La Fundación Friedrich Ebert, siente temores por la gestión del presidente nicaragüense Daniel Ortega y la Unión Europea demuestra preocupación por el cariz político que ha venido tomando esta nación.
Valeska Hesse, la autora de un informe divulgado a todas las entidades afirma que se demuestra, poca transparencia, ineficiencia y autoritarismo tónicas primordiales para esta segunda gestión presidencial de Ortega.
Los observadores internacionales y miembros del gobierno comparten la opinión.
Otros defectos encontrados y que no son comparados el resto de países del istmo, la inflación puede pasar del 16 por ciento y el crecimiento económico, 3,7 por ciento, es el menor de la región.
La población no está conforme y para las elecciones regionales de noviembre de 2008, el FSLN contaría con menos votos.
El mandatario previendo la situación, con ayuda del Consejo Supremo Electoral (CSE), el cual es dominado por el FSLN en todas sus estructuras decidió desconocer la personalidad jurídica de dos partidos: Partido Conservador y Movimiento Renovador Sandinista (MRS), fracción del FSLN.
Hesse observa, “que detrás de esta decisión arbitraria se encuentra el cálculo político y la influencia de Ortega en el CSE”.
El control que Enmet Lang Salmerón ha tomado sobre la cedulación suspendiendo del cargo a su director, es una señal que el proceso electoral no marcha bien.
Voces del Partido Liberal Constitucionalista han denunciado que las oficinas de cedulación se quedaron sin papelería, porque todo el material se lo han llevado activistas del Frente Sandinista para cedular a sus seguidores en sus respectivos municipios y comarcas, por lo tanto cuando un ajeno al partido gobernante busca tramitar su cedula la respuesta que recibe es negativa porque no hay como tramitarla.
Ortega puede aspirar a más poder
Agrega en su informe que el pacto político de 1999 entre los partidos mayoritarios le brinda mas poder al gobernante.
El temor latente es que Ortega aspire a un cambio de sistema que le confiera más poderes y lo perpetúe en el mando:”Su alianza con el presidente Chávez le confiere la confianza necesaria...”
Ya es del conocimiento en la Unión Europea el cambia drástico del magistrado presidente Roberto Rivas Reyes, quien llegó como un demócrata para darle credibilidad a los procesos electorales y el pasado 19 de julio se quitó la careta cantando las canciones de campaña del FSLN y tomado de la mano con el contralor Luis Ángel Montenegro arengaban consignas a favor del sandinismo.
La Unión Europea ha manifestado preocupación en diversas oportunidades por el rumbo político nicaragüense que se refleja en un retorno a los años ochenta, por lo menos así lo ha predicado el pueblo de Nicaragua.
El equipo de cooperantes conformado por representantes de Dinamarca, Noruega, Alemania, Finlandia, Holanda, Suiza, Canadá y España y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) elaboró un comunicado oficial donde expresan su protesta por el “creciente desmantelamiento de espacios democráticos de participación.
Nicaragua es uno de los mayores receptores de ayuda en la región y de los países de la UE que recibe alrededor de 500 millones de dólares más 120 millones directamente del Budget Support Group. Ahora se siente un reto, como si el dinero que llega en ayuda no es lo necesario porque el Presidente Chávez suple las necesidades del gobierno.
Moscas y minucias
“Esto parece no impresionar a Ortega”, prosigue Hesse. Pocos días después de enviarse la nota de protesta, Ortega tildó al grupo de donantes de moscas que proliferan en la suciedad y calificó de minucias los dineros de la cooperación.
Al parecer, su alianza con la Venezuela del presidente Hugo Chávez –que le provee de petróleo barato y con el cual el gobierno financia sus programas Hambre Cero y Casas para el Pueblo- le confiere la confianza necesaria para permitirse este tipo de provocaciones verbales, también independencia, para el caso de tener que renunciar a tales remesas.
“Abandonando el clásico camino de la ayuda al desarrollo, la Unión Europea podría ejercer influencia en el desarrollo democrático de Nicaragua”, asevera la autora del informe.
En el contexto de las negociaciones entre la UE y América Central para un Acuerdo de Asociación, el grupo europeo ha aportado lo suyo a la integración regional exigiendo una unión aduanera y condiciones migratorias comunes en la región.
Presión a Nicaragua
“La experiencia europea nos ha enseñado”, dice Hesse, “que la inclusión de un país en un proceso de integración regional y la consiguiente interdependencia permite un cierto control democrático.
Esto, lamentablemente, cabe esperarlo sólo limitadamente en una región que se guía principalmente por el principio de la no ingerencia.
Supeditar las negociaciones a la cláusula democrática y aumentar el costo que tendría una posible ruptura de ésta, es para la analista de la Fundación Friedrich Ebert un legítimo instrumento de presión.
En su opinión, aumentar la presión sobre Nicaragua para garantizar la democracia, “es responsabilidad de la UE”. Esta señal de alerta indica que le exigirán a Ortega Saavedra cambiar el rumbo que Chávez le ha impuesto.