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| Año 9 No. 2077 Jueves 15 de Mayo del 2008 | |||||||||||||
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Por Hamlett El candidato a la Alcaldía de Managua, Eduardo Montealegre, dijo ayer a Canal 2 que hay dos caminos para salir de la crisis de gobernabilidad del país: primero, convocar a un paro nacional y un levantamiento que desaloje al presidente Daniel Ortega del poder, y segundo, llamar al mandatario a asumir el compromiso que adquirió el diez del enero del 2007. Menos mal que Montealegre aclaró que él está a favor de la segunda “salida”, aunque no descarta recurrir a la primera. Hasta dijo que varios empresarios lo llamaron para decirle que están dispuestos a apoyar la salida por la fuerza de Ortega porque ya no aguantan. No vale la pena llorar sobre la leche derramada, pero evitarnos esta pesadilla estuvo en las manos de Montealegre, de José Rizo, de Hugo Hollman, de Paúl Trivelli, de Adolfo Argüello, de Mario Sebastián Rapacciolli y una lista interminable de personas que apostaron a la división, al fin del PLC y de Arnoldo Alemán. No es que el PLC o Alemán estén exentos de esta responsabilidad, pero las apuestas en todos los sentidos- siempre estuvieron a favor de Montealegre y su grupo. El punto es que a la derecha no le toca, no le luce, venir hoy a hablar de salidas violentas a la crisis, de insurrecciones y de levantamientos para botar a Ortega, si ni siquiera están organizados para enfrentarse electoralmente a Ortega. Primero que se disculpen Lo primero que los liberales y la derecha debe hacer es un acto de contrición, de vergüenza y pedirle disculpas a los nicaragüenses, sobre todo a los votantes demócratas, a esos 1.3 millones de personas o más que en cada elección nacional han depositado lo único que tienen, su confianza en los candidatos del liberalismo. Mientras, esos grupos, y hablo desde el PLC hasta la Resistencia, pasando por los grupos oligarcas, empresariales y los llamados “cívicos” que embarcaron al país en esta pesadilla no demuestren un arrepentimiento genuino no podrán hablar o representar real y consistentemente a la sociedad nacional. Sabemos que muchas cosas están cambiando, como la alianza de los liberales y las candidaturas en la casilla 1, el centrado papel de la empresa privada en el campo político, la mesura de la Embajada de Estados Unidos y el fin de las presiones al PLC (con las visas, por ejemplo), es obvio que algunos de los principales instigadores de la división democrática abandonaron sus posiciones y están a favor de deshacer el entuerto. Estamos al borde, pero…. Sin embargo, la inmadurez de algunos grupos liberales continúa siendo el gran obstáculo para crear un frente unido, serio, responsable y aterrizado. ¡Cómo es posible que un dirigente democrático venga hoy a hablar de levantar al país para bajar a Ortega con la violencia! Por supuesto que en 16 meses, Ortega ha estresado al país, lo ha llevado a una crisis sin precedentes, ha sembrado la violencia, amenazado con el caos y puesto en riesgo la estabilidad nacional e internacional de la república. Todos estamos viendo, con mucha preocupación, cómo quiere imponer una dictadura creyendo que nadie se le pararía. Allí están los transportistas y mañana serán otros gremios. Pero, ¿cuándo será el turno de los demócratas? Sólo el que no ha estado en una guerra, que no ha sufrido sus efectos en carne propia, puede hablar de recurrir a la violencia. Y no es que sea un camino cerrado, es que debe ser el último. ¿Qué hacer? ¿Por dónde comenzar? Hagamos un listado de cosas que debe hacer la oposición para prepararse ante la posibilidad de ir a un conflicto de grandes proporciones. 1) Los liberales deben unirse sin condiciones y sin pruritos tontos, aceptar que hay realidades más importantes y que las luchas intestinas deben pasar a un tercero o cuarto plano; 2) Los liberales deben ser el núcleo principal de la oposición y para ello necesitan a una dirección fuerte, una estrategia clara y a líderes liberados de cualquier presión y se llama amnistía; 3) Los liberales deben unir a sus bases, acabar con los pleitos y los cacicazgos encumbrados; 4) Llamar y unir a toda la nación; 4) Cerrar filas con los empresarios, medios de comunicación y periodistas, trabajadores y sectores civiles que estén a favor de conservar la institucionalidad y la paz. Si lograran al menos la mitad de estos propósitos vencerán en las elecciones municipales, la prueba, la señal, el mensaje que el pueblo está esperando para volver a soñar y tener esperanzas. A punto de perderlo todo Y lo demás caerá por su propio peso. En enero del año pasado, la oposición sumaba a 53 diputados, hoy sólo cuentan con 46. Hace un año tenían de su lado a ocho magistrados en la Corte Suprema, y dentro de 45 días sólo tendrán a cuatro, al paso que van. Y así como ya perdieron el control del Consejo Supremo Electoral y de la Contraloría, porque se necesitan 56 diputados para rescatar al país, pronto van a perder al Poder Judicial. Pero, ¿qué es lo que el pueblo ve y escucha de parte de algunos líderes liberales, especialmente de Eduardo Montealegre y su gente? Nada que le devuelva la esperanza y le inspire confianza. |
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