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| Año 9 No. 2068 Viernes 2 de Mayo del 2008 | |||||||||||||
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Por Hamlett Dos semanas después de que Trinchera de la Noticia encendiera las luces de advertencia, El Nuevo Diario continuó ayer la tarea de decirle a la sociedad que la ayuda internacional sigue desplomándose y que el cansancio con Nicaragua es muy fuerte. La primicia la obtuvimos de un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, que cualquier ciudadano puede consultar en línea ya que está en la sección en español. La caída de las donaciones es otro de esos fenómenos en los que podemos hacer mucho, lograr algo, talvez poco, pero que no podemos evitar. Sin embargo, el país debe hacer todo lo necesario para mantener el interés de la comunidad internacional en apoyar las necesidades del país. Lo grave es que Nicaragua no está preparada para decirle adiós a la ayuda internacional. Ni siquiera podemos hacer funcionar el Estado sin la ayuda directa al presupuesto, ya no digamos el financiamiento de programas vitales en el campo de la salud, educación o infraestructura. Y esta realidad es tan concreta como que cada día hay menos manos tendidas con ayuda, que en algunos casos está condicionada, como la de los nórdicos que exigen suspender las penas contra los que practiquen el aborto. La última mala noticia es el retiro de la ayuda británica que se va del país haciendo críticas a la actual administración. Y eso que hoy mismo el país marcha en la punta junto al grupo de siete naciones latinoamericanas con la más crítica seguridad alimentaria de la región. Ni siquiera sabemos que está haciendo el presidente Ortega para conseguir la comida -que siempre ha hecho falta y que ahora faltará más- para evitar sufrimientos de los más pobres en el corto y mediano plazo. Actitudes y condiciones Y es que hay dos percepciones ahora mismo del gobierno en la comunidad donante. Una, que el presidente Ortega sólo le da importancia a la ayuda que Chávez está dando y, dos, que no parece faltarle más al sandinismo. El reportaje de un diario alemán sobre el rumbo del gobierno del presidente Daniel Ortega no ayuda al país ni a los esfuerzos para evitar que los donantes se vayan del país. Lo tildaron de dictador, dibujaron su administración como una caricatura de gobierno y al mandatario como una persona que de revolucionario quiere convertirse en todo lo que combatió y odió durante casi toda su vida: un capitalista que busca ser el poder único de Nicaragua. Este artículo es suficiente “aval” para que la administración alemana mantenga congelada la ayuda que suspendió desde el año pasado. Lo mismo deben estar pensando los suecos y otros nórdicos que están reconcentrando sus programas de ayuda en África. El Subsecretario de Estado John D. Negroponte, en declaraciones a Charlie Rose Show, elogió el plan de la Cuenta del Milenio cuyos resultados apenas estamos comenzando a ver luego de dos años de haber sido inaugurada en Nicaragua. Las primeras carreteras ya fueron inauguradas y será dentro de dos años que veremos la más importante de todas: la reconstrucción de la vía Managua-León-Chinandega-El Guasaule. Por supuesto que es ayuda importante pero no lo suficientemente significativa para las necesidades actuales y de futuro. Divididos imposible El presidente Daniel Ortega está cometiendo un grave error apostando todo a la ayuda venezolana, sobre todo porque la ha privatizado. No hay duda de que Ortega va más allá de ser el administrador del programa petrolero con Albanisa, del programa financiero con el Banco del Alba y del programa energético con la construcción de las nuevas plantas y la compra de acciones de Unión Fenosa. Las caretas han caído y según el alcalde Nicho Marenco- el líder sandinista está apostando a quedarse con una buena parte del 50% de la ayuda venezolana que nunca vamos a pagar. Según el alcalde de Managua, no nos hemos dado cuenta de que nos están engañando y dando atol con el dedo. Veamos este ejemplo, cuando vamos a la gasolinera pagamos completo el precio del galón de combustible. No pagamos el 50% hoy y el otro 50% dentro de 25 años. Lo mismo ocurre con la factura de energía que pagamos de una vez. Pero Ortega y el presidente Hugo Chávez saben que Nicaragua no reconocerá la deuda generada por el acuerdo petrolero y que tampoco vamos a pagar jamás ese otro 50% del compromiso. Construyendo un nuevo emporio En consecuencia, ese aporte millonario que demagógicamente dicen que es para “el pueblo de Nicaragua” lo que está haciendo es construir el nuevo emporio económico de Daniel Ortega y su círculo de confianza. Ya controlan parte del negocio petrolero del país, pronto serán generadores y distribuidores de energía, están reforzando sus cooperativas y microfinancieras y hasta quieren revivir a su banco. ¿De eso se trata el retorno de los sandinistas al poder? ¿Alguien tiene una tesis más consistente? |
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