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| Año 9 No. 2271 Martes 10 de Marzo del 2009 | ||||||||||||
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Por Lafitte Fernández Tras permanecer dos años en Washington evitando, como lo dice, que ahogaran a Ortega para no llevar a Nicaragua al precipicio social, el ex embajador aprendió no solo a leer muy bien la administración Bush sino que se atreve a vaticinar lo que pasará en Centroamérica con los hombres de Barack Obama, el nuevo presidente de Estados Unidos.
Arturo Cruz llegó a El Salvador apenas 48 horas después de renunciar a ser embajador del gobierno de Daniel Ortega en Washington. Todavía tenía resaca diplomática. Aunque hacía esfuerzos para no hablar ni bien ni mal de Ortega, prefirió el silencio ético y eso es respetable.Cruz es uno de los mejores analistas políticos que tiene Centroamérica. Y ahora vuelve a ser uno de los profesores estrellas del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE). Para Cruz, Centroamérica estará condenada, en los próximos años, a recibir de la administración de Obama una política exterior apenas de mantenimiento. No cree que vengan beneficios adicionales. Mucho menos una gran apuesta por el área. Su criterio es que Barack Obama estará tan ocupado con las preocupaciones económicas y los líos de Irán y Rusia que, esta vez, no ve a Centroamérica en posición de privilegio como pudo hacerlo, en algunas ocasiones, con George Bush. ¿Y de Nicaragua, ¿qué piensan? Tal y como veo a mi país, Nicaragua tiene una enorme fragilidad. Es sumamente vulnerable. Es un país que está pegado con alfileres. Y la pregunta que la gente de Obama tendrá que hacerse es si, por golpear al comandante Ortega, ellos van a quitarle los alfileres con la expectativa que eso va, de alguna manera, a socavar la fuerza política del gobernante. ¿Y qué respuesta tienen los hombres de Obama? No creo que van a responder pronto. Uno de los indicadores que van a tomar en cuenta es la Cuenta del Milenio. Pero, ese va a ser el juego. En el caso de Nicaragua le quitamos los alfileres o vamos a golpear a Ortega y a Nicaragua. ¿Cuáles serían las consecuencias de eso en la región? El asunto es que el desborde de nicaragüenses va a ser mucho mayor aún cuando Costa Rica crecería cero en el 2009 y la región entera no puede absorber algunos excedentes de mano de obra. Es un error quitarle los alfileres a Nicaragua. ¿Qué hiciste como embajador de Nicaragua en Washington hasta hace 48 horas? Yo abogaba, como embajador, por mantener esa ayuda y evitar que esos alfileres no se quitaran. Desde la perspectiva de los intereses nacionales, soy un convencido que Nicaragua necesita, por estos años venideros, no caer en una involución. En los ochenta registramos una involución marcadísima que ahora, explica, en cierta manera, el por qué esa aspiración de muchos a la modernidad y esas instituciones que tienen una arquitectura brillante pero que no tienen sostén social. Ese es el dilema que vivimos. Yo creo que quitarle a Nicaragua los alfileres y quitarle el sostén, en el mediano y largo plazo, tendría un efecto social muy deprimente para el futuro de la modernidad nicaragüense. ¿Pero lo que ocurrió con el acusado fraude es muy grave? Hay quienes dicen que Nicaragua solo tiene dos caminos, o la violencia que pocos la quieren, o que Ortega reforme todo el sistema electoral. Pero no quieren promesas. Quieren hechos concretos en la oposición. De lo contrario, esos opositores aprueban que le quiten la ayuda y los alfileres. El gran problema es que si eso fuera el quid pro cuo pudiéramos alegar que ya hay un espacio de negociación interesante. Y ojalá que se siga. Es decir, un desembolso de recursos a una reforma electoral que pudiéramos llamarla modernización del proceso electoral. Pero, tengo la sensación, y puedo estar equivocado de que el cálculo es, tal vez, más optimista desde la perspectiva de los opositores en el sentido de quitarle el sustento tradicional a Nicaragua, aprovechar que los recursos de Chávez se han disminuido y que eso, de alguna forma, afecte el programa con el Fondo. Además, hay quienes creen que eso producirá una mayor polarización social en las calles y que, además, la capacidad del Presidente Ortega de gobernar se verá comprometida. Y se dice que esa descomposición obligará a Ortega a una suerte de entendimiento con la oposición y que, inclusive, lleve a la oposición a ser parte de lo que en los años ochenta, en el caso de El Salvador, la guerrilla llamaba a compartir el poder. Centroamérica no debe esperar mucho ¿Qué puede esperar El Salvador o Centroamérica del gobierno de