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Año 9 No. 2271 Martes 10 de Marzo del 2009

 

Con el credo en la boca

Por Hamlett
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  • Cerremos los ojos por un momento y pensemos en lo que habría ocurrido si el ex presidente de El Salvador, Armando Calderón Sol, logra cerrar un acuerdo entre los candidatos presidenciales liberales en mayo del 2006, cuando el ex mandatario llegó a Managua con la misión de echarle una manito a uno de los dos.

  • El ex candidato del PLC, José Rizo Castellón, aceptó la mediación del salvadoreño y se dispuso a negociar la unificación de la fórmula plenamente consciente de que los números –a causa de la división- no daban para que uno de ellos venciera a Daniel Ortega.

Recordemos que el plan A del candidato presidencial de ALN, Eduardo Montealegre, era ganar al sandinista en primera vuelta con más del 40% del voto o una diferencia superior al 5% si el FSLN y ALN no llegaban a superar el candado establecido en la Ley Electoral.

La “base” del plan de Montealegre era un deseo más que realidad. Quería ser presidente a toda costa y erróneamente hizo una campaña basada en la destrucción y no en la proposición constructiva. Asi, se propuso:a) Destruir el liderazgo de Arnoldo Alemán, b) Demoler la imagen y organización del PLC, c) Separar y atraer para si a los aliados políticos y financieros del Partido Liberal (quitándoles las visas a Estados Unidos, persiguiéndoles fiscal y judicialmente, por ejemplo).

Su objetivo era reducir al PLC a un partido del 10% del electorado y por gravedad quedarse con el histórico potencial ganador de ese partido político. Una y otra vez las encuestas trataron de hacer el trabajo condicionando la intención de los votantes. En el colmo llegaron a decir que el PLC estaba acabado, que Alemán era un “cadáver político”  y que si conseguían ocho o diez diputados sería mucho.

El error de Zoellick
Y lo repitieron tanto y tantas veces que hasta el Subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Robert Zoellick, llegó a Managua a gritarlo a voz en cuello. En el fondo, Zoellick estaba intoxicado por los reportes de su Embajada en Managua –elaborados por las mismas personas que hoy siguen envenenando las relaciones entre el PLC, el gobierno de Obama y el Congreso. Zoellick como muchos otros creyeron que bastaba desprestigiar a Alemán y al PLC para que Montealegre ganara los comicios y por eso llamó “criminal” a Alemán.

Este fue otro truco propagandístico, felonía se llama, en el sistema judicial de Estados Unidos, al delito y quien lo ejecuta es un criminal, sea del tamaño y especie que sea. La traducción de felony al español es literalmente crimen. Pero en español un criminal es sinónimo de un asesino.

Lo de Zoellick fue un grave error, el tiro de gracia a los intentos de unir a los liberales en esas elecciones. Luego de ese misil, el más destructivo de todos, las negociaciones se endurecieron. Montealegre exigió a Rizo, a través de Calderón, la mitad de las posiciones en los listados de candidatos a diputados. En sus cálculos si iban unidos ganarían hasta 60 escaños en la Asamblea Nacional. Eduardo creía que sólo ALN ganaría 30 diputados flojamente y que los otros 26 se los sacaría luego a Alemán para dominar el Parlamento.

Puros engaños
Todo fue una pompa de jabón inflada por los medios de comunicación, especialmente La Prensa y Canal 2, y la costosa campaña de publicidad del candidato de ALN. Ahora sabemos que Montealegre le confesó a Calderón Sol entonces que él no tenía la estructura necesaria para alcanzar sus ambiciosos fines, pero que no le quedaba de otra.

Semanas después y cuando la realidad comenzaba a abrirse paso en las oficinas de campaña de los candidatos, corrió el rumor de que Montealegre habría aceptado ser el candidato a vicepresidente de Rizo Castellón –porque éste no podía repetir como candidato a la misma posición- a cambio de que le entregara una carta de renuncia sin fecha.

Ahora también sabemos que el ex compañero de fórmula liberal, el doctor José Antonio Alvarado, le comunicó a Montealegre que estaba preparado para renunciar y cederle la silla, y así facilitar la unidad liberal.

El candidato de ALN nunca le dijo la verdad al pueblo como hizo el PLC cuando pronosticó que la división del voto democrático era la derrota. Por ejemplo, hablaban de hasta 60 diputados y según la norma de la media mayor de la Ley Electoral un partido que gana con el 56% del voto no puede conseguir más de 49 ó 50 diputados, en el mejor de los casos.

Equivocación
La fórmula Rizo-Montealegre habría tenido muchas más posibilidades de triunfo como nos demostraron los resultados del 2006 pero la crónica indecisión y falta de visión de Eduardo, quien sólo escuchó los consejos de sus asesores menos experimentados y radicales y a un grupo de boy scouts de la Embajada, que mantuvieron a Paúl Trivelli y a altos cargos del Departamento de Estado en la línea equivocada.

Definitivamente el doctor Arturo Cruz Sequeira equivocó su pronóstico, Montealegre sigue siendo un político del montón a falta de vocación para estos menesteres.

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