fidel Castro?

El destape tardío de una diva

  • La salida al ruedo de Virginia Vallejo le daña la fiesta a Santofimio

María Jimena Duzán
Columnista de EL TIEMPO.
Bogotá, 8 de marzo de 2008

Aunque muchos juristas digan que es un testimonio tardío, que debió haberlo hecho durante el juicio y no ahora, cuando ya se cerró la etapa de la exposición de pruebas, es innegable que la salida al ruedo de Virginia Vallejo le aguó la fiesta a Santofimio Botero.

Para nadie es un secreto que el político tolimense andaba muy confiado a la espera de que la justicia dictara una sentencia absolutoria sobre la base de que la historia de este país no la pueden seguir escribiendo los sicarios y los bandidos, como bien lo dijo en su sonada y cínica defensa. Pero una cosa es que la historia la terminen escribiendo ¿Popeye¿ y Oviedo Alfaro, dos testimonios de asesinos confesos, y otra muy distinta que la terminen escribiendo las amantes, cuya memoria de elefante suele ser tan letal como eficaz. Además de creíble.

Para quienes no saben quién es Virginia Vallejo, refresco la memoria: fue la diva de los 80, la hetaira de los poderosos de entonces y la mujer que se enamoró perdidamente de Pablo Escobar hasta ser su amante. Esta mujer, que según El Nuevo Herald confiesa haberse sentido como Manuelita Saénz al lado de Bolívar, cuando ella recorría el país al lado de Escobar, se había perdido en el anonimato durante 14 años. Hoy, casi ciega, ha decidido salir a la luz pública y no precisamente a hablar de sus memorias de cama, sino a dar su testimonio ante la Fiscalía en contra de Alberto Santofimio Botero, el controvertido y cuestionado político tolimense que está preso, acusado de ser el autor intelectual del magnicidio del líder político Luis Carlos Galán.

Según El Nuevo Herald, el testimonio de la Vallejo es tan contundente que este se habría grabado en medio de especiales medidas de seguridad. En él, la diva ofrecería pruebas inequívocas de que la amistad entre el capo y el político tolimense iba más allá de la política ¿y no se circunscribía solo a ella, como lo ha planteado en su defensa el propio Santofimio¿. Corroboraría lo dicho por ¿Popeye¿ y Oviedo Alfaro en el sentido de que entre el político y el capo existía una relación mucho más estrecha, la cual, según ella, no habría terminado en 1983, como lo juró el propio Santofimio en su grandilocuente defensa. Por último, Virginia Vallejo habría afirmado, sin tapujos, que en su presencia muchas veces escuchó a Santofimio ¿insistirle a Pablo que debía matar a Luis Carlos Galán?

De todas formas, quedan en este episodio preguntas sin responder. ¿Por qué una diva que guarda tantos secretos, que los ha mantenido tan celosamente guardados todo este tiempo, sale a dar un testimonio de manera tardía, cuando la etapa de exposición de pruebas en el juicio contra Santofimio ya se cerró? Es evidente que las pruebas hay que incorporarlas a los procesos para que estas se puedan controvertir, y hasta que esto no suceda el testimonio de la Vallejo, por contundente que sea, puede quedar en un saludo a la bandera.

Independientemente de su valor probatorio, un testimonio de Virginia Vallejo en el momento indicado hubiera sido demoledor en el juicio contra Santofimio. Hecho ahora, en estos momentos, sirve menos, pero presiona a la justicia, porque no se entendería que el juez dictara sentencia sin contar con lo aseverado por Virginia Vallejo.

Es probable que la razón para dar esta declaración tardía haya sido el temor. Eso dicen que dice ella. Sin embargo, si ya lo hizo, la justicia no puede ignorarla.

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