Obama? Creo que muy poco, tomando en cuenta lo agobiado que está por la situación económica y la política exterior con Irán y Rusia. A eso hay que sumar los asuntos de Iraq y Afganistán. ¿Y que creen de Rusia? Sobre Rusia, los asesores de Obama están convencidos que la Rusia del siglo XXI no es la Rusia del siglo veinte sino del diecinueve. Creen que si ellos se logran entender con la Rusia del siglo diecinueve, y le reconocen áreas de influencia, que son legítimas, la reciprocidad de ese reconocimiento, en función de Las Américas, está garantizada. Consideran que esa relación es muy importante. Y en América Latina, ¿se producirán cambios? En el tema de América Latina, no hay duda que México será prioridad. Creo que va a sustituir a Colombia en el tema de cuestiones de seguridad nacional y drogas, en función de resolver un estado fallido en potencia. ¿Y Cuba? Cuba también será prioridad y me parece que la cuestión cubana está ordenada en temas de la sucesión pero no tanto la transición. La expectativa de una Cuba que hace una transición a una sociedad más democrática, más abierta hacia lo clásico de la palabra, creo que no es una prioridad de la administración Obama.¿Por qué? Por los desórdenes que eso puede provocar en un momento en que se quiere estabilidad por todo lo que hemos hablado. De ahí que vemos que la sucesión, que ya está bastante ordenada en torno a Raúl, y el camino a una economía más liberal donde los cubanos van a tener derechos de consumidor, pero todavía no de ciudadanos, serán los temas de los cubanos. ¿Y que pasará con El Salvador? Me da la impresión que hay una suerte de instancia, y no solo El Salvador sino en general, creo que la oposición del equipo de Obama va a ser muy parecida a lo del equipo de Clinton. Y entonces dejarán que las cosas ocurran a su propio ritmo. El problema que hubo con Bush es que quiso forzar la historia, forzar los procesos de modernización, quiso que sociedades que tal vez no estaban listas para un tipo de democracia liberal, lo fueran. Dejar pasar será el estilo de Obama, entonces… Sí, dejar que las cosas ocurran por su propio peso, a su propio ritmo y, por lo tanto, va a existir una distancia de microadministrar los asuntos de países y microadministrar sus procesos sociales y electorales. En el caso de El Salvador, me da la impresión que hay cierta distancia en cuanto al resultado. Si México sustituirá a Colombia, ¿quien sustituirá a El Salvador en sus relaciones fuertes que tuvo con la administración Bush? No es sucesión de países. El plan Colombia, que se inicia con la administración Clinton, coge una gran fuerza con la administración Bush y así se inician masivas inversiones militares, económicas y se hace un gran esfuerzo por la apertura comercial. Estaban convencidos que Colombia estaba al borde del abismo. Temían que fuera un estado fracasado donde el narcotráfico dominaba y el potencial del terrorismo mundial se volvía muy grande en esos espacios de nadie. Yo lo que creo es que México tiene una situación parecida. Por eso nace la iniciativa Mérida, que nace con Bush, pero creo que el equipo de Obama le va a dar mucha fuerza y Centroamérica será un apéndice de esa iniciativa. Irán y Venezuela ¿Y que desafío le plantea a Obama el tema de Hugo Chávez y los acercamientos con Rusia e Irán? Ellos van a buscar un entendimiento con Rusia, que les va a ser más fácil que un entendimiento con Irán. Una de las preocupaciones que hay con Irán es que no están claros. Los científicos sociales están tratando de entender cómo funciona la sociedad política de Irán, no saben con quien entenderse, u tampoco saben quién manda ahí. ¿Y quién manda? Es que al final pareciera que todos mandan y nadie manda. Es difícil que las cosas se concreten en Irán. No es solo entrar en un diálogo sino que no pueden sostener ese diálogo y cuál es la autoridad para dialogar. Ahí hay una preocupación, pero eso no quiere decir que no están dispuestos a hacerlo. ¿Hugo Chávez preocupa a Obama? El equipo de Obama percibe que la fuerza de Venezuela se ve disminuida por los precios del petróleo. Pero, más que eso, si el Presidente Chávez tiene una posición de retórica fuerte en Venezuela, ellos le van a responder con la misma fuerza. En parte porque creo que el acercamiento a Cuba los va a cubrir, por un lado, por el flanco izquierdo. Pero, por otro lado, ellos se sienten con mayor latitud en la cuestión de Chávez. No ven la misma seriedad en Venezuela como la encuentran en Cuba. Ven a Cuba ordenada, y eso no ocurre en Venezuela. Entonces, si Chávez ataca… ¿tendrá respuestas? |
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