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Año 9 No. 2044 Viernes 28 de Marzo del 2008 | ||||||||||||
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Redacción Central
La Contraloría General de la República resolvió ayer rechazar la solicitud de “exclusión de procedimientos” hecha con “carácter de urgencia”, el año pasado, por Martínez Tiffer para que le dejasen “vía libre” para contratar con una empresa española la compra de repuestos para las generadoras estatales Geosa e Hidrogesa. La operación solicitada era por $113 millones de córdobas aproximadamente, actualmente más de $6.5 millones de dólares. El contralor colegiado Lino Hernández confirmó que la decisión unánime de la CGR fue tomada en la sesión de ayer por la mañana debido a que “le pedimos en varias ocasiones que nos enviara copia de los contratos para analizarlos en la dirección jurídica y no los quería mandar, por último los mandó y encontraron muchas irregularidades”. Una de las irregularidades más notables es que Martínez Tiffer había establecido el millonario compromiso en un papel común y corriente, no en una escritura pública como lo establece la ley con Gero Ibérica de Comercio Internacional, S.A., con domicilio en Madrid, España, y representada por Rogelio Blanco Diez. El presidente ejecutivo de ENEL no es un funcionario novato ni desconocedor de las leyes de la materia. Debutó como un técnico en la Empresa Nacional de Luz y Fuerza, ENALUF, en la administración del ex presidente de la institución Luis Manuel Debayle, quien fuese mejor conocido como Tío Luz. En ENALUF, Martínez Tiffer estuvo vinculado a un millonario proyecto geotérmico al que buscó financiamiento, sin resultados positivos. Durante años se movió en diferentes terrenos buscando fondos para la empresa. Hace algunos meses se le vio muy activo “moviendo” la propuesta entre inversionistas españoles, italianos y mexicanos. En esos años, se le vinculó a José Venancio Berríos, otro oscuro personaje, que el año pasado apareció vinculado a una oferta de plantas generadoras relacionada con Kamusi, el primer escándalo que la CGR le destapó a Martínez Tiffer. “También encontramos otro enredo en el documento que nos mandó el presidente ejecutivo de ENEL y es sobre la tasa de interés pactada”, dijo Hernández Triguero. En la cláusula cuarta del contrato, firmado por Martínez Tiffer y el español Blanco Diez se lee textualmente: “ENEL pagará a GERO-ICI con recursos propios y divisas propias, mediante letras de cambio emitidas por GERO-ICI y aceptadas por ENEL a un plazo de ciento ochenta días (180) con una tasa de interés anual del cinco punto noventa y cinco por ciento (5.95%) mensual sobre saldo correspondiente a US$ 5.200,000.00”. “Esto es raro porque no se define si esa tasa de interés sería pagada al año o al mes, si fuera esto último entonces sería más alta que cualquier tarjeta de crédito”, reconoció el contralor colegiado. “Además, haber aprobado este endeudamiento tácito de ENEL, una empresa estatal, era violar la ley de endeudamiento del estado”, agregó Hernández Triguero. Lo que más llamó la atención de los contralores es que Martínez Tiffer evadió reiteradamente mandarles la copia del contrato mientras “nos decía que si no se aprobada la compra de los repuestos había peligro de apagones”. Aunque la dirección jurídica de la CGR recomendó aprobar la “exclusión de procedimientos, los contralores consideraron que la operación era altamente sospechosa y de poca transparencia. “El año pasado le mandamos a decir (al presidente de ENEL) que no tenía presupuesto ´para la compra y él insistió en este año… hasta nos mandó una carta de Unión Fenosa diciendo que avalaban la contratación con la empresa española, que esa empresa les iba a suministrar repuestos y les iba a dar una línea de crédito”. Hernández Triguero dijo que “todavía hace un mes insistió pero no mandó el contrato”. “Aquí se le dijo que sin contrato no había nada y por último lo mandó, fue así que descubrimos que la tal empresa es una distribuidora, ni siquiera es la fabricantes de los repuestos”, agregó el contralor colegiado. También despertó las sospechas el acuerdo que las partes hicieron sobre el domicilio en caso de reclamos o demandas. La clausula décima tercera dice: “Las partes acuerdan para todos los efectos legales constituyen su domicilio de la siguiente manera: GERO-ICI, Madrid, España, y ENEL, Managua, Nicaragua”. Es decir, un doble domicilio para ventilar cualquier diferencia legal en la que los españoles estarían en su casa. “El contrato además se presta a la posibilidad para que la empresa suministradora pudiese transferir la deuda a una tercera empresa y así perdería ENEL las garantías del contrato. En base a eso, decidimos no seguir más allá con ese asunto”. Concluyó que “al final la cosa no nos parece muy clara. Decidimos pararlo”. El contrato “kamusezco” Título: “Contrato para el suministro de repuestos y equipos para mantenimiento de plantas con línea de crédito entre la Empresa Nicaragüense de Electricidad y Gero Ibérica de Comercio Internacional, S.L.” Firmantes: Ernesto Martínez Tiffer, presidente de ENEL; y Rogelio Blanco Diez, quien se identifica como “consejero delegado” de la empresa pero que no acreditó su representación en forma debida. ¿Qué es GERO-ICI? Según el contrato sin membrete de ENEL o de la española, estos se definen como “empresa con amplia experiencia en el suministro de componente eléctricos y que ha mantenido relaciones comerciales con entidades de gobierno vinculadas al sector eléctrico”. Valor del contrato: US6.5 millones de dólares. Forma de pago: ENEL pagaría a GERO-ICI en tres pagos. El primero por $1.3 millones como “prima” a la entrada en vigencia del contrato; el segundo por la misma cantidad “más los intereses correspondientes” en los siguientes 180 días máximo; el tercero por $3.9 millones de dólares pagadero, como máximo, seis meses después de “conocimiento del embarque”. |
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