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Año 9 No. 2037 Martes 11 de Marzo del 2008



EEUU promete no interferir en proceso electoral salvadoreño

--- Contrario a lo que pasó en las elecciones de 2004, el embajador de los Estados Unidos en El Salvador aseguró que su gobierno no tomará partido durante el proceso electoral de 2009.

Por Rodrigo Baires Quezada, Carlos Dada y Edith Portillo

El embajador de los Estados Unidos, Charles L. Glazer, prometió que no se verá a Estados Unidos tomar partido en las elecciones generales de 2009. “Nosotros respetaremos la decisión soberana del pueblo salvadoreño de elegir a sus próximos líderes”, sostuvo el diplomático y mostró una nueva cara de la política internacional de su país hacia América Latina.

Es una posición que contrasta con la utilización que se hizo en el país del informe de inteligencia presentado al Senado de Estados Unidos, a principios de febrero, donde se abría la posibilidad de que el gobierno de Venezuela financie parte de la campaña electoral del FMLN. El partido de izquierda desmintió cualquier tipo de apoyo económico del gobierno de Hugo Chávez, como de cualquier gobierno extranjero; Antonio Saca aseguró que era “inaceptable cualquier tipo de injerencia de un gobierno como el de Venezuela en la política interna salvadoreña”. Luego vino, la semana pasada, la declaración de Glazer, prometiendo mantenerse al margen. Una declaración congruente con la línea política que mantuvo su antecesor, Charles Barclay, pero sorpresiva en tiempos electorales.

En la campaña electoral para la presidencia, en 2004, el enviado especial de la Casa Blanca para América Latina, Otto Reich, advirtió de los peligros de un eventual triunfo del FMLN, que era representado en la contienda por Shafick Handal, y declaró que las remesas podrían ser bloqueadas. Era el colofón de una campaña de ARENA en el mismo sentido, en radio y televisión, que sólo fue desmentida por la Embajada de Estados Unidos una vez que los comicios habían terminado y Saca era ya presidente electo.

Antes, en el marco de una enérgica campaña contra Handal y el FMLN, el subsecretario de Estado adjunto para América Latina de E.U.A., Róger Noriega, visitó el país y pidió a la población pensar, al emitir su voto, qué tipo de relaciones tendría con su país un gobierno del FMLN. Noriega se reunió con los candidatos de todos los partidos políticos, menos con Handal.

Línea de continuidad

Reich, un acérrimo anticomunista con un largo expediente al respecto, dejó su cargo en 2004. Noriega, en la misma línea discursiva, dejó su cargo en octubre de 2005. Entonces, la jefatura de la diplomacia estadounidense para América Latina recayó en Thomas Shannon, un diplomático con una larga carrera en países de la región que además fue consejero especial del presidente George W. Bush y director jefe de Asuntos Latinoamericanos del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el cargo que ocupaba Reich.

La salida de Noriega y Reich, junto a los resultados electorales en Bolivia y Nicaragua, donde los embajadores de Estados Unidos tomaron activa y públicamente partido contra Evo Morales y Daniel Ortega, respectivamente, y que les resultó contraproducente (ver nota aparte), terminaron inclinando la balanza hacia una postura política más neutral desde Estados Unidos.

Valores comunes

Ahora, la posición del embajador Glazer fue puntual: “No verán a los Estados Unidos tomar partido en estas elecciones. Nosotros respetaremos la decisión soberana del pueblo salvadoreño de elegir a sus próximos líderes”, dijo, después de asegurar que los lazos “políticos, económicos y familiares” entre ambos países obliga a estar pendiente del proceso electoral y sus resultados. El diplomático también dijo durante la conferencia de prensa posterior a su discurso que su país trabaja “con gobiernos no con partidos”.

“Esta es una política estándar de los Estados Unidos alrededor del mundo. Lo ha dicho en todos lados la Secretaria de Estado Condoleeza Rice. Apoyamos principios e ideas, no a partidos políticos, y estamos listos para trabajar con cualquier gobierno que comparta esos principios”, aclara Robert Riley, Encargado de Asuntos Públicos de la Embajada.

A los principios que se refiere Riley son los que detalló Glazer y destacó como “imperecederos que nos guían en casa y en el extranjero”: Elecciones libres, justas, transparentes y pacíficas. “Apoyamos las políticas de gobierno que fortalecen las instituciones democráticas, el respeto a los derechos humanos, que fomentan una economía de mercado y que apoyan el libre comercio. Estamos dispuestos a trabajar con gobiernos y funcionarios que compartan estos principios”, sostuvo.

Las palabras de Glazer llamaron la atención de los partidos políticos. Héctor Dada Hirezi, secretario general de Cambio Democrático (CD), dice que escuchar las declaraciones del embajador es algo “estimulante” luego de la intervención directa de funcionarios estadounidenses en años anteriores. “Esperamos que esas declaraciones se conviertan en hechos, que sea una declaración que realmente responda a un cambio de actitud. Hay que recordar la intervención flagrante del señor Noriega, que en la elección pasada dijo que si había una llegada de la oposición al poder se iban a expulsar a los salvadoreños que estaban allá (en Estados Unidos)”, dijo.

Julio Hernández, coordinador general del FDR, tiene similares valoraciones. “Es muy buena que haya dicho eso. Es importante que un gobierno no intervenga en los procesos de otros países y, particularmente, en los procesos electorales”, dice. “Entendería que se trata de una rectificación, una posición que el gobierno de Estados Unidos está anunciando a través de su embajador.”

Glazer sostuvo que esperaba que el próximo presidente mantenga “la tradición de cultivar la sólida relación con Estados Unidos”; e hizo hincapié en que los logros conjuntos –programas de USAID, la cooperación militar, la cuenta del milenio, CAFTA y la cooperación en los temas de seguridad pública y narcotráfico- demuestran los beneficios de una relación fuerte entre ambos países.

Saca, en cambio, interpretó las palabras del diplomático de la siguiente manera: “Queremos y vemos con agrado que se le dé continuidad al proceso democrático de El Salvador. No queremos un Gobierno enemigo de los Estados Unidos, sino que queremos un Gobierno amigo de los Estados Unidos. Ustedes ven un apoyo grande de Estados Unidos, por varias razones, primero porque este es un Gobierno democrático, que cree en la libertad y que no es populista”.

Pero en esta nueva etapa, al menos en el discurso, el FMLN no es ya el enemigo contra el que advertía Estados Unidos. “Nosotros no vamos a entorpecer las relaciones con los Estados Unidos. Nosotros tenemos comunicación con la Embajada, el jefe del departamento de Estado para Centroamérica se reunió ahora por la tarde con Alex Segovia”, dijo el jueves pasado Mauricio Funes, candidato efemelenista a la presidencia, ante un grupo de profesionales no militantes del FMLN en Santa Ana.

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