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| Año 9 No. 2068 Viernes 2 de Mayo del 2008 | |||||||||||||
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Redacción Central En el año 2006, el Subsecretario de Estado Adjunto de los Estados Unidos, Thomas Shannon, nombró a John Feeley como encargado de la oficina para Centroamérica como parte de varios movimientos dirigidos a cambiar la estrategia de Estados Unidos hacia la región. Feeley, un diplomático de carrera, reemplazó a David Lindwall. La decisión fue interpretada en los círculos políticos de Washington, D.C., como la primera reacción de Estados Unidos al avance electoral de la izquierda en la zona y a la creciente influencia del presidente venezolano Hugo Chávez. Sin embargo, Feeley dejará ese cargo a finales de este mes de mayo dejando barrida la oficina para Centroamérica. Otros se fueron antes en las últimas semanas desmantelando así la estructura de dirección diplomática para la región. Y este fenómeno no sólo está ocurriendo en el Departamento de Estado. Este mes dejarán sus puestos los cuadros burocráticos que han dirigido durante muchos años los programas de USAID para Nicaragua y la región. El desmantelamiento de la estructura dejará a la administración Bush sin ejecutivos y operadores para implementar las políticas hacia nuestro país (¿aún habrá?), lo que está aprovechando el gobierno del Presidente Daniel Ortega para mantener las relaciones con Estados Unidos en un virtual limbo favorable para el gobierno. Callahan y Trivelli Este “limbo” se prolongará por, al menos, tres meses más ya que el nuevo embajador Robert J. Callahan se instalará en Managua hasta agosto aunque será en septiembre cuando comenzarán sus funciones oficiales diplomáticas. Sin embargo, los expertos dicen que ni Callahan podrá disponer de una política diferente que aplicar ya que deberá esperar que la próxima administración redefina el marco de sus relaciones con Managua. De allí que el embajador Paúl Trivelli mantendrá un alto perfil en las relaciones bilaterales no sólo porque es el representante oficial de Estados Unidos, aunque esté de salida, sino porque en Washington “no hay con quien hablar”. Los especialistas dicen que en los próximos meses podremos observar cuál es el papel y la imagen con que Trivelli quiere irse del país o bien cómo querrá ser recordado. Columna emblemática En esta tierra de “nadie”, la prensa de EEUU está asumiendo un papel más beligerante en la evaluación de la administración Ortega. Jeff Stein, editor nacional de temas de seguridad de la publicación Congressional Quarterly, CQ, escribió recientemente una columna titulada: “Washington no está lista para agregar a Nicaragua al Eje del Mal”. En el artículo sostiene que el régimen sandinista aún no puede colocarse a la par de Irán y otros estados promotores del terrorismo pese a sus vinculaciones comerciales y apoyo diplomático del sandinista al gobierno de Ahmedinayad. Señala que el as de Ortega ha sido el presidente venezolano Hugo Chávez a quien describe como “un orador a lo Mussolini cuya grandiosa visión de liderar una alianza política y comercial contra Estados Unidos ha conseguido a un nuevo eslabón”, en referencia a Ortega. Pero, agrega el escritor, “no hay almuerzo gratis, aún en la Nicaragua socialista”. La factura que Chávez ha pasado a Ortega por sacarlo de la crisis de los apagones de energía llegó con el siguiente mensaje: “Sé gentil con los iraníes”. Con una dosis de cinismo el autor dice que los tres mandatarios, Ortega, Chávez y “su mesiánico contra parte de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, cantaron juntos “Kumbaya” en Teherán, Caracas y Managua”. Agrega la columna que cuando Ahmadinejad anunció una inversión de $350 millones de dólares para construir un puerto de aguas profundas en la costa caribe el volumen “subió otro decibel”. Cita a “algunos comentaristas de la derecha” de Washington diciendo que este es sólo “el primer paso” del escalamiento de Irán en Nicaragua para construir un canal seco que una al pacífico con el caribe. John R. Schindler, un veterano ex oficial de la Contra Inteligencia y analista de la Agencia Nacional de Seguridad, dijo a Jeff Stein que el plan estratégico de Irán es penetrar América latina, y sentar bases en la región. Cita que el grupo terrorista Hezbollah “tiene frentes en América latina y esto no es nuevo. Pero, ciertamente hemos comenzado a preocuparnos ahora”. Otras voces, otros espacios También cita a oficiales de la administración Bush diciendo que ellos “olfatean algo diabólico en cualquier lugar donde los iraníes están envueltos”. Pero, las fuentes del periodista dicen que no creen en que los iraníes vayan a bolsearse para sacar $230 millones de dólares de sus carteras para construir una central hidroeléctrica. El amirante James Stavridis, jefe del Comando Sur, dijo al comité del Senado de las fuerzas armadas que “estamos preocupados viendo a Irán moverse en la región” pero que no creía mucho en que Nicaragua pueda formar parte de los planes agresivos de esa nación islámica contra Estados Unidos. La conclusión del periodista es que el debate está abierto pero que Washington no está listo para meter a Nicaragua en el Eje del Mal que encabeza Irán. |
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