|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
| Año 9 No. 2070 Martes 6 de Mayol del 2008 | |||||||||||||
|
|
Por Hamlett
El artículo 5 de la Carta Magna, inciso dos, establece el derecho a la rebelión contra “el restablecimiento de todo tipo de dictadura o de cualquier sistema antidemocrático”, de tal manera que no es una “mala palabra” ni un disparate hablar del tema, sencillamente es constitucional. Hace algunas semanas les conté de una conversación con un amigo que preguntó si el país se enrumbaba a una dictadura. Mi respuesta fue indubitable, si. Y los nicaragüenses no somos los únicos preocupados o temerosos ante la posibilidad de este dejà vù. El pasado fin de semana, el influyente diario norteamericano The New York Times planteó la misma tesis en un amplio reportaje publicado en su sección mundial: “Consejos sandinistas hacen temer una dictadura”. El Times es un diario de “izquierda” para los estándares estadounidenses, de tal manera que el rumbo de los sandinistas no debería asustarlos. Lo que nos dice entre líneas -el reportaje- es que la percepción internacional es que el presidente Ortega quiere volver a la revolución de los años 80 esta vez con un modelo ideológico basado en el poder ciudadano y sus concejos. El “problema”, como dicen los cánones marxistas, es que para que surja una contrarevolución debe haber una revolución y el proyecto sandinista no tiene, siquiera, el tinte de serlo. ¿A quién beneficia? El presidente Daniel Ortega en uno de sus últimos discursos, atacó a la Embajada de Estados Unidos y la culpó por el presunto financiamiento de las protestas en su contra, comparando la situación de su gobierno con la de Salvador Allende en el Chile de 1971. Nicaragua no quiere ni necesita volver a la guerra o la violencia, y por eso debemos preguntarnos ¿a quién beneficia una Contra? Es obvio que el presidente Ortega anda buscando chivos expiatorios al fracaso de su administración que, al igual que su antecesor, no arranca. El primero que al parecer quiere el caos y el enfrentamiento es paradójicamente el mismo gobierno. Su plan ha sido abrir focos de tensión en todos los campos posibles para forzar una negociación que ya no sólo involucraría a las fuerzas políticas del país sino que a la administración de los Estados Unidos. Un escenario caótico sólo le interesa a los sectores radicales del país incluyendo a algunos personajes de la Embajada estadounidense que no quieren cargar con el estigma de que recibieron un país conducido por un gobierno democrático y lo dejan en manos del marxismo sandinista. ¿Quién perdió Nicaragua? Las extremas son peligrosas Tampoco debemos cerrar los ojos, como dicen los marxistas, ya que en Nicaragua existen las “condiciones objetivas” para hacer una revolución más no así “las subjetivas”, porque no hay quién organice una lucha insurreccional. Los liderazgos, los partidos, la ciudadanía nicaragüense han asumido en los últimos 18 años una cultura democrática basada en el poder del voto y las libertades civiles, especialmente la de expresión. Por eso no debemos caer en las tentaciones de volver a la violencia a menos que al país no le quede otra altenativa y ciertamente no estamos ante esa situación aunque uno que otro “predicador” esté llamando al levantamiento popular. Sólo a los que no han estado en una guerra, los que no han perdido a un familiar en las luchas de liberación o a un hijo de 16 años en el servicio militar se les ocurre invocar la violencia. El editorial de ayer del diario La Prensa, que una vez más se lanza contra el PLC y Arnoldo Alemán en un intento por abrir una brecha entre ese partido y Eduardo Monetalegre, para obligarlo a romper la alianza, es un ejemplo de esto. Según el editorial, los pactistas “no pueden o no quieren ver el tsunami totalitario que se le podría venir encima a Nicaragua. Y cuando lo quieran ver podría ser demasiado tarde”. Medias verdades. Todos sabemos que el pueblo ya no soporta la crisis económica, el caldo de cultivo de la violencia. Un problema grave originado en la destrucción económica hecha por los sandinistas en apenas una década -¿o ya se nos olvidó que el daño causado en ese periodo fue el equivalente a 50 años de atraso? Estamos listos, pero… Medias mentiras. ¿Quién es el “mesías” que levantará el pueblo contra la dictadura sandinista? ¿Será el editorial de un diario? Este es un momento delicado para el futuro de la democracia y no debemos caer en el juego de las extremas que sólo beneficia a los que viven del caos y las contradicciones. |
|
![]() |
||||||||||
|
|
|
|
|||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
CopyRight® Trinchera de la Noticia, Managua. Tel. (505) 2400114, info@trinchera.com.ni
|
|||||||||||||
|
|
|
|
|
|
|||||||||