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Año 10 No. 2475 Martes 2 Febrero del 2010


La resurrección… de los juicios

Por Dr. Armando Mena Cuadra

El sandinismo, o mejor dicho el orteguismo y sus secuaces judiciales, ya casi están llegando a tener poderes celestiales, pues si Nuestro Señor Jesucristo revive a los muertos, como éstos resucitan juicios ya fenecidos por el peso de la cosa juzgada.

En efecto como la mayoría de los ciudadanos sabemos, la cosa juzgada es el efecto de todas las resoluciones judiciales (providencias, autos, y sentencias) inherentes a su firmeza o inmpugnabilidad, según enseña el diccionario jurídico Espasa.

Cuando contra una resolución no se concede por ley recurso alguno, o concediéndose, no se interpone dentro del plazo establecido se dice que esa resolución “pasa en autoridad de cosa juzgada”, o lo que es igual que es firme o inimpugnable.

Hago estas aclaraciones para aquellos lectores que no son entendidos en derecho se den cuenta de la trascendencia que en el campo jurídico tiene el instituto de la cosa juzgada.

Es más en los casos que ahora pretenden revivir contra el Dr. Arnoldo Alemán y otros, no solo hay cosa juzgada sino que también entra en juego el instituto de la prescripción, que no es otra cosa que en Derecho Penal causa de extinción de responsabilidad criminal basada en el transcurso del tiempo, y es más hay prescripción del delito y de la pena.

En la prescripción del delito el plazo del tiempo señalado por la Ley para la extinción de la responsabilidad se cuenta desde la fecha de comisión del delito y su duración puede variar en función de la gravedad del delito y de la pena a imponerse.

En nuestro Código Penal se encuentra regulada la prescripción en los artos. 115 y siguientes y desde luego ha habido sentencia que goza de la santidad de la cosa en cualquiera de los supuestos casos que ahora se pretenden revivir, y es más aún en el supuesto caso que hubiesen existido delitos a juzgar, precisamente por la aplicación al caso controvertido ya no tendría existencia legal.

La verdad sea dicha es que causa pena y estupor ver a que grado de dependencia a llegado nuestra “justicia”, la que no es un fin en sí misma, sino un instrumento para castigar a quien no está con los que mandan.

Todos sabemos que lo que subyace en este penoso asunto es tratar de dividir y doblegar por otro lado, en el primer caso a los partidos liberales para que no lleguen a su unión y en el segundo a coaccionar psicológicamente al Dr. Alemán para que acepte el diktat del sandinismo en la reelección de los Magistrados electorales.

Pero me parece que esta vez los fsln-orteguistas, se dan con la piedra en los dientes pues no van a someter a sus fines a un Dr. Alemán, que está dispuesto incluso a pasar por la cárcel antes aceptar el terrorismo psicológico que es el arma predilecta de los dictadores.

Que no crean los sandinistas que van a salirse con la suya, esta vez no será así, Arnoldo tiene a sus espaldas un partido fuerte y unido que lo respalda y se solidariza con sus convicciones y que está dispuesto de todas formas a cumplir con sus compromisos firmados con los otros partidos liberales.

Lo malo de esto, es que cada día las posiciones se polarizan más y más y más, y que el sectarismo y la intolerancia campan a sus anchas haciendo mucho daño a las libertades ciudadanas y el desarrollo de la democracia.

Y la única forma de vencer esos obstáculos en la lucha por la democratización de las instituciones, es la unión, la coherencia en los planteamientos, la coordinación en las actividades parlamentarias de los adversarios al sandinismo que pretende socavar la institucionalidad que hemos venido disfrutando por los últimos quince años.

Las vías de hecho del que son el arma favorita de los sandinistas para imponer sus decisiones ya están llegando a su límite y esto es verdaderamente peligroso para todos los nicaragüenses, ya que debido a la presión la caldera estalla en momento dado y entonces ya no hay retroceso.

Todo esto que es el pan nuestro de cada día debe recomponerse, pero no en beneficio de los que ahora nos desgobiernan, sino en beneficio de toda la población y muy especialmente para los más desafortunados que cada día son más.

(*) Abogado nicaragüense residente en España.

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