El gobierno del presidente Daniel Ortega enfrenta hoy a un adversario “gratuito” que ha desatado una vasta guerra secreta para descalificarlo en los foros internacionales y exponerlo ante los gobiernos democráticos de América y Europa como un eslabón de la red de apoyo a la organización que encabeza la lista negra del terrorismo en nuestra región, las FARC.
La meta de esta campaña es crear las condiciones para denunciar a Ortega ante los tribunales internacionales como colaborador del terrorismo internacional.
Fuentes de inteligencia confirmaron a Trinchera de la Noticia que el presidente Álvaro Uribe autorizó la puesta en marcha del costoso plan en respuesta a la decisión oficial del gobernante nicaragüense de respaldar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia; el objetivo es aislarlo de sus aliados sudamericanos para “cobrárselas” por su apoyo público a los terroristas.
Estos datos fueron también confirmados por fuentes diplomáticas en Nicaragua, quienes agregaron que parte de la estrategia colombiana es aprovechar el malestar y protestas de grupos políticos y medios de comunicación del país contra el régimen sandinista.
Lo de Vargas Llosa es la punta del iceberg
“Hay políticos nacionales que están prestándose a la campaña colombiana y que estarían recibiendo apoyo concreto y directo de parte del presidente Álvaro Uribe”, dijo un diplomático centroamericano que pidió el anonimato.
Uno de los políticos más mencionados por las fuentes es el abogado y coordinador del MRS, Edmundo Jarquín, a quien el sandinismo culpa por la marea de artículos de destacados escritores latinoamericanos atacando al régimen de Ortega, incluyendo el más reciente de Mario Vargas Llosa.
Pero, la guerra no es sólo contra Ortega. Claramente el “frente nacional interno” está atacando al COSEP y los líderes de la empresa privada, dirigentes civiles, partidos políticos y las bancadas opositoras en la Asamblea Nacional.
La fuente diplomática dijo que Jarquín no tiene la capacidad de movilizar a ésos destacados periodistas y escritores, ni siquiera con el apoyo de Sergio Ramírez Mercado, quien también está pidiendo la “solidaridad” de sus colegas con la lucha del MRS y de otros grupos civiles que están llamando a botar a Ortega por métodos violentos.
Los informantes coinciden que el gobierno de Álvaro Uribe ha dado “un sólido respaldo” a las gestiones de Jarquín y Ramírez.
Pero eso no es todo. Colombia está detrás de la “filtración” de la inteligencia de ese país de que seis miembros de las FARC, incluyendo a dos miembros del secretariado, se reunieron con el presidente Daniel Ortega en Managua en ocasión de las festividades del 19 de julio.
La “filtración” fue atribuida a una decisión, avalada por Uribe, de Juan Manuel Santos, ministro de Defensa de Colombia, quien coordinado con la congresista republicana de La Florida, Ileana Rohs-Lehtinen, montó la primera “carga ofensiva” contra el presidente Daniel Ortega.
El diplomático consultado llamó la atención sobre la secuencia de estos eventos, y que arrancan con la huelga de hambre de Dora María Téllez, ex comandante guerrillera y la marcha del MRS que oficialmente promueve la Coordinadora Civil.
La maquinaria colombiana
Los recursos que Colombia está empeñando en la campaña para aislar a Ortega y eventualmente lograr una condena internacional en su contra, son vastos.
La Cancillería de Colombia ha puesto en función de este objetivo a sus representaciones diplomáticas en América, Europa, especialmente de Estados Unidos, cuya sede en Washington dispone de un presupuesto calculado en $50 millones de dólares anuales.
La primera demostración de la guerra secreta de Uribe, en tal sentido, quedó al descubierto con la visita que el ministro Santos hizo a la capital de Estados Unidos, a mediados del mes de julio, y que usó para proyectarse como un presidenciable después del mandatario colombiano.
Santos y sus agentes de inteligencia “sembraron” en la prensa nicaragüense la versión del presunto encuentro de Ortega con los miembros de las FARC, en momentos que él arribaba a Washington, D.C.
La publicación de La Prensa activó dos “operativos”: Uno desde la oficina de la congresista Ileana Rohs-Lehtinen, cuyo principal asistente, Arturo Stopiñán, estuvo íntimamente vinculado a la familia y el gobierno del ex presidente Enrique Bolaños. Éste se encargó de hacer llegar el recorte del diario a cada una de las oficinas de los miembros del Congreso y del Senado.
El ministro Santos hizo lo suyo, el complemento. En sus reuniones con varios comités del Congreso, representantes, senadores y otras personalidades políticas, el ministro colombiano de Defensa les entregó un fólder conteniendo la “información” y un archivo lleno de “evidencias”, mientras solicitaba apoyo para denunciar a Ortega y su apoyo a las FARC.
Todo le funcionó a la perfección, porque esa misma semana, ocurrió el violento debate en el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, OEA, en que el embajador Camilo Ospina resumió la denuncia que en ese momento había Santos y el despacho de la congresista republicana floridiana.
El expediente de la reunión FARC-Ortega no terminó allí. Diarios salvadoreños, aliados a La Prensa de Managua y El Tiempo de Bogotá, divulgaron versiones adicionales, incluyendo una de que la delegación del FMLN a los actos del 19 de julio también se encontró con los directivos de las FARC.
Otro diario colombiano divulgó los nombres de la delegación de las FARC citando declaraciones de una reportera de La Prensa que ella nunca dio. Esos nombres fueron luego publicados en decenas de diarios latinoamericanos. Esta semana, fueron republicados por un diario venezolano.
La única reacción pública del presidente Ortega a esto fue acusar al diario La Prensa de “traición a la patria”, aún sabiendo quiénes están detrás y cómo están montando la campaña.
A la expectativa
Las fuentes aseguran que la mano colombiana ha entrado con claridad en la dinámica de los grupos partidos políticos, como el MRS, dándoles apoyo en sus gestiones para denunciar al régimen de Ortega.
La inteligencia colombiana está “muy interesada” en los planes de este partido político y sus aliados para “derrocar al gobierno del presidente Ortega”.
Las visitas que el coordinador del MRS, Mundo Jarquín, ha hecho recientemente a la capital de Estados Unidos, Madrid, América del Sur y otras capitales latinoamericanas han sido apoyadas por la diplomacia colombiana.
Ese apoyo ha dejado de ser secreto, “cada día es menos discreto y más visible”, comentó el diplomático centroamericano.
Aún no hay información precisa sobre el origen del financiamiento para pagar los viajes, estadías de hotel y transporte interno de los adversarios políticos de Ortega, pero las fuentes diplomáticas, mencionan que la oficina del PNUD Panamá podría estar “fondeando” tales operaciones.
Tampoco se descartó a organismos no gubernamentales vinculados a gobiernos adversarios de Ortega.
Mañana: En busca de la violencia. Jarquín “reclutando” a Montealegre para descalificar a la empresa privada.