Sandinistas están frustrados
Por Hamlett
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Daniel Ortega y el Frente Sandinista acusaron recibo del mensaje de Zoellick en Managua y están frustrados y preocupados. Al menos eso han admitido líderes de esa organización en los círculos políticos.
Por eso es que la respuesta de los rojinegros ha sido tibia a diferencia de sus aliados liberales que reaccionaron en el mismo tono al número dos del Departamento de Estado y cerrando filas con su máximo dirigente.
Ortega tiene muchas razones para estar preocupado. La primera y más importante es que, una vez más, los Estados Unidos no lo dejarán llegar a la presidencia de la república. Harán todo, lo que sea necesario y esté a su alcance para impedirlo. Y si Ortega pierde los comicios del próximo año deberá retirarse… al menos como aspirante presidencial.
Segundo, sus rivales y aliados temporales, el PLC, no están liquidados, ni siquiera para Estados Unidos, ya que Zoellick vino a Managua a decirles que son la fuerza que necesitan para derrotar a Ortega el próximo año. El centro de esa discución es el expresidente Alemán.
Ya lo había anunciado antes de irse el embajador Oliver P. Garza. La sempiterna actitud imperial de los enviados norteamericanos suele atemorizar a sus aliados.
Tercero, Arnoldo Alemán no fue abandonado por su partido. 200 directivos locales y nacionales del PLC rechazaron las declaraciones del Subsecretario de Estado y dieron un voto de respaldo a su líder.
En la otra acera, Bolaños y Eduardo Montealegre quedaron -es lo que dice el comunicado del PLC- como los promotores del injerencismo norteamericano y de la aplicación de medidas que afectan a toda la nación.
El respiro político ganado por el Presidente de la República esta semana es sumamente pírrico. No le servirá de mucho a él ni a sus ministros porque ya no se necesita de hacerles nada más para que fracase como administrador del país, frustrado dirigente político y diseñador del cambio en Nicaragua. Posponer la agonía de los funcionarios por un año y dos meses no será una tarea difícil para Ortega siempre y cuando los dejen metidos en la tubería judicial.
Ya fracasó
Bolaños fracasó como Presidente cuando no arrancó en el 2002. Al cerrar su primer año de gobierno, Bolaños concluyó que su salvación estaba en crear una cortina de humo que ocultase su fracaso ejecutivo.
Montealegre y Bolaños no han quitado, hasta ahora, al PLC más de dos o tres adeptos conocidos que pueden contarse con los dedos de las manos: Yamilet, María Eugenia, Eliseo Núñez, Max Padilla, Pedro Joaquín Chamorro y… paremos de contar.
La misma historia de la bancada liberal a la que el gobierno sólo arrancó ocho diputados y con ello autodestruyó su influencia y agenda legislativa porque le quitó al PLC la capacidad de hacer mayoría mientras ellos tampoco podían hacer nada.
Herty Lewites pasa por una situación similar que Montealegre. Ninguno de los dos ha demostrado en las calles, ni en las reuniones bajo techo, que tienen la fuerza numérica y la calidad dirigencial necesaria para derrotar al PLC y al FSLN, así como así como están hoy, sometidos a una feror campaña de desprestigio.
La foto de Zoellick agarrado de las manos de los seguidores de Bolaños, como hacen los muchachos antes de comenzar el juego de football americano, es una señal a Montealegre y Lewites de que es hora de que arranquen.
Gasolina de altos octanajes
El Subsecretario de Estado echó gasolina de alto octanaje al fuego de la crisis nicaragüense y al menos, a corto plazo, cosechó lo contrario de lo que vino a hacer. Seguramente el PLC experimentará desgranes una vez que la Embajada empiece a apretar la tuerca. El diputado Carlos Noguera, por ejemplo, quien hace rato está del lado de Eduardo Montealegre tendrá que definir su posición: o está con la Embajada o con el PLC.
El problema es que Eduardo ya tiene llenas las primeras casillas de los listados para diputados nacionales y departamentales y prometida la vicepresidencia a Lewites. Noguera es el lógico candidato a ser el primer candidato a diputado en su departamento.
El momento de decisión llegó y los liberales han escogido a su líder y a su partido.
El desbande sandinista no ha comenzado. El que doce concejales de la Costa, porque ya no van a repetir, se volteen al lado de Herty no es el principio del fin. Que Mónica Baltodano y su esposo, Julio López Campos, hagan lo mismo sólo representa dos votos para Lewites.
Una foto conocida
El primer balón de prueba será en marzo de 2006 y hoy no parece que el mapa electoral cambiará mucho. Liberales y sandinistas se repartirán las regiones. Las nacionales son la incógnita por ahora.
Estados Unidos se juega la pérdida de su influencia en América Central y el país sobre todo si gana Ortega. Pero si el PLC triunfa seguramente los liberales pondrán otro tono a las relaciones. Si Montealegre y Herty llegasen a ganar tendrán a liberales y sandinistas en la oposición por cinco años.
¿No les parece que esa imagen ya la conocemos?
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