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Año 9 No. 2071 Miércoles 7 de Mayo del 2008



¿Salida chavista?

Por Hamlett
trincheradelanoticia@yahoo.es

Pónganle sello, como diría el periodista Edgard Tijerino, que los presidentes Daniel Ortega y Hugo Chávez, trazarán una “salida” teatral, danielesca, ofreciendo una importante “ayuda” para resolver la crisis alimentaria y petrolera, y un manojo de millones de dólares para que los países centroamericanos entren al Alba.

Cualquier apoyo que aparezca en estos días para darle una mano a los pobres del país será bienvenida, si es ofrecida sin compromisos ideológicos o políticos, con dignidad y respeto.

Pero, debemos advertir que Ortega y Chávez podrían querer darnos atol con el dedo, como le dieron al alcalde Nicho Marenco, el verdadero gestor del acuerdo petrolero.

Más que la historia en sí, de cómo Nicho se coló en una delegación del FMLN que iba a Caracas a firmar el primer contrato con PDVSA, sin que Daniel Ortega se hubiese dado cuenta -¿en qué andaba en esos días? No lo sabemos- porque los “jalvadoreños” fueron más astutos que los sandinistas en este campo, quiero referirme a algo importantísimo que dijo el alcalde capitalino y que encontramos medio escondido en el borrador del Programa Nacional de Desarrollo Humano.

Marenco ha dicho varias veces, sin que nuestros jóvenes periodistas lo hayan notado antes –a veces no entiendo cómo pueden dejar pasar cosas importantes como la que les cuento- que el acuerdo entre Nicaragua y Venezuela contempla casi ipso facto la condonación del 50% de la factura petrolera anual.

Una breva historia

“No hay que buscarle tres pies al gato, los venezolanos están regalando el 50% de la deuda de futuro, no van a cobrar nada”, dijo Marenco en el programa IV Poder hace tres semanas. ¿Por qué lo dijo con tanta seguridad? Una breve historia.

Marenco relató que un día recibió una llamada telefónica del periodista William Grigsby diciéndole que Chávez y el FMLN iban a firmar el acuerdo petrolero. El alcalde pegó el brinco, se dio cuenta que Daniel Ortega no tenía ni idea de lo que estaba pasando y decidió llamar a Leonel González, dirigente del Farabundo Martí, a quien pidió el favor de que lo metiera como parte de la delegación salvadoreña.

Y así fue. Nicho entró a Caracas como “FMLN”, así entró al salón presidencial de Chávez hasta que los venezolanos se dieron cuenta y lo llevaron hasta el Presidente. Ya a solas, ambos acordaron la fecha de firma del acuerdo con los alcaldes de AMUNIC y los detalles.

El siguiente capítulo de la historia fue cuando vimos a Daniel Ortega firmando el acuerdo con los alcaldes de AMUNIC aplaudiendo, ya que PDVSA no puede firmar con grupos civiles o partidarios. El resto lo sabemos, Ortega sacó a Marenco del juego petrolero, lo purgó de su lado, se convirtió en su enemigo y lo apartó.

Ya es oficial

Segunda pista. El PNDH, el plan de desarrollo sandinista, explica que el acuerdo petrolero sólo contempla el pago del 75% de la factura ya que el otro 25% ya está condonado, aunque el fruto de ese jugoso porcentaje de la operación comercial quedará en manos de los socios privados del acuerdo. ¿Saben de cuánto estamos hablando?

Con un petróleo a $100 dólares y una venta de 10 millones de barriles, pues se trata de nada más y nada menos que de $250 millones de dólares anuales, a ser usados según la discresión y voluntad de los administradores de la empresa porque el acuerdo no es parte del presupuesto de la república y tampoco es fiscalizado por la Contraloría o la Asamblea Nacional.

Ahora, multipliquen esa cifra por cinco años.

El punto es que el presidente Daniel Ortega ya tiene en sus manos la posibilidad de rebajar el combustible a los transportistas y aún los usuarios del país hasta en un 25%. Así, por ejemplo, un galón de gasolina cuyo costo sea de C$80 córdobas puede ponerse a disposición de los transportistas y los privados en unos C$60 córdobas… sin que pase nada.

Y todavía hay más “manteca” para sacar. Según el alcalde de Managua, quien no está “blofeando”, Chávez no piensa cobrar el otro 25% de la factura petrolera porque entra en el concepto de solidaridad y hermandad socialista que anda pregonando. Después de todo, si le pagamos a 90 días, un precio de $50 ó $60 dólares por barril (la mitad de los $120 actuales) seguirá siendo un excelente negocio para esa enriquecida nación petrolera.

Esperemos

Por eso, les adelanto que cualquier anuncio espectacular que hagan los mandatarios está, y siempre ha estado, en los cálculos políticos y financieros. Repito, sabremos ser agradecidos por cualquier cosa que se haga por el bien del país, pero nadie nos debe dar atol con el dedo ni manipular nuestra miseria y la crisis.

Pero, si Ortega -y Chávez- no dan las señales que esperamos, la oposición debe asumir su papel y exigir, con firmeza, que ese acuerdo sea abierto a la ciudadanía para que –como lo dijo el alcalde Marenco- sepamos que el espíritu original del contrato petrolero es ayudar a un país y no a un grupo político o familiar.

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