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| Año 9 No. 2074 Lunes 12 de Mayo del 2008 | |||||||||||||
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Por Dr. Adolfo Acevedo Vogl
Asi, por ejemplo, si para un año determinado está programado el suministro de petróleo de Venezuela a Nicaragua por 8 millones de barriles, a un precio promedio de US$ 80 por barril, el valor total del suministro sería de US$640 millones. Pero si el precio se eleva a US$100 el barril, el valor del suministro de estos mismos 8 millones de barriles se elevará hasta US$800 millones. ¿Qué implicación tiene esto para el monto de recursos del crédito asociado a este suministro, que queda disponible directamente para ser utilizado por el Gobierno de Nicaragua? Como se sabe el monto de este crédito asciende a la mitad del valor total del suministro, y el Gobierno asume directamente la mitad de este crédito, para utilizarlo conforme a sus prioridades. (La otra mitad del crédito se transfiere al Fondo ALBA, que es un fondo común de los países del ALBA no estaría sujeta al control directo e inmediato del gobierno de Nicaragua, pero puede ser utilizada por el gobierno para financiar proyectos en Nicaragua, siguiendo las normativas y requisitos de dicho Fondo). En el primer caso, cuando el precio del barril de petróleo está a US$70, ya vimos que el valor del suministro de 8 millones de barriles ascendera a US$560 millones. En este caso, el crédito ascenderá a US$280 millones, y la parte del mismo que asume directamente el gobierno sería de US$140 millones. Pero si el precio del barril se eleva hasta US$100, el valor total del suministro de los mismos 8 millones de barriles será de US$800 millones. El monto del crédito se elevaría a US$400 millones, y la parte del mismo que queda disponible para ser utilizado directamente por el gobierno aumentará hasta US$200 millones. Como puede verse, el monto total del crédito concesional asociado a dicho suministro, así como de la parte del mismo que le queda disponible al gobierno, dependen de manera directa del nivel que alcanzan los precios del petróleo. Pero al mismo tiempo, la acelerada elevación del precio del petróleo significa un impacto adverso mayor y más violento, que resulta cada vez más intolerable, sobre la economía y la población nicaraguense, bajo la forma de crecientes precios del combustible, de las tarifas de la energía eléctrica y de mayores costos de transporte; y estos impactos, a su vez, se transmiten, una y otra vez, a toda la cadena de costos y precios de la economía. Este impacto adverso del aumento del precio internacional del petróleo a fin de cuentas va a repercutir dramáticamente sobre la población, que en un 75% sobrevive con menos de US$2 al día, y en un 43% con menos de US$1 al día. Mientras mayor sea el precio internacional del petróleo, el impacto sobre la economía y la población nicaragüense será cada vez más asfixiante. Por tanto, quizá no resulta irracional pensar que parte de los recursos del crédito asociado al suministro petrolero de Venezuela, cuyos elevados niveles actuales son el resultado de los niveles exageradamente altos que han alcanzado los precios del petróleo, se utilicen para amortiguar, por lo menos en parte, el violento impacto que el aumento de estos precios tiene sobre la economía y la población, impacto que, como hemos dicho, resulta cada vez más intolerable para un país tan pobre como el nuestro. Esto podría lograrse evitando, por ejemplo, que el drástico aumento de los precios del combustible se traduzca en aumentos igualmente violentos en las tarifas del transporte, buscando como amortiguar, al mismo tiempo, la grave crisis en que el aumento tan masivo en los precios del combustible ha provocado en el sector transporte como un todo. Sólo mi opinion. |
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